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HISTORIA
No se repetirá el año 1959
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org) -
Sin el concurso del razonamiento podría
asegurar que lo que ocurrió en Cuba en
1959 no se repetirá.
Si algún importante triunfo tendrá
sobre sus espaldas el gobierno de Fidel Castro
será precisamente haber podido evadir la
justicia por todas las culpas cometidas. Cuando
el Tribunal Internacional de La Haya proceda a
administrar la justicia contra los culpables,
ya éstos no estarán en este mundo
de acuerdo a las leyes de la Biología.
Muchos de ellos ya no están.
Lo fundamental es que ya se conocen, si no todas
las culpas, al menos las más graves. De
eso se han ocupado destacados investigadores en
el exilio, como los doctores Armando Lago y María
Werlau, economista de la Universidad de Harvard
y analista política, respectivamente, y
autores del proyecto Archivo Cuba, una investigación
que ha costado largos años de trabajo y
que ya ofrece cifras escalofriantes de víctimas
mortales de la Revolución Cubana, dentro
y fuera de la Isla.
Para que se tenga una idea de la investigación
de Archivo Cuba, se sabe que en los primeros doce
meses de 1959 fueron fusiladas 1,360 personas,
cifra registrada con nombres y apellidos y lugar
de procedencia.
El profesor Armando Lago, figura principal del
proyecto, anunció que Archivo Cuba pronto
ofrecerá un volumen titulado Cuba: el costo
humano de la revolución social, con unas
quinientas páginas donde, además,
se incluye una lista de nombres de los casos documentados
que hacen un total de 41,695, clasificados de
la siguiente manera:
10,305 muertes a partir de 1959 no en hechos
de combate; 5,725 fusilamientos; 1,206 ejecuciones
extrajudiciales y 1,216 fallecimientos en prisión
por varias causas.
Con las víctimas del castrismo ocurre
algo muy curioso. Por ejemplo, como los doctores
Lago y Werlau cuentan con 1,956 casos de balseros
perdidos en el mar, cuya identidad fue ofrecida
por sus propios familiares, pudiera hacerse un
estimado total de 119,578 vidas, partiendo de
que en 47 años pudieron haber escapado
de esta forma ilegal 77,879 personas, entre adultos
y niños, una cifra que a todas luces no
deja de ser conservadora.
Para que el pueblo soviético conociera
las cifras de los millones de crímenes
ocurridos bajo el liderazgo de José Stalin,
Nikita Kruschov y muchos otros comunistas de la
extinta URSS necesitaron que se abrieran los archivos
de la KGB durante el gobierno de Gorbachev.
Los cubanos hemos tenido mejor suerte. Mucho
antes de que investigadores imparciales puedan
disponer de los archivos de Villa Marista, los
cubanos ya tenemos una idea casi global en cifras
de un triste pasado sobre el que no se ha puesto
el punto final.
Esto quiere decir que las cifras de víctimas
continuarán, si nos referimos, por ejemplo,
a los cientos de presos políticos, muchos
de ellos de avanzada edad e ingresados en celdas
de hospitales. Corren peligro de ser las próximas
víctimas opositores pacíficos y
periodistas independientes, como Héctor
Palacio, los doctores Oscar Elías Biscet
y Jorge Pulido, Miguel Galván, Nelson Aguiar,
Normando Hernández, Héctor Maseda,
Oscar Mario González, Librado Linares y
muchos otros.
Aún así, 1959 no se repetirá.
Los cubanos han sufrido mucho. Han madurado. Han
padecido en carne propia lo que significa el socialismo.
Seguramente sólo tendrán mente para
lo bueno que vendrá, algo que se podría
alcanzar en poco tiempo si no se toma la venganza
en manos propias.
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