PRENSA INDEPENDIENTE
Diciembre 14, 2006

POLITICA
El peligro de la haitianización (II)

Aleaga Pesant

LA HABANA, Cuba - Diciembre (www.cubanet.org) - Las fuerzas decididas a trabajar en la modernización de la sociedad cubana tienen que enfrentarse con la descomposición del castrismo como sistema de gobierno, a la posibilidad de la fractura social, el desarrollo de fuerzas centrífugas y la disgregación del Estado. De tal manera que la transición o modernización de la isla puede caer, si no actuamos a tiempo, en un proceso de acercamiento a la atmósfera que se vive desde hace muchos años en el vecino Haití.

El término haitianización para Cuba no se puede interpretar bajo el prisma etnocultural y el racista "temor al negro"; esa voz para nosotros, reviste la percepción de un "Estado fallido" o débil, incapaz de resolver los problemas internos a los que se enfrentan sus ciudadanos, de contribuir con estabilidad, comercio y progreso a la prosperidad y bienestar de los países cercanos.

Hoy, el contexto interno de Haití, nuestro vecino, se caracteriza por un Estado débil, con alto nivel de violencia social y delincuencia, desprecio por la vida, inestabilidad e insuficiencia de las fuerzas de seguridad (ejercito y policía), lo que provoca la presencia de tropas internacionales, inestabilidad política, altos niveles de pobreza, bajos niveles de inversión extranjera, robo del patrimonio cultural, bajos niveles de infraestructura productiva y educacional, altos niveles de insalubridad, mortalidad infantil, insatisfacción sanitaria y bajos niveles de vida y de calidad de vida.

Además, la influencia externa de nuestro vecino, se identifica con flujos masivos de refugiados, violencia y epidemias incontrolables, desastres ecológicos y humanitarios, continuos problemas que provocan reforzamiento en las fronteras con la Republica Dominicana. Todo lo que amenaza continuamente la estabilidad regional.

Cuba, con su alto nivel de profesionales; gran cantidad de médicos altamente calificados; importante infraestructura productiva; ejercito y fuerzas de seguridad numerosas y disciplinadas; gran numero de académicos y universidades, puede convertirse en unos pocos meses, sino trabajamos a tiempo y entre todos en un temible lodazal, con fuga de los mejores cerebros, cientos de miles de emigrados, disputas por el poder entre caudillos regionales, hambruna, epidemias, tragedias ecológicas y descomposición del Estado.

El empujoncito para la destrucción de la nación, lo dará contradictoriamente, el primer hálito de modernización, libertad y constitución de Estado de Derecho. Debido a que las herencias genéticas ya están en nuestro hipotálamo nacional. Todo estaría previsto filosóficamente, en la frase expresada ayer por un conductor del "camello", que va de Alamar al Vedado: avancen pa' tras.

La nefasta haitianización, incluye por adelantado en nuestro cuerpo social, el alto nivel de miseria de la sociedad cubana, el desempleo el alcoholismo, la drogadicción, el envejecimiento y los bajos niveles de vida en general de la población, el mal estado arquitectónico urbanístico de sus ciudades, lo intransitable de sus vías y la crisis permanente de todos los medios de transporte de carga y pasajeros. A lo anterior se puede sumar la falta de valores sociales, el aumento de las expresiones menos civilizadas de la santería, la brujería y los cultos sincréticos, la indisciplina social, así como la ausencia de un Estado de Derecho. Esto último permite hoy mismo que varios ciudadanos entre ellos el periodista independiente Jorge Guerra Pérez, permanezcan en la prisión desde hace más de un año, sin juicio ni cargos.

Los descargos anteriores redundan en la falta de confianza de los ciudadanos en los poderes instituidos, tanto jurídicos, legislativos como ejecutivos; además, aviva la inseguridad en las autoridades tributarias y bancarias. Por lo que de hecho la haitianización, no es un futuro; sino un presente.

Sin embargo el proceso de haitianización puede ganar profundidad, al comienzo de la modernización, con el despliegue de fuerzas centrífugas dentro del partido comunista. No debe sorprendernos, este probable desparrame social, toda vez que el partido de "fidel y raúl", se encuentra sumido en el clientelismo político, nepotismo, corrupción y la mentira. Estructuras de una Ingeniería social, que heredaron de las peores tradiciones políticas nacionales y que visualizaba hace cien años Carlos Loveira, en su novela Generales y Doctores o Jorge Mañach, en su ensayo Indagación al choteo, pero que el partido comunista ha perfeccionado desde 1959 hasta la fecha.

