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SOCIEDAD
Admiradoras de Baco
Aimée Cabrera
LA HABANA, Cuba - Diciembre (www.cubanet.org)
- Son muchas las personas en Cuba que ven frustrados
sus anhelos, sobre todo los que han llegado a
cierta edad, la cual consideraron límite
para adquirir la bien soñada estabilidad.
Abrir los ojos cada mañana en una casa
despintada y vieja, a la que no se le puede hacer
ningún remozamiento por más que
se saquen cuentas, dan ganas de volver a cerrarlos,
aunque sea para tener pesadillas. Después
viene la rutina ante las obligadas faenas, dentro
y fuera del hogar.
Cuando todo parece haber concluido, y hay tiempo
y privacidad para reflexionar, el desencanto llega
a su clímax.
De esto no se salvan las mujeres, que son ahora
las jefas de familia y las que han tenido que
culminar la crianza de hijos y nietos. Ellas deben
trabajar, estudiar, y realizar todas las faenas
del hogar, solas.
Sin incentivo y sin un escape de la lucha diaria,
muchas se han desinhibido y desconectan sus pesares
aliadas al licor.
Un día cualquiera suelen verse mujeres
sentadas en los céntricos bares-cafeterías
cercanos a las tiendas habaneras, donde se vende
cerveza, para mitigar su sed después de
las compras con algo más fuerte que un
refresco. Se las ve solas o acompañadas,
desquitándose de tantas privaciones y prejuicios.
Sin embargo, hay muchas otras que prefieren tomar
ron -la bebida más barata- a solas en sus
hogares, lejos de miradas indiscretas y comentarios
mal intencionados.
Por esta razón se desconocen las verdaderas
cifras del alcoholismo entre las mujeres, que
además, desisten de participar en terapias
o visitar al médico para recibir la debida
atención que su alcoholismo requiere.
Sandra es una de estas mujeres. Aún joven,
vive sola desde que su hija se casó. Todos
los días madruga para irse al trabajo,
donde realiza su labor bajo incómodas condiciones,
y por un miserable sueldo. Confiesa que cuando
llega a casa y se pone cómoda, pasa el
tiempo fumando y bebiendo como vías de
escape.
Una más entre miles que malviven la vida
sin atractivo, soñando con un incentivo
que no llega. Para estas mujeres hay pocas alternativas
como enajenarse entre humaredas y licores.
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