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SOCIEDAD
Nadie lo puede garantizar
Guillermo Fariñas, Cubanacán
Press
SANTA CLARA, diciembre (www.cubanet.org) - El
anciano Leovigildo salió bajo la lluvia
y se dirigió a la escuela Orestes de la
Torre, donde se celebraría una reunión
con dos organizaciones: la Asociación de
Combatientes de la Revolución Cubana, y
el núcleo zonal de jubilados, del Partido
Comunista. Objetivo: análisis de la actitud
del combatiente y viejo comunista Leovigildo Pérez
Pérez, quien se negó a participar
en los actos de repudio contra los opositores
pacíficos.
Armando Montero, doctor en Ciencias Psicológicas,
tomó la palabra:
-El camarada Pérez Pérez no está
dispuesto a combatir en cualquier terreno a los
enemigos de la revolución. Camaradas, la
defensa de la revolución es incondicional,
a toda hora. Si usted no tiene conciencia de eso,
no debe ostentar el honroso privilegio de poseer
el carné de nuestro glorioso Partido Comunista.
Leovigildo le gritó al fiscal ideológico:
-¡Ser militante es un privilegio para comunistas
como usted, que viaja tres veces al año
a Brasil y México, y le construye otro
piso a su casa con materiales comprados con divisas!".
-Modérese -le replicó el coronel
retirado Angel Caldés -, que no estamos
juzgando al comunista doctor sino al comunista
Leovigildo.
-Angelito, si yo fuera tú me callaba la
boca, porque si mal no recuerdo fuiste tú
el que propuso en el Partido municipal que la
asistencia a los actos de repudio se hicieran
en otros consejos populares, donde nosotros no
pudiéramos ser identificados y denunciados
en la radio de Miami.
El ex militar guardó silencio. Leovigildo
aclaró a los allí reunidos.
-Ustedes no toman en cuenta que tengo cuatro hermanos
que viven en Estados Unidos y no acepto nada de
ellos. Y por esa actitud a veces paso hambre.
-A ver, compañero Pérez, vayamos
a la esencia de la cuestión -intervino
un adormecido instructor político-. ¿Por
qué no asiste a estos actos de reafirmación
revolucionaria?
-Para asistir -ripostó Leovigildo- necesito
una garantía.
-Diga, compañero Pérez.
-Que la gente a la que hoy le damos golpes no
valgan mañana más que nosotros,
como pasó con la Comunidad.
-Mi viejo -le respondió el joven instructor-,
esta reunión está tomando un matiz
filosófico, y terminó aquí.
Eso nadie lo puede garantizar.
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