|
OLA
REPRESIVA
El estrés de Librado
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) -
Librado Linares García padece una "rara"
enfermedad. Los médicos opinan que el padecimiento
es incompatible con la prisión. Es curioso,
cada día aparece algo nuevo incompatible
con la prisión. Resulta un lugar demasiado
común hablar de cosas incompatibles con
la prisión en este país, o en lo
que queda de él.
En Cuba la vida se mueve en un círculo
que ejecuta su rotación en torno a qué
hacer para comer, y qué hacer o no para
salir o nunca entrar en alguna prisión.
Es como una maldición. Algunos se sienten
dichosos por comer y, además, no haber
estado preso. Estos son temas de mal gusto. Las
personas inteligentes no tocan tales temas ante
desconocidos.
Pero nadie niega importancia al asunto. A Librado
Linares le condenaron a veinte años de
privación de libertad. En su momento el
gobierno alegó que era peligroso. Temían
mucho las cosas que decía y los sueños
que soñaba. Las autoridades aún
le temen mucho. Puede decirse que le odian.
Librado linares se está quedando ciego.
Sufre una pérdida progresiva de la visión.
Los médicos, que también son cubanos
y están al alcance de la maldad que denunció
Librado, se limitan a afirmar que su enfermedad
es incompatible con la prisión. Lo que
dicen es cierto, pero es sólo la parte
de verdad que les permiten o se atreven a decir.
Es cierto que la enfermedad es incompatible con
la prisión. Falta decir que Librado sufre
condiciones dantescas y medievales en su encierro.
Que la dolencia nació por falta de nutrientes
y que fue sostenida y desarrollada en su surgimiento
por las penas y tratos, crueles inhumanos y degradantes
que le fueron impuestos en la prisión.
Estas penas y estos tratos son llamados, precavida
y eufemísticamente, "estrés".
Esto concede alivio a las conciencias, y garantías
para un precario mañana.
Son muy pocos los que se aprestan a sufrir como
Librado. Los médicos no pertenecen exactamente
a este grupo.
En Cuba, los médicos diagnostican vitaminas
para el estrés. Esos padecimientos de los
que se dice son originados por estrés o
por consumo de tabaco, se curan comiendo bien
o si esto no es posible, con vitaminas.
Hace menos de una década muchos cubanos
sufrieron estos padecimientos carenciales. Los
más altos niveles de gobierno lo negaron.
Era y es más importante disfrutar las ventajas
del poder absoluto. De todos modos, la gente tiene
que morirse. ¿Qué tiene de malo
que lo hagan de hambre? A fin de cuentas ahí
están los imperialistas americanos para
asumir las culpas. A la desnutrición la
llaman desde entonces "estrés".
A Librado Linares García, prisionero de
conciencia y miembro del Grupo de los 75, sancionado
a veinte años de cárcel, le recetaron
vitaminas para el estrés. De su estancia
en prisión se ocupan como ángeles
tutelares los policías de Seguridad del
Estado. Ellos se afanan en mantenerle en prisión
a cientos de kilómetros de su familia.
También ellos, -los policías de
Seguridad- son responsables de las malas condiciones
de vida y la mala alimentación. Digamos
que cuando se dice estrés, se piensa en
ellos. Son causa directa de lo peor, pero están
justificados. En primera instancia, cumplen órdenes
que reproducen y complementan. Las órdenes
se diluyen en el "arriba" delirante
y cruel a que se consagran.
Recientemente, Librado Linares fue devuelto a
la prisión de Ariza. Los policías
de Seguridad que corrieron con su traslado, olvidaron
su Historia Clínica. Por lo tanto, Librado
no podrá consumir las vitaminas de su "estrés"
ni tampoco el resto de sus medicamentos, tendrá
que esperar a que se acuerden. Va a quedar ciego.
Así será menos peligroso, órdenes
de "arriba".
Es en el puesto médico en donde se concentra
lo más peligroso de las prisiones cubanas.
Es el sitio de destino por excelencia para el
"estrés". Cada minuto que pasa
Librado pierde capacidad visual. Los policías
de Seguridad que olvidaron su Historia Clínica,
no parecen tener prisa, a fin de cuentas, sólo
cumplen órdenes de "arriba".
Pronto a Librado le quedará como única
alternativa mirar por dentro con su corazón
generoso. El "estrés", la policía
de Seguridad y el "arriba", cruel y
despiadado al que sirven, dirán, como de
costumbre, la penúltima palabra.
|