PRENSA INDEPENDIENTE
Agosto 28, 2006

SOCIEDAD
¿Revolución energética?

Entrevista a Félix Bonne Carcassés

Roberto Santana Rodríguez

LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org) - Félix Bonne Carcassés nació el 13 de junio de 1939 en la provincia Santiago de Cuba. Allí cursó sus primeros estudios hasta el bachillerato. En la capital estudió la carrera de Ingeniería Eléctrica en el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría. Por sus excelentes resultados académicos fue nombrado, desde que cursaba el segundo año de la carrera, profesor auxiliar. Luego de graduado llegó a desempeñarse como titular.

En el año 1992, Bonne Carcassés fue expulsado de la Universidad a raíz de firmar una carta junto a otros colegas que pedían cambios democráticos en la Isla.

Después de su expulsión de la Universidad Bonne Carcassés se dedicó a su afición preferida: leer. En esos años milita en la Corriente Cívica Cubana. Sufre represión gubernamental, como detenciones por varios días, hasta que conoce a otras figuras de la oposición interna, entre ellas Marta Beatriz Roque Cabello, René Gómez Manzano y Vladimiro Roca Antúnez, junto a los que en 1998 redactó el histórico documento "La Patria es de Todos".

Acerca del proceso judicial al que fueron sometidos los firmantes de la "Patria es de Todos", Bonne afirma: "Fue un error del gobierno cubano pasar fragmentos del juicio por la televisión nacional, porque esto nos dio popularidad como figuras políticas opositoras. En la cárcel de Guanajay los presos, antes de que saliéramos en televisión, no querían creer que yo era profesor universitario. Después fue otra cosa".

En cuanto a las condenas del juicio que les siguieron por la redacción del documento "La Patria es de Todos", Bonne recuerda una anécdota jocosa. "A mí y a Manzano nos condenaron a cuatrp años, a Marta a tres años y medio, pero la sanción de Vladimiro fue de cinco años. Pienso que el gobierno se ensañó con él por ser el hijo de Blas Roca. Sin embargo, Vladimiro, que tiene muy buen humor, me dijo que lo condenaron por ser tan feo". Y agrega Bonne: "De los años de prisión tengo muchos recuerdos, puedo decir que no la pasé bien, pero tampoco la pasé tan mal, sólo un capitán fue déspota conmigo, pero lo era con todos, por lo que muchos en la prisión le odiaban. En la cárcel uno se siente completamente libre, ya no tiene que fingir. Leí mucho, sobre todo libros de economía. Recuerdo que hice una especie de pacto de caballeros de diferentes ideologías con el reeducador, que consistía en asistir a los círculos políticos con la condición de sentarme atrás, ponerme a leer otra cosa y que no me preguntara nada. Si me preguntas -le decía- te voy a contestar y se va poner malo aquello. Y así pasó. Fui a los círculos porque había otros presos que tenían visitas cada tres meses y no necesariamente tenían ellos que compartir mis ideas. Si yo no iba al círculo, ellos, por mi culpa, podían perder las visitas de sus familiares.

Bonne Carcassés concedió esta entrevista a título personal, como especialista en el sector electro energético.

P: ¿Cómo era el sistema energético cubano antes de 1959?

R: Antes se estimulaba el consumo de la energía eléctrica. Si gastabas por encima de un nivel, el precio del KW bajaba. ¿Acaso porque eran buenas personas? No. Lo hacían porque era una sociedad diferente basada en el consumo para obtener la mayor cantidad de satisfacción de todas las cosas. El objetivo era ampliarse, lograr eficiencia y rentabilidad.

En cualquier tipo de empresa el desarrollo depende de la cantidad de clientes y conviene que haya muchos. La competencia eleva la calidad de los servicios. La compañía de electricidad hacía inversiones con sus requeridos mantenimientos en las acometidas, porque ésa era su manera de obtener ganancias.

P: ¿Y después de 1959?

R: Esta sociedad es diferente, al controlar todo, la calidad de los servicios baja. Después del 59 el gobierno hizo muchas promesas y tomó medidas políticas, no económicas, para reafirmarse en el poder. El gobierno tiene una deuda con las instalaciones de transmisión y distribución de electricidad. Por ejemplo, la acometida de esta casa donde estamos nunca se ha sustituido. Ahora es que están cambiando el calibre de los alambres.

