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SOCIEDAD
El tiempo dará su veredicto
José Antonio Fornaris, Cuba Verdad
LA HABANA, Cuba - Febrero (www.cubanet.org) -
En los primeros años, los adjetivos que
se aplicaban eran vendepatria, traidores, lamebotas,
apátridas, gusanos y bandidos.
Un tiempo después, algunos de esos calificativos
se dejaron de lado o entraron en desuso, y se
agregó el de escoria. Ahora, en esta etapa,
a todos los que están a favor de cambios
políticos, económicos y sociales,
o simplemente critican los métodos abiertamente
estalinistas del régimen, se les tilda
de mercenarios.
De acuerdo con el diccionario, mercenario es
quien "hace sólo por dinero. Aplícase
al soldado o tropa que presta sus servicios al
gobierno que le paga".
Recordemos las tropas cubanas en Angola y Etiopía,
que según se dijo de manera oficial en
algún momento, hasta las galletitas que
consumían se las enviaban desde Cuba, y
sus fundamentales movimientos se dirigían
desde una oficina en La Habana.
O las guerrillas del Congo, Bolivia, Venezuela
y Argentina, por sólo citar algunos países,
integradas o dirigidas por gente mandada desde
Cuba y entrenada en la Isla. En Argentina, Abelardo
Colomé Ibarra, actual ministro del Interior,
era miembro del estado mayor de las guerrillas.
Lo de mercenario tiene otra connotación
en el diccionario político del gobierno
de Cuba. Pero aún así, todo el mundo
sabe que la economía de la Isla estuvo
fuertemente subsidiada por la Unión Soviética,
que cualquier cosa que el gobierno comunista de
esa lejana nación hacía o decía
(incluso la invasión a Checoslovaquia en
1968), era apoyada automáticamente por
La Habana.
Hasta en la Constitución actual (1976),
aunque fue reformada en 1992, estaba reflejada
la sumisión a la antigua URSS.
Alguien, al parecer con desconocimiento total
de la política, gritó en una asamblea
de disidentes: ¡Viva Bush! Y ese hecho,
junto a una foto de un refrigerador abierto conteniendo
un poco de alimentos, propiedad de otra disidente,
son mostrados en los medios al servicio del régimen
como prueba inequívoca de lo que es un
mercenario.
Carlos Lage Dávila, vicepresidente del
Consejo de Estado, se supone que bien informado
y con conocimientos políticos, va a Venezuela
y afirma que Hugo Chávez es también
presidente de Cuba, y entonces los medios alaban
esas palabras como un ejemplo de hermandad con
el pueblo venezolano. ¡Ah!, y nunca nos
muestran lo que contienen los refrigeradores de
los personeros del régimen. ¿Será
que no tienen refrigerador?
Ciertamente que el hecho del almacén donde
el gobierno de La Habana guarda sus argumentos
para calificar a opositores pacíficos,
disidentes, sindicalistas, bibliotecarios y periodistas
independientes de mercenarios al servicio de una
potencia extranjera, está construido con
vidrios muy endebles. Además de que esos
argumentos están hambreados.
Claro, el régimen, dueño de casi
todo, continuará -está muy lejos
de ser verdaderamente sólido- tratando
de descalificar moralmente, utilizando cualquier
medio u argumento, a todos los que de alguna forma
se le opongan. Pero respecto a quienes han sido
los verdaderos mercenarios, aunque sólo
mirando un poco el decursar de las últimas
décadas, se puede apreciar quiénes
son. El tiempo dará su veredicto.
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