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ECONOMIA
La muerte en bicicleta
Leonel Alberto Pérez Belette
LA HABANA, Cuba - Diciembre (www.cubanet.org)
- Las incoherencias, desaciertos y presuntos malos
manejos económicos de las mega-empresas
estatales Cimex y Caracol S. A. (este último
rectorado por el Ministerio del Turismo, MINTUR),
continúan perjudicando e irritando al pueblo
de Cuba. Dominando casi toda la red en divisas
del mercado interno de ventas minoristas, lucran
con la necesidad del pueblo.
Una de las más significativas quejas de
la población es en torno a la reciente
odisea particular producto de la venta de bicicletas,
en las diferentes cadenas de tiendas, sin la garantía
de la existencia de piezas, gomas y recámaras
de repuesto. Por supuesto, a altísimos
precios en moneda convertible. Una amplia estafa
continuada al pueblo de la Isla, ya de por sí
empobrecido por medidas artificiales. Se trata
de un punto neurálgico debido a que el
transporte se ha tornado tan deficiente y caro
que el uso de bicicletas viene a ser uno de los
paliativos. La carencia ha disparado las ventas
y las pingues ganancias del Estado cubano, quien
se revela con un creciente interés en las
ganancias económicas y poca voluntad por
resolver el asunto.
Según declaró una trabajadora de
Caracol S. A., "las bicicletas fueron adquiridas
en China y las entidades rectoras no contemplaron
ni autorizaron la compra de los insumos de repuesto.
Es más, no nos han autorizado a hacer nuevas
compras. Es una comisión ministerial quien
se encarga de estas decisiones", dijo. ¡Vaya
visión socialista donde nadie piensa en
la protección al cliente!
No son los extranjeros los que compran bicicletas
en la Isla, mucho menos los dirigentes. Sus automóviles
no usan esas gomas. Los mercedes Benz del comandante
no usan cámaras 24. Es el pueblo más
humilde quien se ve forzado a emplear este medio
de transporte, cuya herencia por uso indiscriminado
son enfermedades de la próstata, hipertensión
y de ves en cuando inminencias ortopédicas
por ser uno mismo la carrocería.
En estos momentos no es posible encontrar recámaras
de bicicletas en las tiendas del país.
Los empleados estatales dijeron que ellos mismos
estaban asombrados, "muy pocas veces nos
entra este tipo de productos, sobre todo gomas
con diámetro 24, sin embargo el gobierno
vende las bicicletas de este modelo." Tampoco
los clientes salen del establecimiento con todos
los servicios que debieran disponer, dado a los
precios que se ven obligados a pagar. En los últimos
tiempos ni grasa para la preservación tienen
los engranajes. Una empresa fue contratada para
el ensamblaje, pero en la práctica sólo
hacen lo mínimo.
Es curioso que la inventiva de algunos cubanos
le haya encontrado solución al problema
a partir de la improvisación con mangueras
de agua perteneciente al cuerpo de bomberos. Asombrosamente,
este mercado negro está prosperando gracias
a la ineficiencia de los visionarios directores
económicos gubernamentales. No me cabe
en la cabeza como pueda ser más rentable
la construcción de recámaras de
aire para bicis, a partir de gomas de alta presión,
las cuales son más caras en el mercado
internacional, además que deberían
estar supuestamente salvaguardadas por militares
y disponibles para otras funciones.
Las bicicletas no son la única extorsión
a la economía doméstica, sino cientos
de productos, que van hasta una simple máquina
de afeitar sin cuchillas de reposición.
La esencia del problema no está en el embargo,
como lo quieren hacer ver algunos funcionarios
y sí en el bloqueo mental de los que dirigen.
Sucede que varios de los compradores de estas
empresas no son los más calificados economistas
del país, sino hijos, familiares en general,
concubinas de los dirigentes y otros comisarios
políticos. El propio hijo de Bencomo, el
director de Cimex, administra una empresa financiera
extranjera y sólo posee el bachillerato
como nivel de instrucción.
Tanto el MINTUR, como Cimex se han visto envueltos
recientemente en escándalos de corrupción
por cobro de comisiones y otros delitos, lo que
ha provocado purgas internas, decomisos de propiedades
y penas carcelarias. Nada se ha hablado de la
responsabilidad civil adquirida por estas entidades
con los principales perjudicados, el pueblo. Los
hechos demuestran que el mar de fondo sigue siendo
el propio sistema económico socio-fidelista,
implementado a todos los niveles en la Isla.
De momento, el pueblo sigue sufriendo, uno tras
otro, los errores y oportunismos de los que están
al frente de la militarizada camarilla empresarial.
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