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SOCIEDAD
¡Salud!
Aimée Cabrera
LA HABANA, Cuba - 28 de diciembre (www.cubanet.org)
- Navidad y Fin de Año han coincidido con
dos fines de semana que el pueblo ha tratado de
alargar, cogiendo unos días de más
por puro deseo de divertirse, y salir del laberinto
que para todos ha sido el 2006, uno de los más
duros para la sociedad cubana, sobre todo en su
aspecto económico.
Por estos días, el transporte urbano existe
sólo hasta el mediodía. Los centros
de atención al público cierran antes
de hora o dan evasivas después de las doce.
Las tiendas se ven pobres y descoloridas. Casi
todas las mercancías tienen sus precios
de venta alterados, cosa que el cliente sabe y
calla -con pícara complicidad o alerta
al ingenuo.
Dos hombres jóvenes daban una serenata
en plena calle a las 10, los transeúntes
miraban y sonreían. -Si a todo el mundo
le diera por eso -comentaba un anciano en la cola
de la guagua.
Música estridente, risas y bailes es lo
que quiere el cubano de a pie, que no pudo disfrutar
de los carnavales y tuvo que enfrentarse sin apenas
medicamentos a una interminable variedad de virosis
y al temido dengue.
Por eso, desde finales de noviembre muchas casas
mostraban el arbolito con sus luces de colores
para adornar la sala, aún sin saber exactamente
el por qué de esta tradición.
Sólo los más viejos usan frases
y vocablos referentes a la cristiandad. Los más
jóvenes han desechado la frase Feliz Navidad,
o Feliz Año Nuevo.
Después del 20 de diciembre se comienza
a saludar con un "Felicidades" -que
parece abarcar ambas fechas-, o un simple "¡Salud!".
Una manera de escapar de todo lo vetusto, obsoleto
y asfixiante. Una pincelada de blanco brillante
en el ambiente gris que trata de envolver a quienes
se esfuerzan por obtener de la vida su parte bella,
positiva y saludable.
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