PRENSA INDEPENDIENTE
Abril 6 , 2006
 

SOCIEDAD
La moneda cubana, sus imágenes

José Antonio Fornaris, Cuba Verdad

LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubane.org) - En las monedas de todos los países del mundo pueden verse las imágenes de quienes, presunta o realmente, son paradigma de ciudadanos. Cuba no es la excepción de la regla, y en el peso, su moneda oficial, están grabados los rostros de grandes hombres y personas conocidas.

El billete de un peso lleva la imagen de José Martí, el hombre que organizó una guerra sin odios, y que soñó con una república con todos y para el bien de todos. El gobierno cubano considera a Martí autor intelectual del asalto al cuartel Moncada.

En la denominación de tres pesos puede verse la imagen del argentino Ernesto Che Guevara, quien afirmaba que no se debía temer a la guerra. Guevara defendía la teoría del odio: "El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar". Che fue derrotado en el Congo, y su derrota en Bolivia fue de tal magnitud que la última persona que habló con él fue un cubano, oficial de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

En el billete de cinco pesos se reproduce el rostro de Antonio Maceo, General del Ejército Libertador, a quien la historia recuerda como un capitán de leyendas. El Titán de Bronce es considerado por el régimen cubano como símbolo de la rebeldía nacional debido a su negativa a aceptar el Pacto del Zanjón que puso fin a diez años de guerra, pero que no concluyó con la independencia de Cuba. Maceo y un grupo de patriotas protagonizaron la Protesta de Baraguá en la que reafirmaban su decisión de continuar la lucha armada. Poco tiempo después Maceo tuvo que aceptar la realidad de que en aquel momento era imposible continuar la guerra. Las autoridades españolas le brindaron las facilidades para salir de Cuba.

En el billete de diez pesos resalta la figura de Máximo Gómez, dominicano que se convirtió en el Generalísimo del Ejército Libertador de Cuba. Se considera un hombre dotado en extremo para el ejercicio de la vida militar. Alcanzó a ver a Cuba libre de España, y la instauración de la república.

En el billete de veinte pesos destaca la imagen de Camilo Cienfuegos, joven guerrillero que, tras el triunfo de la revolución en 1959, se convirtió en el más popular y carismático de los comandantes rebeldes. Unos meses después, en octubre, el avión en que viajaba de Camagüey a La Habana desapareció sin dejar rastro.

En el billete de cincuenta está impreso el rostro del General Calixto García, quien participó en las tres guerras de independencia del siglo XIX contra España: la Guerra de los Diez Años, la Guerra Chiquita y la Guerra del 95, organizada por José Martí. Calixto García protagonizó una protesta cívica cuando el ejército interventor de los Estados Unidos no le permitió entrar con sus fuerzas en la ciudad de Santiago de Cuba. Este prócer no pudo prever que en la república por la que tanto batalló, los cubanos sólo podrían entrar en los hoteles como sirvientes, en muchos casos para servir a españoles de las nuevas generaciones, y que españoles ya abuelos llevarían a la cama a jovencitas cubanas por el solo hecho de traer en sus billeteras, primero pesetas, y ahora euros.

En la moneda de cien pesos, que prácticamente no circula, está la imagen de Carlos Manuel de Céspedes, a quien se le considera Padre de la Patria. Abogado, terrateniente, que a pocos días de haber iniciado la contienda emancipadora impartió las instrucciones necesarias para solicitar la anexión de Cuba a los Estados Unidos. Solicitud que presentó en varias ocasiones.

En los billetes cubanos no está Ignacio Agramonte, un hombre a quien José Martí calificó como diamante con alma de beso, que quiso dotar a la revolución iniciada por Céspedes de los mecanismos democráticos necesarios. La historia lo recuerda como el paradigma del ciudadano en todos los órdenes. Su anticomunismo era proverbial. Agramonte escribió: "La centralización hace desaparecer ese individualismo cuya conservación es necesaria a la sociedad. De allí al comunismo no hay más que un paso: se comienza por declarar impotente al individuo y se concluye por justificar la intervención de la sociedad en su acción, destruyendo su libertad, sujetando a un reglamento su deseo, sus pensamientos, sus más íntimas afecciones, sus necesidades, sus acciones todas".

Otro de los que tampoco está en la moneda nacional es Francisco Vicente Aguilera, organizador junto a Céspedes del Grito de Yara, que dio inicio a la Guerra de los Diez Años. En su momento fue considerado el hombre más acaudalado de la Isla. Murió pobre en el extranjero, pero nunca dejó de luchar por la libertad de Cuba.

Estos ejemplos ayudan a demostrar que la presencia de los muertos la eternizan los vivos, y que el mayor o menor grado de inmortalidad puede estar en función de intereses políticos.

 


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