PRENSA INDEPENDIENTE
Abril 26, 2006
 

SOCIEDAD
Con lumbre pero sin legumbres

Amarilis C. Rey, Cuba Verdad

LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) - Tener un sitio en la casa donde preparar los alimentos, y que sea espacioso, limpio y confortable es, para los cubanos pobres, un sueño sin realizar.

Por este motivo, muchos se esperanzaron cuando en el año 2000 el gobierno anunció una inversión de 100 millones de dólares para emprender la gasificación masiva en Santiago de Cuba y Ciudad de La Habana. Tras la disposición gubernamental, los hogares de esas provincias cocinarían con gas, una opción hasta ese momento reservada para enfermos, o para quienes lo adquirieron antes del triunfo revolucionario, en el siglo pasado.

Para Carmen, de 53 años, residente en la capital, era la oportunidad perfecta para dejar atrás el fogón de kerosén heredado de sus padres, el cual debía precalentar con un poco de alcohol para que funcionara.

Como éste ha sido el fogón por excelencia en la mayoría de los hogares, el gobierno estableció como requisito para el cambio de kerosén a gas, la legalización de las propiedades de las viviendas. Pero aún así, el plan no fue cumplimentado en su totalidad.

Noches de vigilia haciendo fila para obtener un turno en las oficinas de la entidad; días enteros en pos de documentos que la burocracia retenía; dolores de cabeza y presión arterial descompensada prolongaron las penurias durante 18 días, sin que Carmen pudiera obtener su título de propiedad. Junto a ella cientos de personas que, con el mismo fin, navegaban en un mar de abogados, certificados, sellos y sobornos.

Por fin, la venta de los fogones de gas, junto a los cilindros que contienen el combustible, conocidos como calabacitas, se hizo realidad. No habría ya que precalentar el fogón de luz brillante. No más tizne. Pero las dificultades que se avecinaban para comprar el gas normado empalidecerían a las sufridas con el kerosén.

La sabiduría de los refranes populares no se equivoca. La alegría del gas en casa del pobre duró poco. Unos meses después, por obra y gracia del gobierno, y como parte de un programa de ahorro energético, Carmen tiene que pensar ahora en cómo pagar dos ollas eléctricas y una hornilla que vendrán a sustituir el gas, ahora en reserva para casos de urgencia.

Los trabajadores sociales, contingentes de jóvenes de varias regiones del país, son los encargados de distribuir entre los núcleos familiares estos artefactos eléctricos, que se pagan a crédito o al contado. El problema ahora consiste en cómo llenar las ollas.

La aparición de estas ollas ha sido proporcional a la desaparición del arroz en venta libre, y a los altos precios de los frijoles que ofertan los mercados paralelos.

Una mañana de mediados de mes, cuando la canasta familiar básica ya se había agotado, y luego de una infructuosa búsqueda de arroz y algún frijol para llevar algo a la mesa, Carmen me comentó: "¡Esto es el colmo de vivir en Cuba! Tener dos fogones, dos ollas eléctricas, y nada que cocinar".

Pagar altos precios por las legumbres y cereales (una libra de frijoles oscila entre nueve y doce pesos y una libra de arroz, cuando se encuentra, cuatro pesos) es la única posibilidad que le queda a un pueblo saturado de marchas y consignas.

La electricidad para cocinar es buena. Pero las expectativas e inseguridades son muchas. ¿Aguantarán los cables viejos, esas "tendederas" eléctricas que abundan por la ciudad, cuando todos conecten los equipos? Es uno de los temores que muchos experimentan.

Por lo pronto, los más precavidos han puesto a buen recaudo sus fogones de kerosén, pues afirman que agregándole una abertura más a un pequeño tubo que llevan dentro, el fogón puede funcionar con petróleo, combustible que se puede conseguir con cierta facilidad, ya que es el más usado, sobre todo en los vehículos de motor.

Todo parece indicar que la experiencia de las constantes batallas libradas por los cubanos cada día, sobre todo contra los apagones, los convierte en seres escépticos ante el proclamado triunfo energético.


Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente
.

IMPRIMIR



PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster