|
HISTORIA
Sacudiendo un mito
Miguel Iturria Savón
LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) - Cada
pueblo tiene sus mitos y costumbres que cubren
diversas aristas de la vida y la cultura humana.
Hay mitos históricos, literarios, religiosos
y hasta deportivos. Hallamos a hombres mitos y
mitos distorsionados por los hombres. En el caso
de Cuba, los mitos se remontan a la vida colonial,
recrean los avatares de la República y
se multiplican en el dilatado proceso revolucionario.
Me referiré a un mito de cierta connotación
histórica y estadística: el mito
de las 20 mil víctimas de la dictadura
de Batista, quien ejerció el poder entre
1952 y 1958.
Todo parece indicar que la exageración
fue lanzada por el apasionado periodista Enrique
de la Osa, que publicó un artículo
al respecto en la revista Bohemia, el 11 de enero
de 1959. De la Osa no investigó el saldo
trágico de la tiranía, lanzó
la astronómica cifra sin pensar que rodaría
como una bola muy conveniente para las nuevas
autoridades. Desde entonces la cifra de los 20
mil mártires ha sido repetida sin reparar
en búsquedas demostrativas. Camilo Cienfuegos
la reiteró en un discurso público
en los días previos a la detención
y encarcelamiento del Comandante Huber Matos.
Otro líder fidelista, Ernesto Guevara,
la comentó en un programa televisivo el
11 de junio de 1961.
La distorsión continuó. Oficialmente
nadie la ha desmentido. Sólo algunos historiadores
a titulo personal han reparado en la exageración.
El académico cubano-americano Armando Lago
ha precisado que los muertos de ambos bandos sólo
ascendieron a 2,719. Consultamos la cifra con
el historiador habanero Juan Francisco González
Díaz, ex director del Museo Municipal de
Nueva Paz, quien realizó una investigación
con historiadores locales desde Pinar del Río
hasta las provincias centrales. Juan González
y sus colaboradores sólo registraron los
muertos caídos en la lucha contra Batista,
no los que cayeron en las filas del tirano. Sus
búsquedas fueron interrumpidas por orden
del Comité Provincial del Partido Comunista
de La Habana. Se les advirtió que el tema
no era de su competencia, pues sólo la
Comisión de Historia del Partido en cada
provincia y el Instituto de Historia del Comité
Central del Partido Comunista podían hacer
tales búsquedas.
El historiador habanero ya tenía la estadística
real de los caídos en combate en acciones
urbanas y guerrilleras. Afirma que la recopilación
entre el territorio central y occidental (Sancti
Spíritus hasta Pinar del Río) sólo
asciende a 833 mártires revolucionarios.
Calcula que en la zona oriental el saldo fue mayor
que en las comarcas de Camagüey, pero no
alcanza las 500 víctimas. Añade
que en total, los revolucionarios que pagaron
con sus vidas el enfrentamiento a la tiranía
pueden oscilar entre 1,200 y 1,350. Agrega que
el saldo de los caídos entre ambos bandos
no sobrepasa la cifra de 2,500; lo cual se aproxima
a la información que desde el exilio aportó
Armando Lago.
Si bien no se ha dicho la última palabra
sobre el mito lanzado por la prensa a principios
de 1959, los historiadores ya sacuden la hojarasca
y esclarecen la verdad desde una y otra orilla.
Será preciso investigar, además,
las víctimas de la represión de
la nueva dictadura, cuyas cifras, según
fuentes del exilio, asciende a más de cinco
mil. El tiempo tiene la palabra.
|