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POLITICA
Un libro sobre la transición en Cuba
Miguel Iturria Savón
LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) - Circula
en la Isla, con el sabor de lo prohibido, un libro
de gran valor informativo e ideológico.
Se trata de "Cuba: realidad y destino. Presente
y futuro de la economía y la sociedad cubana",
publicado por Ediciones Universal, en Miami, Florida,
2005. Su autor, el doctor Jorge A. Sanguinetty,
es un académico cubano de gran prestigio
internacional, que desde el exilio rinde un servicio
inapreciable a sus compatriotas.
Nos advierte Sanguinetty que el libro "es
sólo un intento de contribuir a que la
transición sea una oportunidad para que
los cubanos logren su plena libertad tanto en
lo económico como en lo político
mediante acciones colectivas deliberadas y coordinadas
de los ciudadanos, evitando la prolongación
de la tiranía actual". Señala,
además, que su obra "no pretende sentar
cátedra ni demostrar un camino único,
para lograr un nuevo sistema económico.
Su objetivo secundario es provocar la discusión
organizada e inteligente entre los cubanos sobre
los diversos temas que han de afectar el devenir
de una Cuba liberada del castrismo".
Con tales presupuestos, el doctor Sanguinetty
ha estructurado el volumen en once capítulos
y un epílogo, en los cuales demuestra que
"el proceso de montar una nueva economía
es demasiado serio para dejárselo a los
economistas, cuyo papel, generalmente, se limita
a educar y asesorar, como le corresponde a un
científico". En este sentido, el texto
está dirigido a "los ciudadanos que
construyen las economías, y a los políticos
en última instancia".
El libro, escrito en un lenguaje claro y conciso,
sin fobias partidistas ni recetas preconcebidas,
es todo un tratado para la transición y
el cambio hacia una economía de mercado
y un estado de derecho, previo estudio de la realidad
insular y la necesidad de encauzar la economía
para lograr amplias libertades individuales, a
fin de establecer un gobierno que garantice los
derechos ciudadanos al margen de principios abstractos
y de un falso patriotismo que sólo sirve
a los intereses de los que ostentan el poder.
En el primer capítulo analiza el autor
la organización actual de la economía.
Glosa, a su vez, aspectos tales como la productividad
del trabajo, el capital humano, las entidades
políticas y sindicales, en particular la
doctrina, el tamaño y la estructura del
Estado y sus componentes. Valora, asimismo, las
empresas privadas o mixtas y sectores como el
azúcar, el turismo, la agricultura y la
infraestructura física; sin obviar el papel
de la ciudadanía, el exilio y las remesas
familiares.
En los capítulos siguientes valora los
objetivos de una nueva economía; define
qué es una economía de mercado y
las alternativas de la política pública.
Explica también los componentes de la liberación
económica; esboza los problemas y la probable
organización del gobierno de transición;
la función de las empresas y otras entidades
privadas, el nuevo marco constitucional, el tipo
de Estado que se establecerá y el papel
de la ayuda externa y de los organismos internacionales.
Aborda, finalmente, la estrategia para la transición
y alerta sobre la gravedad de temas candentes
como la seguridad social, la reconstrucción
de las ciudades, las reclamaciones de propiedades
y el sistema de comunicaciones.
No vamos a glosar cada uno de los temas. Ya lo
hizo el autor con su alto nivel profesional y
su probada experiencia docente. Hemos de insistir,
para estimular lecturas, en ciertas anotaciones
medulares con las que Sanguinetty llama la atención
del lector cubano.
En primer lugar, nos aclara que "el desarrollo
de una economía de mercado no es equivalente
a una economía depredadora o de capitalismo
salvaje. Una economía de mercado es una
economía regida por la competencia entre
muchos agentes económicos".
Precisa, además: "El deseo de muchos
de ser libres e independientes no constituye un
plan de nación. Cuba continúa sin
un plan de nación que pueda guiar y no
inspirar el desarrollo de una Cuba independiente
y democrática". Se trata, pues, de
"ponerse de acuerdo en objetivos comunes
y aprender a manejar los desacuerdos cuando existan
divergencias de opinión, de metas y de
expectativas, y a negociar por encima de las diferencias
para que éstas no frenen el proceso de
reformas".
Sanguinetty llama a evitar la inacción
y la pasividad, a no esperar el retorno de la
sociedad anterior a 1959, pues "la instalación
de un nuevo régimen económico debe
llevarse a cabo paralelamente al montaje de un
sistema democrático de gobierno que requiere
nuevas leyes. Nos advierte que el castrismo, sin
embargo, puede maniobrar y ser sucedido por: a)
una dictadura más brutal que la actual;
b) un gobierno autoritario que permita algunas
libertades; c) un gobierno incompetente y corrupto
como abundan en otras naciones, y d) cualquier
otra forma de gobierno y de régimen económico.
Nos hace notar, asimismo, que "la Cuba de
antaño ha desaparecido para siempre en
muchos de sus aspectos", por lo cual "el
desafío es mayor que el de lograr la independencia
de Cuba en el siglo XIX".
Al margen de un posible desenlace y de las interrogantes
que formula el propio Sanguinetty en este libro
esencial, quiero anotar, finalmente que "Cuba:
realidad y destino...", es uno de esos libros
de extraordinario interés para la praxis
insular del siglo XXI. El volumen ha de servir
por igual al ciudadano común que sueña
con un cambio, a los disidentes pacíficos
que buscan un asidero para su combate desigual
contra el totalitarismo, y a ciertos miembros
de la nomenclatura oficial que saben que el castrismo
ha tocado fin.
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