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POLITICA
El peligro de la haitianización (II)
Aleaga Pesant
LA HABANA, Cuba - Diciembre (www.cubanet.org)
- Las fuerzas decididas a trabajar en la modernización
de la sociedad cubana tienen que enfrentarse con
la descomposición del castrismo como sistema
de gobierno, a la posibilidad de la fractura social,
el desarrollo de fuerzas centrífugas y
la disgregación del Estado. De tal manera
que la transición o modernización
de la isla puede caer, si no actuamos a tiempo,
en un proceso de acercamiento a la atmósfera
que se vive desde hace muchos años en el
vecino Haití.
El término haitianización para Cuba
no se puede interpretar bajo el prisma etnocultural
y el racista "temor al negro"; esa voz
para nosotros, reviste la percepción de
un "Estado fallido" o débil,
incapaz de resolver los problemas internos a los
que se enfrentan sus ciudadanos, de contribuir
con estabilidad, comercio y progreso a la prosperidad
y bienestar de los países cercanos.
Hoy, el contexto interno de Haití, nuestro
vecino, se caracteriza por un Estado débil,
con alto nivel de violencia social y delincuencia,
desprecio por la vida, inestabilidad e insuficiencia
de las fuerzas de seguridad (ejercito y policía),
lo que provoca la presencia de tropas internacionales,
inestabilidad política, altos niveles de
pobreza, bajos niveles de inversión extranjera,
robo del patrimonio cultural, bajos niveles de
infraestructura productiva y educacional, altos
niveles de insalubridad, mortalidad infantil,
insatisfacción sanitaria y bajos niveles
de vida y de calidad de vida.
Además, la influencia externa de nuestro
vecino, se identifica con flujos masivos de refugiados,
violencia y epidemias incontrolables, desastres
ecológicos y humanitarios, continuos problemas
que provocan reforzamiento en las fronteras con
la Republica Dominicana. Todo lo que amenaza continuamente
la estabilidad regional.
Cuba, con su alto nivel de profesionales; gran
cantidad de médicos altamente calificados;
importante infraestructura productiva; ejercito
y fuerzas de seguridad numerosas y disciplinadas;
gran numero de académicos y universidades,
puede convertirse en unos pocos meses, sino trabajamos
a tiempo y entre todos en un temible lodazal,
con fuga de los mejores cerebros, cientos de miles
de emigrados, disputas por el poder entre caudillos
regionales, hambruna, epidemias, tragedias ecológicas
y descomposición del Estado.
El empujoncito para la destrucción de la
nación, lo dará contradictoriamente,
el primer hálito de modernización,
libertad y constitución de Estado de Derecho.
Debido a que las herencias genéticas ya
están en nuestro hipotálamo nacional.
Todo estaría previsto filosóficamente,
en la frase expresada ayer por un conductor del
"camello", que va de Alamar al Vedado:
avancen pa' tras.
La nefasta haitianización, incluye por
adelantado en nuestro cuerpo social, el alto nivel
de miseria de la sociedad cubana, el desempleo
el alcoholismo, la drogadicción, el envejecimiento
y los bajos niveles de vida en general de la población,
el mal estado arquitectónico urbanístico
de sus ciudades, lo intransitable de sus vías
y la crisis permanente de todos los medios de
transporte de carga y pasajeros. A lo anterior
se puede sumar la falta de valores sociales, el
aumento de las expresiones menos civilizadas de
la santería, la brujería y los cultos
sincréticos, la indisciplina social, así
como la ausencia de un Estado de Derecho. Esto
último permite hoy mismo que varios ciudadanos
entre ellos el periodista independiente Jorge
Guerra Pérez, permanezcan en la prisión
desde hace más de un año, sin juicio
ni cargos.
Los descargos anteriores redundan en la falta
de confianza de los ciudadanos en los poderes
instituidos, tanto jurídicos, legislativos
como ejecutivos; además, aviva la inseguridad
en las autoridades tributarias y bancarias. Por
lo que de hecho la haitianización, no es
un futuro; sino un presente.
Sin embargo el proceso de haitianización
puede ganar profundidad, al comienzo de la modernización,
con el despliegue de fuerzas centrífugas
dentro del partido comunista. No debe sorprendernos,
este probable desparrame social, toda vez que
el partido de "fidel y raúl",
se encuentra sumido en el clientelismo político,
nepotismo, corrupción y la mentira. Estructuras
de una Ingeniería social, que heredaron
de las peores tradiciones políticas nacionales
y que visualizaba hace cien años Carlos
Loveira, en su novela Generales y Doctores o Jorge
Mañach, en su ensayo Indagación
al choteo, pero que el partido comunista ha perfeccionado
desde 1959 hasta la fecha.
