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SOCIEDAD
¿Revolución energética?
Entrevista a Félix Bonne Carcassés
Roberto Santana Rodríguez
LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org) -
Félix Bonne Carcassés nació
el 13 de junio de 1939 en la provincia Santiago
de Cuba. Allí cursó sus primeros
estudios hasta el bachillerato. En la capital
estudió la carrera de Ingeniería
Eléctrica en el Instituto Superior Politécnico
José Antonio Echeverría. Por sus
excelentes resultados académicos fue nombrado,
desde que cursaba el segundo año de la
carrera, profesor auxiliar. Luego de graduado
llegó a desempeñarse como titular.
En el año 1992, Bonne Carcassés
fue expulsado de la Universidad a raíz
de firmar una carta junto a otros colegas que
pedían cambios democráticos en la
Isla.
Después de su expulsión de la Universidad
Bonne Carcassés se dedicó a su afición
preferida: leer. En esos años milita en
la Corriente Cívica Cubana. Sufre represión
gubernamental, como detenciones por varios días,
hasta que conoce a otras figuras de la oposición
interna, entre ellas Marta Beatriz Roque Cabello,
René Gómez Manzano y Vladimiro Roca
Antúnez, junto a los que en 1998 redactó
el histórico documento "La Patria
es de Todos".
Acerca del proceso judicial al que fueron sometidos
los firmantes de la "Patria es de Todos",
Bonne afirma: "Fue un error del gobierno
cubano pasar fragmentos del juicio por la televisión
nacional, porque esto nos dio popularidad como
figuras políticas opositoras. En la cárcel
de Guanajay los presos, antes de que saliéramos
en televisión, no querían creer
que yo era profesor universitario. Después
fue otra cosa".
En cuanto a las condenas del juicio que les siguieron
por la redacción del documento "La
Patria es de Todos", Bonne recuerda una anécdota
jocosa. "A mí y a Manzano nos condenaron
a cuatrp años, a Marta a tres años
y medio, pero la sanción de Vladimiro fue
de cinco años. Pienso que el gobierno se
ensañó con él por ser el
hijo de Blas Roca. Sin embargo, Vladimiro, que
tiene muy buen humor, me dijo que lo condenaron
por ser tan feo". Y agrega Bonne: "De
los años de prisión tengo muchos
recuerdos, puedo decir que no la pasé bien,
pero tampoco la pasé tan mal, sólo
un capitán fue déspota conmigo,
pero lo era con todos, por lo que muchos en la
prisión le odiaban. En la cárcel
uno se siente completamente libre, ya no tiene
que fingir. Leí mucho, sobre todo libros
de economía. Recuerdo que hice una especie
de pacto de caballeros de diferentes ideologías
con el reeducador, que consistía en asistir
a los círculos políticos con la
condición de sentarme atrás, ponerme
a leer otra cosa y que no me preguntara nada.
Si me preguntas -le decía- te voy a contestar
y se va poner malo aquello. Y así pasó.
Fui a los círculos porque había
otros presos que tenían visitas cada tres
meses y no necesariamente tenían ellos
que compartir mis ideas. Si yo no iba al círculo,
ellos, por mi culpa, podían perder las
visitas de sus familiares.
Bonne Carcassés concedió esta entrevista
a título personal, como especialista en
el sector electro energético.
P: ¿Cómo era el sistema energético
cubano antes de 1959?
R: Antes se estimulaba el consumo de la energía
eléctrica. Si gastabas por encima de un
nivel, el precio del KW bajaba. ¿Acaso
porque eran buenas personas? No. Lo hacían
porque era una sociedad diferente basada en el
consumo para obtener la mayor cantidad de satisfacción
de todas las cosas. El objetivo era ampliarse,
lograr eficiencia y rentabilidad.
En cualquier tipo de empresa el desarrollo depende
de la cantidad de clientes y conviene que haya
muchos. La competencia eleva la calidad de los
servicios. La compañía de electricidad
hacía inversiones con sus requeridos mantenimientos
en las acometidas, porque ésa era su manera
de obtener ganancias.
P: ¿Y después de 1959?
R: Esta sociedad es diferente, al controlar todo,
la calidad de los servicios baja. Después
del 59 el gobierno hizo muchas promesas y tomó
medidas políticas, no económicas,
para reafirmarse en el poder. El gobierno tiene
una deuda con las instalaciones de transmisión
y distribución de electricidad. Por ejemplo,
la acometida de esta casa donde estamos nunca
se ha sustituido. Ahora es que están cambiando
el calibre de los alambres.
