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HISTORIA
Crónicas de un verdugo (VII)
Raúl Soroa
LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) - Es
una tarde apacible. El lugar, una vieja residencia
que perteneció a alguna de las familias
exiliadas en el 60, ahora convertida en "centro
de trabajo", conserva algo de su belleza
original. En la puerta de caoba han puesto un
cartel: "Centro de
" En la entrada,
un buró de hierro y formica interrumpe
el paso. Detrás, una secretaria con cara
de aburrimiento apenas nos presta atención
cuando pasamos por su lado.
En el alfarje barroco del techo, a mitad de un
pasillo que quizás en otros tiempos fue
centro de un salón, pero que ahora está
dividido en decenas de cuartones de madera, cuelga
un cartel: MTT (Milicias de Tropas Territoriales).
En la entrada de lo que antes fue un comedor,
nos sorprende otro cartel: "Brigadas de Producción
y Defensa". Abrimos una verja de hierro y
salimos al patio, donde otro cartel nos dice "Autconsumo".
Matas de plátanos mustias, mezcladas con
calabazas y malas yerbas. Al fondo, en lo queda
del aljibe, otro cartel nos avisa que hay un refugio.
No lejos del aljibe, bajo dos matas de aguacate,
un cartel calzado con un taburete indica "Imprescindibles".
Nos sentamos en unos sillones desvencijados,
a la sombra de un techo de fibrocemento, rodeados
por el platanar. Enciendo la grabadora.
"¿Parametrización?"
Sí, exacto.
"Oigame, compadre, usted se baja con cada
numerito".
Guarda silencio. Luego, con una sonrisa ladina:
"¿Usted cree que yo soy el diablo
o algo de eso? Resulta que quieres relacionarme
con todo lo malo que pasó en este país.
Mira, chico, no tengo idea de lo que significa
eso".
Imagino que no, pero quise hacer un disparo a
ciegas. Fue una corazonada, pero el hombre dice
no saber nada de eso. Tiene razón. Después
de las cosas que me ha contado un poco que lo
demonizado. Además, qué relación
podía tener con lo que pasó en la
cultura.
Realmente el tema se conoce bien poco. Le explico
que fue un proceso que tuvo lugar en el sector
de la cultura, donde muchos prestigiosos actores,
directores de teatro, bailarines, escritores,
fueron separados de sus centros de trabajo. Se
les prohibió ejercer su arte por ser homosexuales.
Una comisión medía una serie de
parámetros que debía reunir un artista
revolucionario. Si usted no los cumplía,
tenía que dedicarse a otra cosa. Bastaba
una denuncia anónima o la delación
de un colega para ser expulsado y humillado. Directores
de teatro como Roberto Blanco y muchos otros prestigiosos
intelectuales y artistas sufrieron ese proceso.
Le explico que realmente no sé mucho de
eso, que ha sido una cosa muy bien silenciada.
"Venga acá, compadre, ¿por
qué usted defiende tanto a los maricones?
Yo no sé nada de ese proceso que tú
dices, pero siempre que analices una época
tienes que ubicarte en el momento histórico
concreto. Estábamos construyendo una nueva
sociedad, infinitamente superior. Para construir
esa sociedad necesitábamos un nuevo tipo
de hombre".
¿Y así es como pensaban crear ese
hombre nuevo? ¿Reprimiendo? ¿Persiguiendo
a los diferentes? ¿Qué clase de
sociedad superior era ésa, basada en la
más absoluta intolerancia?
Guarda silencio unos instantes. Se ve molesto.
Mordisquea el sempiterno mocho de tabaco. Luego,
con cierta seguridad, responde.
"Habíamos heredado rasgos negativos
de la sociedad anterior. Rasgos debilitadores.
Había que borrar esa herencia. ¿Cómo
podíamos sobrevivir frente al enemigo poderosísimo
que estaba decidido a aniquilarnos, si nos mostrábamos
débiles o pusilánimes?"
Creo que estás confundiendo intencionalmente
la gimnasia con la magnesia. La tal sociedad que
construían es infinitamente deshumanizada,
intolerante, dogmática, terrible, y no
tiene nada que ver con enemigos de ningún
tipo.
Como si no me escuchara, me interrumpe y continúa.
"¿Crees que con un atajo de gansos
se puede defender la patria? ¿Crees que
con tipejos blandengues, pura natilla, se podía
encarar el tremendo reto de construir el socialismo
a 90 millas del Imperio?"
Entonces, ¿crees que eso que se hizo fue
correcto? ¿Las UMAP, la parametrización,
etc.?
"Tú no entiendas nada, compadre.
Los americanos
"
No le echen más la culpa a los americanos,
qué americanos ni americanos. Ahora soy
yo el que interrumpe y se pone furioso.
"Tú lo que eres es un desviado ideológico,
un
"
¿Qué, me vas a parametrizar?
Me contempla con una furia que poco a poco se
va apagando. Luego sonríe.
Crónicas
de un verdugo (I)
Crónicas
de un verdugo (II)
Crónicas
de un verdugo (III)
Crónicas
de un verdugo (IV)
Crónicas
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Crónicas
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Crónicas
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Crónicas
de un verdugo (VIII)
Crónicas
de un verdugo (IX)
Crónicas
de un verdugo (X y final)
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