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RELIGION
Pronósticos, aciertos y desaciertos
Fabián D. Arcos
LA HABANA, Cuba - Diciembre (www.cubanet.org)
- Faltando pocos días para que concluya
el año 2006, aumentan las expectativas
en cuanto a lo que dirá Orula, la divinidad
de la adivinación del pateón yoruba,
para el año que entra, y todos esperan
las diferentes interpretaciones de los Babalawos,
los Secerdotes de Ifá, de los signos que
el Gran Adivino ofrece.
Las cosas se complican un poco al haber varios
grupos de Babalawos que en Cuba y otras partes
del mundo sacan las predicciones y consejos para
el año naciente.
En Cuba son dos grupos los más significativos:
La Comisión Organizadora de la Letra del
Año "Miguel Febles Padrón"
-conocida como "La Comisión"-
y la Sociedad Cultural Yoruba de Cuba -reconocida
como "la Asociación". Si la segunda
tiene a su haber poseer mayor cantidad de recursos,
al ser reconocida por el gobierno, la primera
tiene a su favor una mayor certeza en el cumplimiento
de los pronósticos, tanto en lo individual
como en lo social.
Las mentes lúcidas reclaman la fusión
de ambas ceremonias para que exista una sola Letra,
pero las contradicciones de diferentes formas
de trabajo hace irreconciliables ambas actividades.
Y si a ello se une el deseo de protagonismo, manifestado
principalmente por la jerarquía de la Asociación,
eso convierte en una quimera el sueño de
los practicantes de los cultos afrocubanos.
Si es bien cierto que lo pasado pasado es, y lo
principal es el presente y el futuro, no por ello
se debe desestimar el análisis del cumplimiento
de los pronósticos del año que fenece.
La Asociación divulgó en su Letra
del Año para el 2006 el signo Oyekun Bara,
y como orishas gobernantes a Oggún -divinidad
guerrera y dueño de los metales y el trabajo-,
y como acompañante a Oshún -deidad
que representa el amor, las riquezas y la alegría
de vivir, sincretizada con la Virgen de la Caridad
del Cobre, Patrona de Cuba en el santoral católico.
Como casi siempre ocurre en estos eventos, hay
similitudes en los pronósticos realizados.
Ambos coinciden en que iba a ser un año
duro, como realmente lo fue para la mayoría
de los cubanos. La Asociación hizo hincapié
en alertar de enfermedades individuales y colectivas,
en especial el incremento de la violencia y el
consumo de bebidas alcohólicas y estupefacientes,
y llamó a usar la inteligencia, la humildad
y la astucia, con énfasis a preservar con
rigor los secretos. Y al igual que sus émulos
alertó sobre la posibilidad de fenómenos
climatológicos, predicción esta
que no se cumplió, dado que en el año
un sólo huracán castigó a
la Isla y la sequía, aunque persiste, ha
disminuido en intensidad y extensión ante
un mejor régimen de lluvias.
Lo que no dijo la Letra de la Asociación
es que ese signo, Oyekun Bara, marca ante todo
amarre (es donde nace el freno que se le pone
a los caballos). Todo parece indicar que la directiva
de la Asociación, para conservar sus prebendas
gubernamentales, tiene bien puesto su freno sujetado
firmemente por los funcionarios del Partido Comunista
de Cuba que "orientan" las actividades
religiosas.
Por su parte, la Comisión sacó el
signo Ogunda Irete, con Obbatalá, dueño
de todas las cabezas, la inteligencia y la justicia,
como gobernante y a Oshún (coincidiendo
con la Asociación) como acompañante.
Los pronósticos rayaban en lo terrible,
al punto que el 12 de febrero se hicieron sacrificios
de animales cuyos cráneos fueron ubicados
en distintas partes de la ciudad para conjurar
males y desdichas tremendas que amenazaban a la
sociedad.
