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SOCIEDAD
Viaje azul y gris
José Antonio Fornaris, Cuba Verdad
LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) - La
propaganda turística presenta a Cuba como
la isla azul. Por supuesto, relacionándola
con su cielo y con el mar que nos circunda.
Sin embargo, para el cubano, el gris del uniforme
de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR)
es el color que siente más cerca. Así
sucedió en el caso de la periodista Beatriz
del Carmen Pedroso, que visitó varias ciudades
del centro y el oriente del país con el
fin de realizar un reportaje con familiares de
presos políticos, y entregar juguetes y
libros infantiles que manos amigas de Europa donaron
al país.
"En casi todas partes la policía
nos paró a la entrada y a la salida de
las ciudades que visitamos, con el propósito
de registrar el auto y pedirnos identificación",
aseguró Pedroso.
El auto en que viajaba la periodista era rentado,
y conducido por su propio dueño. El periplo
duró una semana, del 14 al 21 de marzo.
La primera ciudad visitada fue Santa Clara. "Allí
recogí a Mireya González Pentón,
(madre del prisionero de conciencia Léster
Rodríguez Pentón), quien me acompañó
durante el recorrido. A la salida de Santa Clara,
cuando íbamos para Ciego de Ávila,
se produjo el primer registro".
Llegaron de madrugada a Ciego de Ávila.
Continúa su relato la periodista: "Fuimos
para la casa de Oleivis García Echemendía,
esposa del periodista independiente Pablo Pacheco
Ávila. La casa estaba muy vigilada, se
veían personas apostadas en los alrededores.
En esa vivienda se iba a realizar un acto de homenaje
y recordación a los presos detenidos y
encarcelados durante la primavera de 2003, en
el tercer aniversario de los sucesos. De ahí
salimos para Camagüey. Dos veces la policía
nos detuvo para registrar el auto y pedirnos identificación
antes de que dejáramos Ciego de Ávila".
En Camagüey, Pedroso y González Pentón
visitaron a Madelín Guerra Álvarez,
Rebeca Rodríguez y Bertha García
Bueno, esposas de prisioneros políticos.
En esa ocasión el registro policial fue
a la salida de la ciudad.
"De Camagüey -continúa su relato-
salimos para el municipio Amancio Rodríguez,
en la provincia Las Tunas, a fin de visitar la
casa de Marlene González. Allí se
produjo la situación más desagradable,
porque nos pararon y nos mantuvieron mucho tiempo
al sol. El pretexto fue un accidente de tránsito.
Preguntaron que para qué eran los juguetes
y los libros infantiles que llevábamos.
Al chofer lo interrogaron sobre la procedencia
del auto. Tuvo que explicar que el auto había
pertenecido a su padre, y que ahora era de él.
Temí que empeorara la situación,
pues el chofer es una persona joven, y estaba
perdiendo la paciencia. Entonces llegaron otros
policías e indagaron sobre lo que sucedía.
En un momento hubo alrededor de nosotros diez
uniformados. Cuando nos permitieron continuar
viaje sentimos un gran alivio".
Durante el retorno a Camagüey, antes de
abandonar el territorio de Amancio Rodríguez,
el carro fue detenido tres veces para efectuar
nuevos registros.
"De Camagüey nos dirigimos a Palma
Soriano, en Santiago de Cuba, para visitar a Lisandra
Lafita, esposa del colega Pedro Pablo Paneque.
Cuando llegamos, nos enteramos de que la Seguridad
del Estado había estado en la casa para
decirle a Lisandra que no debía recibirnos
porque éramos tres personas y le íbamos
a causar incomodidades. Ahí también
supimos que Paneque continúa muy mal de
salud debido a su problema de pésima absorción
intestinal, y que el día 18 se había
realizado una misa en el santuario del Cobre,
en Santiago de Cuba, donde el párroco mencionó
por sus nombres a los presos políticos
de Palma Soriano y Santiago de Cuba".
Ni en Santiago de Cuba, ni en Placetas -donde
visitaron a la opositora Bertha Antúnez-
hubo registros. "Pero a la salida de Santa
Clara -añade Pedroso- en las Ocho Vías,
nos detuvieron nuevamente. Registraron el carro
y preguntaron si ya íbamos de regreso para
La Habana".
El azul de Cuba, si hay alguien cumpliendo órdenes
de la Seguridad del Estado, y si usted no es extranjero,
se puede convertir en gris, color que puede crear
indefensión ciudadana, malestar e ira.
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