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CULTURA
Los naufragios de Vaillant
Luis Cino
LA HABANA, Cuba - Febrero - (www.cubanet.org)
- Náufragos, premio David de narrativa
2005, no está relacionado con balseros
ni exilios. Su autor, Luis Alfredo Vaillant, no
se cansa de aclararlo. Lo hace en toda entrevista
por radio, televisión o prensa escrita.
Quiere evitar cualquier confusión.
Los cuentos de su libro premiado son, según
sus palabras a la revista literaria La Letra del
Escriba, "una travesía por los laberintos
de las interioridades humanas, el sexo, la violencia,
el cubano de hoy, de ahora mismo, pero desde el
enfoque psicológico, de dentro hacia fuera."
En sus relatos pueden haber -de hecho los hay-
jineteras, funcionarios corruptos, proxenetas
y gays. Cómo escribir si no de la Cuba
de hoy. Pero no trata de balseros, insiste.
Para Vaillant, no es ético utilizar el
tema, que según él, se ha convertido
en "un subgénero de la literatura
cubana". Lo ve como un oportunismo. "Llega
un momento que molesta", dice sin especificar
a quién.
Una actitud muy oportuna la de Vaillant. Es lo
más prudente para la seguridad
del
estado. Por lo pronto, acaba de concluir un cuaderno
de cuentos infantiles.
A Vaillant le interesan los temas espinosos de
la vida cubana, pero es feliz mirando los toros
desde la barrera. En su entrevista con Ahmel Echevarria,
afirma que el escritor se debe ubicar en un estrado,
"y entonces contar una historia que sea un
mazazo, que le robe el aliento al lector, el resto
queda para los estudiosos del tema y los políticos".
Dichoso que fue de no tener que escribir dentro
de los moldes del realismo socialista.
Vaillant, de treinta y ocho años, además
de narrador es médico en un servicio de
urgencias de un hospital habanero. Antón
Chejov también era médico y narrador,
sólo que no dejó los males de Rusia
a estudiosos y políticos.
De todos modos, Vaillant quiere hacer literatura
y no discursos. Supongo que tampoco los haga en
marchas y tribunas abiertas.
Quiere que los lectores lo vean como un escritor
capaz e inteligente, no como un tipo rebelde y
trasgresor. Con sus cuentos en Náufragos,
que no tratan de exilios ni balseros, lo consiguió.
Afortunadamente, en Cuba hay otros narradores,
contestatarios y trasgresores que no necesariamente
sacrifican las buenas historias y las fabulaciones.
Entre otras cosas, también serán
recordados como autores capaces e inteligentes.
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