P: ¿Cuál es su opinión acerca
del aumento de las tarifas eléctricas?
R: Bastante injusta en el sentido de que no responde
a la situación del país. Pienso
que la medida no fue estudiada antes de aplicarla.
Esta sociedad está basada en el ahorro.
Creo que eso es fatal cuando al que tú
obligas a ahorrar no está de acuerdo con
hacerlo. El gobierno puede tener graves problemas
con el aumento de las tarifas eléctricas.
La idea de eso fue probablemente limitar el gasto
de los grandes consumidores, pero no se sabe lo
que gasta cada cual, porque como el gobierno no
ha construido el número de casas necesarias,
en muchas viviendas viven varias familias, y por
ende, cada cual con equipos eléctricos
de todo tipo, y el gobierno da un solo contador.
Esto es injusto, como el aumento de las tarifas,
porque el problema no es de la población,
sino del gobierno.
P: ¿Qué puede decir sobre la venta
o recambio forzoso de efectos electrodomésticos
de todo tipo como parte de la llamada revolución
energética?
R: Es una medida enmascarada, más política
que económica. La gente se ha puesto en
guardia, hay muchos que no quieren cambiar los
equipos y se muestran desconfiados ante el cambio
de cocinas de gas licuado por cocinas eléctricas:
Razonan así: "La balita de gas me
dura alrededor de 15 días y me cuesta 7
pesos. Si cocino con electricidad, cuando no haya,
¿que hago? Y además, con lo alto
de las tarifas, ¿adónde voy a llegar?"
P: Se pretende sustituir las plantas termoeléctricas
existentes en el país por los grupos electrógenos.
¿Qué opina al respecto?
R: Lo que están haciendo es buscar la
forma de depender menos de las termoeléctricas.
Miguel Díaz Canel, secretario del Partido
Comunista en Holguín dijo el 27 de julio
pasado, en presencia de Fidel Castro (que no protestó,
por lo tanto estaba de acuerdo) que ahora hay
una batería de grupos electrógenos
que tienen una capacidad aproximada equivalente
a algunas de las unidades de Felton. Esa termoeléctrica
tiene dos unidades de 250 MW. Esta batería
de grupos tiene, creo, 207 MW. También
se dijo allí que hacer una termoeléctrica
demora dos o tres años, tal vez más,
y que esta batería se montó en cinco
meses.
P: Como especialista en cuestiones eléctricas,
¿piensa que estas plantas de emergencia
serían capaces de desempeñar la
labor que se pretende con ellas?
R: Esa no es mi especialidad, pero sí
te puedo decir lo que dijeron los especialistas
de esa materia. Castro preguntó a los especialistas
de la Empresa Eléctrica si eso se podía
hacer y le dijeron que no, hasta que hubo uno
que le dijo que sí se podía. Yo
estoy de acuerdo con los que le dijeron que no
se puede hacer, porque creo que ésas son
plantas de emergencia.
El proceso de sincronización de una termoeléctrica
lleva bastante tiempo y con personal muy calificado.
Son mil 800 grupos electrógenos que se
han adquirido. ¡Figúrate tú
para sincronizar cada uno al sistema!
Vamos a compararlo con una termoeléctrica,
con la del Mariel o con la injustamente desacreditada
Guiteras. Se necesitan ocho operadores muy calificados
para que trabajen las 24 horas en tres turnos,
más dos para cubrir cualquier contingencia.
Eso no es tan difícil de lograr. Vamos
a llevarlo a los grupos electrógenos y
lo que dijo Díaz Canel en Holguín,
sobre la cantidad de operadores que se habían
formado. No te voy a hablar del proceso de sincronización
que es muy complejo y que dicen ellos que sincronizan
con la red. Los especialistas del Ministerio de
la Industria Básica discreparon con eso.
Bueno, al que dijo que se podía es a quien
le van a exigir.
P: De fracasar estas nuevas medidas, la instalación
de los grupos electrógenos, ¿qué
consecuencias pudiera tener para el país?
¿Regresaríamos a los apagones interminables
de la época del accidente de la Guiteras?
R: Creo que no, porque se están tomando
medidas bastante diferentes. Insisto en que no
soy un especialista en el tema, pero la medida
económica, en caso de mantenerse y de que
la población la soporte, tiende a restringir
el consumo. Entonces con las termoeléctricas
que existen se pudiera resolver el problema. Claro
si se pensaba alguna inversión en cuanto
a industrialización ésta se verá
muy limitada, habría que invertir en todos
los sentidos para mejorar las plantas antiguas
y garantizar la confiabilidad del sistema.
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