|
AGRICULTURA
La insipiente agricultura cubana
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba - Diciembre (www.cubanet.org)
- No hay equivocación cuando se dice que
la agricultura cubana padeció de un gran
atraso durante casi sesenta años de República;
mucho menos que a lo largo de 47 años de
castrismo no sólo continúa en pañales,
sino que ha retrocedido.
La victoria castrista de enero de 1959 no condujo
al tan esperado desarrollo de la agricultura pese
a la Ley de la Reforma Agraria y la colectivización
forzosa de tierras. Comenzó a retroceder
mientras se atendía la participación
de Cuba en las luchas de numerosos países
por su independencia.
En septiembre de 2005, más de cuatro décadas
después del triunfo castrista, Cuba inició
por primera vez una investigación sobre
el bambú en el Centro de Bioplantas de
la Universidad de Ciego de Avila, una de las plantas
más utilizadas por el hombre en Centroamérica,
América del Sur, en el sureste asiático
y en muchos otras partes del mundo, con cientos
de aplicaciones, como por ejemplo de alimento
humano, en la construcción, para fabricar
papel, etc.
Según lo publicado en la prensa sobre
los planes que se tienen en Cuba con el bambú,
hoy el Ministerio de la Agricultura, en coordinación
con la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación
-COSUDE-, se apresura en buscar métodos
no tradicionales para que un bosque de bambúes
pueda entrar a la industria, algo que llevaría
unos cuarenta años y desarrolla experimentos
in vitro con el fin de lograr posturas que definan
las vías para su multiplicación
acelerada.
Esto me recuerda la granja de faisanes de Caimitos,
provincia Habana, fundada hace 45 años
por iniciativa de la señora Celia Sánchez
Manduley. La carne de estas aves jamás
ha llegado a la mesa del cubano de a pie. Muchos
recuerdan el reportaje que brindó la televisión
cubana en julio de 2004, donde se pudieron ver
cientos de hermosos faisanes cuyo destino no se
dijo.
También recordamos aquel otro proyecto
puesto en práctica en 1989 entre organismos
cubanos e internacionales para el cultivo de hongos
comestibles, vegetal que proporciona una gran
fuente de vitaminas, minerales, fibras, proteínas
de alta calidad, además de sus propiedades
medicinales y que tampoco se ha visto en el mercado
nacional.
La prensa oficialista se hizo eco de este proyecto
y explicó en 2003 que la incorporación
de los hongos incrementaría la calidad
de la dieta del cubano, crearía nuevos
puestos de trabajo y evitaría importaciones
para satisfacer la demanda de este producto en
los centros turísticos para extranjeros.
Sólo que no especificó en qué
fecha ocurriría todo eso.
Todo indica que Cuba no ha marchado con buen
paso en el sector agrícola durante 47 eneros.
Sus rendimientos han sido muy bajos. Ahora dicen
que es por la falta de recursos, sobre todo con
el desplome del campo socialista. Pero antes,
cuando sobraba el petróleo y los fertilizantes,
¿por qué seguían bajos los
rendimientos agrícolas?
Se dice también que el problema radica
en la escasa incorporación de trabajadores
del agro, que en las provincias orientales falte
el 23 por ciento de la fuerza de trabajo, como
Granma, por ejemplo, que existan cooperativas
donde no hay autoabastecimiento, ni se construyan
viviendas, donde se gana muy poco y no hay utilidades.
Solamente en Guantánamo existen 21, 915
bohíos, según reportó la
prensa nacional.
Alegan además los campesinos que no pueden
sembrar lo que quieren ni vender sus productos
al precio que fijan. Se quejan porque es el Estado
el que administra las tierras y no ellos. Viven
en espera de que ese mal desaparezca y todo sea
como Dios manda para que prospere la agricultura
cubana.
|