A la incapacidad de encontrar objetivos superestructurales,
que permitan la creación de consensos,
clave de la construcción democrática,
por parte de la elite entrenada y preparada para
dirigir la nación, por parte de los comunistas,
se le suma que los grupos republicanos y pro democráticos,
no están preparados para asumir liderazgos
nacionales, debido: a la inexperiencia de trabajo
con grandes y complejos volúmenes de tareas;
insuficiencia teórica de dirección;
y primitivismo en el accionar publico y político.
Por estas y otras razones las fuerzas democráticas
deberán cohabitar temporalmente y en minoría
con las fuerzas del pasado, mientras se condicionan
e instruyen las nuevas fuerzas. Ese tiempo corto
y precioso, puede ser determinante en el rumbo
de la democracia cubana.
No es descartable que en ese fugaz momento, se
de paralelamente en los sistemas de seguridad,
cierta tendencia a la desintegración de
sus fuerzas. La razón estará en
la difícil adaptación de la burocracia
represiva a los nuevos escenarios. Toda vez que
el actual Ministerio del Interior, es una institución
heterogénea, producto de su composición
y comportamiento dentro de la "dictadura
del proletariado". Las fuerzas de seguridad
tenderán a diferenciarse en: los que han
violado los derechos humanos y civiles, y reprimido
a los demócratas; y los que cumplieron
con honestidad y decencia sus responsabilidades
en los servicios de seguridad.
Soy testigo, y recuerdo anécdotas contadas
por otros demócratas, donde oficiales de
la Policía Nacional Revolucionaria durante
un arresto a los portadores del cambio, trataron
de diferenciarse de la policía política,
denominada oficialmente Departamento de Seguridad
del Estado, en su actuación, con gestos
de cortesía o con palabras más o
menos amables y atenciones de diverso tipo.
Las llamadas Fuerzas Armadas Revolucionarias,
pueden contribuir a la denominada haitianización,
por el intríngulis de nacimiento: están
conformadas como un ejército ideológico,
no nacional. Esto implica que al momento de las
transformaciones que lleven al país a la
modernización, ese cuerpo armado, puede
perder el rumbo y olvidar conceptos primarios,
como seguridad nacional, poder, amenaza y uso
de la fuerza y contribuir en su inconciencia a
la ingobernabilidad del Estado, al crear situaciones
por abuso o desuso de sus mecanismos de presión,
que desborden la débil estabilidad actual.
Lo anterior pudiera provocar una lucha entre soldados,
por los elementos de desconfianza e inseguridad
inherentes a sus responsabilidades, que llevan
dentro. Además, es probable que más
de algún oficial considere prudente desafiar
a miembros de la Contra Inteligencia Militar (CIM),
debido al papel de represores ideológicos
dentro del colectivo armado.
La violencia corporativa tiene su azogue en la
ciudadanía, en los cuerpos paramilitares
denominados "brigadas de respuesta rápida",
una especie de "tonton macutes" cubano,
encargado hasta este momento de sembrar el terror
entre la ciudadanía en general y frente
a los demócratas de manera particular.
Estos matones de barrio, lumpens, pre delincuentes,
marginales y alcohólicos, puede convertirse
en sicarios, llegado el momento, al servicio de
objetivos políticos turbios y desestabilizadores.
Puede sin lugar a dudas cubrir el espacio represivo
que una policía nacional esté dispuesta
a dejar al libre arbitrio.
Viendo las muestras de amor y pasión del
actual presidente de la Republica de Haití,
Renne Preval, hacia Fidel Castro, con motivo de
los faraónicos homenajes rendidos en su
80 onomástico, cada vez me quedan menos
dudas, aunque no lo quiera, que el camino de la
haitianización es una de las vías
en el futuro de Cuba.
Prueba de ello es que entre los pocos dignatarios
latinoamericanos que vinieron al cumpleaños
del Dr. Castro, tres son líderes de "estados
débiles o fallidos": Preval de Haití,
Ortega de Nicaragua y Morales de Bolivia.
Parafraseando el proverbio: "Dime con quién
andas y te diré quién serás".
El
peligro de la haitianización (I)
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