La Comisión hizo especial énfasis
en la posibilidad de aparición de una nueva
y terrible enfermedad, hasta entonces desconocida
por la ciencia. Todo hacía pensar en la
Fiebre Aviar, que de convertirse en una epidemia
podía causar muchas víctimas y grandes
pérdidas, pero aunque a principios de año
hizo irrupción en Europa, ha sido eficazmente
controlada y en el Nuevo Mundo no se ha reportado
ningún caso todavía. Claro, se puede
argumentar a favor de que los sacrificios y ofrendas
a las deidades permitieron de que esa fatal letra
no se cumpliera.
Además de los desastres naturales ya analizados,
alertan sobre el incremento de los delitos y la
corrupción. Ya en esos tópicos los
pronósticos se vuelven muy certeros, aunque
no hay que recurrir al socorrido Orula para saber
ello. El índice de delitos aumenta cada
año, aunque las estadísticas policiales
indiquen lo contrario -quizás las víctimas,
ante la inoperancia de la policía, ya no
pierden su tiempo en denunciar los hechos de que
resultan afectados. Sencillamente, en la calle,
con los vecinos y amigos, uno sabe que los delitos
y la violencia van en aumento, hagan los sacrificios
y ofrendas que hagan.
Con la corrupción sí se puso el
dedo sobre la llaga, y el gobierno ha reconocido
que puede ser el germen que "destruya a la
Revolución". Aunque las autoridades
dicen que la lucha contra la corrupción
se ha incrementado y se han tomado medidas en
algunos casos (chivos expiatorios, dice la gente)
y se preparan leyes más severas contra
esas infracciones, la realidad apunta a que se
incrementa, y al parecer no hay quién lo
pare. La sociedad cubana actual es corrupta hasta
la médula, desde el conductor de un ómnibus
(para referirnos a casos reconocidos por el propio
gobierno) hasta altos funcionarios estatales (más
difícil de reconocer, pero es ahí
donde se han robado hasta millones).
La "búsqueda" y el robo a lo
descarado son para muchos formas de corrupción
"sanas y necesarias" que permiten sobrevivir
en una sociedad que no da margen a la individualidad
creadora productiva independiente.
Además de los sacrificios y ofrendas para
"salvaguardar a la comunidad", como
reza en el documento, la Comisión, al igual
que la Asociación, hace un llamado a la
reflexión, a prevenir enfermedades, a evitar
la confianza extrema en otras personas, a promover
la unidad familiar y vecinal y a detener la ingestión
de bebidas alcohólicas. Todo ello es muy
positivo y moral.
Si de aciertos se trata, entonces ¿qué
puede ser lo significativo que demuestre que la
Letra de la Comisión se comportó
más acertadamente que la de la Asociación?
Sencillamente, algo que no se habló del
signo Ogunda Irete: a los poseedores del mismo
en sus pronósticos se les dice que tengan
cuidado no le abran la barriga, ya sea por una
operación quirúrgica o de una cuchillada.
En este caso, la sorpresiva operación del
presidente cubano pudo haber sido prevista en
las interpretaciones. Como el signo, asimismo,
no anuncia muerte a causa de ello, ha servido
para que los intérpretes de Ifá
no estimularan las expectativas de un final inminente
del anciano dirigente, al margen de las obras
y tambores que se ofrecieron a las deidades para
lograr su rápido restablecimiento.
La sucesión provisional también
pudo haber sido prevista si se analizaba uno de
los refranes del signo que reza: "En una
silla no pueden sentarse dos personas a la misma
vez", ya que las propias autoridades, en
especial el presidente, había abordado
el tema de la sucesión ante cualquier eventualidad
que lo sacara del mando del gobierno, incluso
meses antes del inicio del actual año.
Esos vaticinios, de haberse producido, habrían
dado en el clavo de lo que ha sido el principal
suceso informativo, político y social en
este país. La acción de "tapar
la letra" -tan típica en muchos Babalawos-,
ya sea por desconocimiento a veces, o por temor
en otras, conlleva a las sorpresas.
Y ante la proximidad de los vaticinios anuales
para el 2007, todo el mundo se pregunta si los
orishas anunciarán la muerte del monarca.
¿Anunciarán los Babalawos, ya sean
de la Comisión o de la Asociación,
el presagio, o taparán de nuevo la Letra?
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