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POLITICA
Orrio está autorizado a opinar
Luis Cino
LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) - Cuenta
un colega que vio recientemente a Manuel David
Orrio. Detenido en un semáforo, iba al
timón de su flamante Lada blanco. Cuando
chocaron sus miradas, hizo un gesto de resignación
y siguió su camino. Mi colega confiesa
que no pudo evitar sentir una profunda pena por
él.
Para bien o para mal, vaya usted a su saber,
Orrio está de vuelta en el periodismo.
Sólo que ya no escribe en Cubanet, sino
en la página electrónica Insurgente.
org.
Como casi siempre que no está en funciones
explícitas de agente de la Seguridad del
Estado, es difícil precisar con exactitud
de qué lado de la barrera está Orrio.
Como testigo de la fiscalía en un juicio
contra periodistas, sería infinitamente
más fácil.
El artículo "Cuba: Constitución
vs. Socialismo Reversible" (Insurgente, marzo
3 de 2006) no pudo ser escrito por Aleida Godínez.
A la dulce compañera de Orrio en trajines
de delación, le falta talento. A Néstor
Baguer, que sí lo tenía, lo sepultaron,
con honores de soldado, hace un par de años.
Evidentemente, el artículo era una tarea
para Manuel David Orrio.
Lo curioso es que el agente Miguel, ahora periodista
oficial y oficioso, diplomado por partida doble,
por la FIU y la universidad sólo para revolucionarios
de La Habana, y con varias prebendas a cuestas,
sigue diciendo algunas de las cosas que decía
cuando era periodista independiente.
Las diferencias son varias premisas falsas, algunos
adjetivos utilizados como pago del peaje y alguna
que otra aseveración sobre el control foráneo
sobre la oposición interna que no se las
cree ni el propio canciller Pérez Roque.
Por lo demás, el estreñimiento ético
permanece.
En su artículo, Orrio especula sobre "la
potencial reversibilidad al capitalismo del modelo
político cubano". Expone sus preocupaciones
sobre la debilidad institucional del sistema.
Se atreve a hablar de inconstitucionalidades y
llama a "repensar muy seriamente el tema
de la propiedad sobre los medios de producción".
Orrio, qué duda cabe, sigue siendo un
experimentado manipulador. Su artículo
en Insurgente, salpicado de citas de Marx, Lenin,
Frei Betto y Rosa Luxemburgo lo prueba.
Orrio sugiere los subterfugios legales para que
el parlamento cubano hubiera podido rechazar el
Proyecto Varela ahorrándose la ridícula
reforma constitucional que declaró irrevocable
el socialismo. Al parecer, también para
el agente Miguel resulta aberrante y demencial
la revocación de la soberanía popular
y el inmovilismo constitucional, perpetuamente
congelado.
Asegura que los cubanos, masoquistas que somos,
le permitimos mucho, cualquier cosa, a Fidel Castro.
Para probar un supuesto consenso en torno al
régimen, Orrio apela a una encuesta de
Solidaridad con Cuba. Se basa en que sólo
el 2.4 % de los encuestados consideró la
falta de libertades o el sistema político
como el principal problema de Cuba.
Discretamente, Orrio omitió el detalle
de que en la misma encuesta, además del
significativo porcentaje que emitió opiniones
favorables al Proyecto Varela, Las Damas de Blanco
y la amnistía para los presos políticos,
el 49.6% estimó que el país anda
mal o muy mal. Un 43% no dudó en opinar
que el cambio mejoraría la situación
nacional.
Las inquietudes de Orrio, navegando por el Mar
de los Sargazos, respecto a la perdurabilidad
del comunismo cubano, recuerdan las disquisiciones
sobre la inmortalidad del cangrejo moro. Lo que
Orrio señala y mucho más lo vienen
advirtiendo desde hace años los periodistas
independientes y todo aquél que tiene dos
dedos de frente.
Sucede que nadie es profeta en su tierra. Ni
siquiera Manuel David Orrio.
Orrio concluye su artículo como mismo
alguna vez terminó otro en Cubanet: citando
a Rosa Luxemburgo en su defensa de la libertad
de los que disienten. También en cuanto
a preferencias por féminas sigo discrepando
con Orrio. Para mí, la comunista más
bella y desquiciante de la historia es Tina Modotti.
Rosa Luxemburgo fue la más sincera y sensata.
Por eso, resultó inoportuna para los camaradas.
De cualquier modo, no hay que preocuparse. Todo
está bajo control. El compañero
Orrio está autorizado a opinar. Después
de todo, no sería descabellado pensar que
Orrio y un par de similares pudieran ser habilitados
por el Partido de Fidel Castro y la policía
de Seguridad del Estado para presentarlos como
los únicos y verdaderamente independientes
periodistas en Cuba.
Jugar reglamentados a la libertad de prensa,
con destino al exterior, sería su próxima
misión imposible.
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