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SALUD
PUBLICA
Más fuerte y más oculto
Odelin Alfonso Torna
LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org) -
La primera campaña contra el dengue hemorrágico
en Cuba se produjo a principios de los 80. El
sufrimiento y la muerte exacerbaron el tono político
del régimen. Más de cien personas
murieron, la mayoría eran niños.
Era prioridad descubrir el origen de la enfermedad.
Otra vez "los enemigos de la revolución"
cargaron con la culpa.
Luego sucedieron otras campañas. Los medios
informativos sólo mostraban mensajes de
prevención o señalaban cómo
eliminar los vectores. La cifra de contagiados
y fallecidos apenas se divulgaba. Se repetía
lo mismo: guerra bacteriológica. Su protagonista,
el mosquito Aedes aegipty, transmisor de la enfermedad.
La epidemia se hizo más fuerte en la última
década. Cada brote es peor que el anterior.
La pésima higiene en las ciudades es el
escenario propicio para que se desarrollen los
transmisores de la enfermedad. En la basura acumulada
en las calles durante semanas y en solares yermos
se localizan los principales depósitos
con criaderos de mosquitos, sobre todo con las
lluvias de verano
Las cifras de infectados en los meses de julio
y agosto de 2006 va en aumento. Hasta la fecha,
las autoridades sanitarias no han informado sobre
la cantidad de casos.
Para contrarrestar la epidemia se utilizan abate,
alcohol y bazucas de fumigación de la campaña
anterior, las que quedan. El abate y el alcohol
son utilizados para eliminar las larvas. Se dificulta
el abate, el alcohol nunca llega.
Las salas habilitadas para dengue hemorrágico
en el hospital La Covadonga, ya están cubiertas.
En el Clínico Quirúrgico 10 de Octubre
se habilitaron cuatro pabellones y aún
se esperan más casos. Se conoce de otros
30 casos repartidos entre el Hospital Nacional
y Julio Trigo.
No todos son hospitalizados, se registraron seis
casos en Centro Habana, dos en Habana Vieja, 31
en Luyano y 43 en Arroyo Naranjo. Estos datos
son revelados en reuniones a puertas cerradas,
pero siempre se sabe, solemos oír por la
ventana. El objetivo es que no cunda el pánico
en la población.
La campaña contra los vectores es insuficiente.
El Ministerio de Salud Pública ha pedido
ayuda a otros organismos estatales, principalmente
con personal de apoyo. Estos trabajadores son
incorporados a la campaña. Las bodegas
y algunos mercados cierran los sábados
hasta el mediodía para cumplir con esta
tarea de la revolución.
Más allá de la prevención,
van en busca de la multa. Las multas equivalen
a cien pesos por cada depósito con larvas
de mosquitos en los hogares y 500 pesos por los
patios enyerbados. En el caso de los organismos
del estado, ésta asciende a 1,500 pesos.
Los cubanos sabemos cómo escapar de las
multas, nos sobornamos entre sí, "pero
con dignidad". Si incurres en no pagarla,
caes en manos de la justicia.
Hablando de justicia. Carmen, una inspectora
de Salud Pública en Centro Habana, detectó
en el quinto piso del Tribunal Supremo de La Habana
dos tanques con larvas de Aedes aegipty. Había
que hacer justicia en su propio recinto. Carmen
aplicaría una multa de 1,500 pesos. No
hizo falta. El jefe de servicio puso en manos
de Carmen dos libras de aceite y una jaba de arroz.
Asunto resuelto.
En la campaña contra el mosquito, los
jefes de zonas se encargan de chequear los focos
en hoteles, tiendas y otros centros recaudadores
de divisas en los municipios Centro Habana y Habana
Vieja. Van en busca de la multa, como todos. ¿A
cambio de que? Sólo lo saben ellos.
El dengue llegó para quedarse, la falta
de higiene es su principal aliado. La multa es
el mecanismo erróneo. La escasez de abate,
alcohol y medios de fumigación ya es típica
de cada campaña. Por esto no se puede culpar
"a los enemigos de la revolución".
odelinalfonso@yahoo.com
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