A la incapacidad de encontrar objetivos superestructurales, que permitan la creación de consensos, clave de la construcción democrática, por parte de la elite entrenada y preparada para dirigir la nación, por parte de los comunistas, se le suma que los grupos republicanos y pro democráticos, no están preparados para asumir liderazgos nacionales, debido: a la inexperiencia de trabajo con grandes y complejos volúmenes de tareas; insuficiencia teórica de dirección; y primitivismo en el accionar publico y político. Por estas y otras razones las fuerzas democráticas deberán cohabitar temporalmente y en minoría con las fuerzas del pasado, mientras se condicionan e instruyen las nuevas fuerzas. Ese tiempo corto y precioso, puede ser determinante en el rumbo de la democracia cubana.

No es descartable que en ese fugaz momento, se de paralelamente en los sistemas de seguridad, cierta tendencia a la desintegración de sus fuerzas. La razón estará en la difícil adaptación de la burocracia represiva a los nuevos escenarios. Toda vez que el actual Ministerio del Interior, es una institución heterogénea, producto de su composición y comportamiento dentro de la "dictadura del proletariado". Las fuerzas de seguridad tenderán a diferenciarse en: los que han violado los derechos humanos y civiles, y reprimido a los demócratas; y los que cumplieron con honestidad y decencia sus responsabilidades en los servicios de seguridad.

Soy testigo, y recuerdo anécdotas contadas por otros demócratas, donde oficiales de la Policía Nacional Revolucionaria durante un arresto a los portadores del cambio, trataron de diferenciarse de la policía política, denominada oficialmente Departamento de Seguridad del Estado, en su actuación, con gestos de cortesía o con palabras más o menos amables y atenciones de diverso tipo.

Las llamadas Fuerzas Armadas Revolucionarias, pueden contribuir a la denominada haitianización, por el intríngulis de nacimiento: están conformadas como un ejército ideológico, no nacional. Esto implica que al momento de las transformaciones que lleven al país a la modernización, ese cuerpo armado, puede perder el rumbo y olvidar conceptos primarios, como seguridad nacional, poder, amenaza y uso de la fuerza y contribuir en su inconciencia a la ingobernabilidad del Estado, al crear situaciones por abuso o desuso de sus mecanismos de presión, que desborden la débil estabilidad actual.

Lo anterior pudiera provocar una lucha entre soldados, por los elementos de desconfianza e inseguridad inherentes a sus responsabilidades, que llevan dentro. Además, es probable que más de algún oficial considere prudente desafiar a miembros de la Contra Inteligencia Militar (CIM), debido al papel de represores ideológicos dentro del colectivo armado.

La violencia corporativa tiene su azogue en la ciudadanía, en los cuerpos paramilitares denominados "brigadas de respuesta rápida", una especie de "tonton macutes" cubano, encargado hasta este momento de sembrar el terror entre la ciudadanía en general y frente a los demócratas de manera particular.

Estos matones de barrio, lumpens, pre delincuentes, marginales y alcohólicos, puede convertirse en sicarios, llegado el momento, al servicio de objetivos políticos turbios y desestabilizadores. Puede sin lugar a dudas cubrir el espacio represivo que una policía nacional esté dispuesta a dejar al libre arbitrio.

Viendo las muestras de amor y pasión del actual presidente de la Republica de Haití, Renne Preval, hacia Fidel Castro, con motivo de los faraónicos homenajes rendidos en su 80 onomástico, cada vez me quedan menos dudas, aunque no lo quiera, que el camino de la haitianización es una de las vías en el futuro de Cuba.

Prueba de ello es que entre los pocos dignatarios latinoamericanos que vinieron al cumpleaños del Dr. Castro, tres son líderes de "estados débiles o fallidos": Preval de Haití, Ortega de Nicaragua y Morales de Bolivia.

Parafraseando el proverbio: "Dime con quién andas y te diré quién serás".

El peligro de la haitianización (I)


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