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SOCIEDAD
¿En defensa de la niñez?
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) - El
gobierno de Fidel Castro juzgará a las
siete madres involucradas en la abortada operación
de tráfico humano de Pinar del Río.
Inexplicablemente no se anunció proceso
militar para las tripulaciones de las unidades
guardafronteras involucradas en ese evento. Tales
unidades, mataron a contrabandistas en un episodio
clásico de uso exagerado de la fuerza o
brutalidad policial.
La declaración que tiene por título,
"Nada ni nadie puede poner en peligro la
vida de un niño", aclara parcialmente
la posición oficial. La misma fue dada
a conocer en esta capital y ofrece un enfoque
extravagante sobre éste y otros episodios
de salidas ilegales de la Isla. Digo extravagante,
porque se culpa a la Ley de Ajuste Cubano, una
vez más, por la recurrencia de estas situaciones.
Los 39 participantes en este episodio permanecen
incomunicados y como ya es costumbre, privados
de las garantías mínimas. Aunque
la declaración guarda sus más amenazantes
matices para las siete madres, todo parece indicar
que serán condenados todos los adultos.
La hipocresía en la posición gubernamental
es obvia. Está fresco en la memoria el
hundimiento del remolcador 13 de Marzo. Ninguno
de los responsables directos de aquel crimen fue
procesado. Ni los autores intelectuales de la
orden criminal de hundirlo ni los viles ejecutores
de la misma.
En el reciente incidente de Pinar del Rio, el
gobierno argumentó que socorrió
a 39 personas entre las que se contaron, 14 mujeres
y siete niños. Los niños están
comprendidos en edades entre los 23 meses y los
14 años.
Abril es mes de connotación trágica
en la vocación sumaria del régimen.
En abril de 2003 fueron juzgados de forma sumaria
y sin garantías, tres infelices jóvenes
negros. Los tres desventurados fueron fusilados
a la carrera. Intentaron secuestrar una embarcación
para escapar del infierno doméstico. En
aquel momento, el régimen argumentó
que lo hacía para impedir una intervención
militar norteamericana.
También en abril de 2003 comenzaron los
juicios contra los opositores y periodistas víctimas
de la Primavera Negra de ese año. No hubo
absoluciones y sí condenas exageradas para
hombres inocentes.
En tiempos de crisis -artificial o real- el régimen
cubano es terrible. Si a esto le agregamos el
desprecio y el odio que siente contra el pueblo
cubano, es fácil deducir quién pagará
los platos rotos.
Cuando se produjo la inusual campaña diplomática
del ex embajador de los Estados Unidos James Cason,
algunos pensaron que el diplomático sería
expulsado de la Isla. No fue así, el gobierno
cubano encarceló a 75 cubanos y les acusó
de conspirar con Cason. No es de extrañar
que ante una nueva situación, la soga vuelva
a romper por lo más delgado, esto es: las
siete madres.
A la retórica hueca de la Batalla de Ideas,
poco le faltó para canonizar a Elizabet
Brotons, la madre de Elián, el ex niño
balsero y hoy niño pancarta y con discursos.
Se dijo que fue "engañada" y
afrontó el tibio, azul y peligroso Estrecho
de la Florida con su hijo sólo por esta
razón.
No se dice una palabra sobre las verdaderamente
injustas y draconianas leyes migratorias cubanas.
Tales leyes cuentan con un abultado expediente
de familias separadas y rehenes tomados por la
fuerza. El gobierno de Fidel Castro, por irrespetar
leyes, pasa por alto hasta su propia legislación.
Las siete mujeres, pudieran sufrir, entre otras
cosas, la separación de sus hijos. Esto,
por violar los procedimientos migratorios y no
educarles en los principios de la revolución
de Fidel Castro. Se argumentará como razón
priorizada haber puesto en peligro la vida de
los infantes.
Los niños eventualmente se convertirían
en "hijos de la patria". Esta forma
de bastardía política forma parte
de la realidad nacional.
Las personas que caen bajo este aciago rubro,
terminan en muchos casos como miembros de tropas
élite o como números en los cuerpos
represivos de la dictadura.
Sobre el muerto y los heridos a partir del comportamiento
violento de las tropas guardafronteras, el gobierno
no hace comentarios. Insiste en guardar el silencio
con que trató de desligarse del crimen
del remolcador 13 de Marzo y la impunidad de aquellos
perpetradores.
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