P: ¿Cuál es su opinión acerca del aumento de las tarifas eléctricas?

R: Bastante injusta en el sentido de que no responde a la situación del país. Pienso que la medida no fue estudiada antes de aplicarla. Esta sociedad está basada en el ahorro. Creo que eso es fatal cuando al que tú obligas a ahorrar no está de acuerdo con hacerlo. El gobierno puede tener graves problemas con el aumento de las tarifas eléctricas.

La idea de eso fue probablemente limitar el gasto de los grandes consumidores, pero no se sabe lo que gasta cada cual, porque como el gobierno no ha construido el número de casas necesarias, en muchas viviendas viven varias familias, y por ende, cada cual con equipos eléctricos de todo tipo, y el gobierno da un solo contador. Esto es injusto, como el aumento de las tarifas, porque el problema no es de la población, sino del gobierno.

P: ¿Qué puede decir sobre la venta o recambio forzoso de efectos electrodomésticos de todo tipo como parte de la llamada revolución energética?

R: Es una medida enmascarada, más política que económica. La gente se ha puesto en guardia, hay muchos que no quieren cambiar los equipos y se muestran desconfiados ante el cambio de cocinas de gas licuado por cocinas eléctricas: Razonan así: "La balita de gas me dura alrededor de 15 días y me cuesta 7 pesos. Si cocino con electricidad, cuando no haya, ¿que hago? Y además, con lo alto de las tarifas, ¿adónde voy a llegar?"

P: Se pretende sustituir las plantas termoeléctricas existentes en el país por los grupos electrógenos. ¿Qué opina al respecto?

R: Lo que están haciendo es buscar la forma de depender menos de las termoeléctricas. Miguel Díaz Canel, secretario del Partido Comunista en Holguín dijo el 27 de julio pasado, en presencia de Fidel Castro (que no protestó, por lo tanto estaba de acuerdo) que ahora hay una batería de grupos electrógenos que tienen una capacidad aproximada equivalente a algunas de las unidades de Felton. Esa termoeléctrica tiene dos unidades de 250 MW. Esta batería de grupos tiene, creo, 207 MW. También se dijo allí que hacer una termoeléctrica demora dos o tres años, tal vez más, y que esta batería se montó en cinco meses.

P: Como especialista en cuestiones eléctricas, ¿piensa que estas plantas de emergencia serían capaces de desempeñar la labor que se pretende con ellas?

R: Esa no es mi especialidad, pero sí te puedo decir lo que dijeron los especialistas de esa materia. Castro preguntó a los especialistas de la Empresa Eléctrica si eso se podía hacer y le dijeron que no, hasta que hubo uno que le dijo que sí se podía. Yo estoy de acuerdo con los que le dijeron que no se puede hacer, porque creo que ésas son plantas de emergencia.

El proceso de sincronización de una termoeléctrica lleva bastante tiempo y con personal muy calificado. Son mil 800 grupos electrógenos que se han adquirido. ¡Figúrate tú para sincronizar cada uno al sistema!

Vamos a compararlo con una termoeléctrica, con la del Mariel o con la injustamente desacreditada Guiteras. Se necesitan ocho operadores muy calificados para que trabajen las 24 horas en tres turnos, más dos para cubrir cualquier contingencia. Eso no es tan difícil de lograr. Vamos a llevarlo a los grupos electrógenos y lo que dijo Díaz Canel en Holguín, sobre la cantidad de operadores que se habían formado. No te voy a hablar del proceso de sincronización que es muy complejo y que dicen ellos que sincronizan con la red. Los especialistas del Ministerio de la Industria Básica discreparon con eso. Bueno, al que dijo que se podía es a quien le van a exigir.

P: De fracasar estas nuevas medidas, la instalación de los grupos electrógenos, ¿qué consecuencias pudiera tener para el país? ¿Regresaríamos a los apagones interminables de la época del accidente de la Guiteras?

R: Creo que no, porque se están tomando medidas bastante diferentes. Insisto en que no soy un especialista en el tema, pero la medida económica, en caso de mantenerse y de que la población la soporte, tiende a restringir el consumo. Entonces con las termoeléctricas que existen se pudiera resolver el problema. Claro si se pensaba alguna inversión en cuanto a industrialización ésta se verá muy limitada, habría que invertir en todos los sentidos para mejorar las plantas antiguas y garantizar la confiabilidad del sistema.


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