PRENSA INDEPENDIENTE
Agosto 18, 2006

CULTURA
Eligiendo qué canta el Benny

Luís Cino

LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org) - Este año hubiera cumplido 87 agostos. Una inoportuna cirrosis hepática le arrebató a los cubanos las barbaridades que hacia con el ritmo. Le dejó a otro la encomienda difícil de escribir en canciones las penas de amor de sus compatriotas.

Era 1963. Decían que el son se estaba yendo de Cuba. La Reina Celia, llorando por su tierra, ya había mudado su trono. El Bárbaro, cual si el mundo no se cayera a pedazos, seguía timoneando su banda gigante con su bastón y tiraba otro pasillo. Bailando tan bueno como Castellanos. Presuntuoso, con todas las razones del universo, nos ponía a nosotros a elegir qué cantaba él.

Sigo eligiendo los boleros. Son una buena razón para saberse vivo, con las penas que implica vivir para, incluso, sentir nostalgia por lo que no se vivió. Después de todo, el amor y sus dolores no han cambiado tanto en estos tiempos.

Para muchos jóvenes de hoy el Benny será poco más que una película y un puñado de canciones de su banda sonora. Igual ocurrió a otros hace unos años con Los Zafiros. Para ellos, el cuarteto siempre será Locura Azul y sus canciones, pero no las nostalgias de las noches habaneras que ya no son.

Con unas cuantas canas, pero no las suficientes para haberlo disfrutado alguna vez en el Alí Bar, tengo el privilegio de, además de elegir que cante siempre los boleros como sólo él sabe hacerlo, escoger el Benny que me gusta recordar.

Puede ser el de un viejo material de la televisión cubana con fallas técnicas. Los atriles de la Banda Gigante anunciaban Jupiña. Benny, con sombrero alón y bastón, saco largo y batahola, como para crear el mundo, abría los brazos a los metales, mientras el piano iniciaba el tumbao. Bailando sabroso pasaba por Vertientes, Camagüey, Florida y Morón. Mezcla de guajiro, chuchero y genio. Sin partituras. Libre.

Fue el que puso los sonidos de mi niñez en la boca de una victrola. Llegaban a mi casa desde el bar de la esquina. Una Santa Bárbara que entonces se me antojaba inmensa, rodeada de balas y manzanas californianas, escuchaba atenta las confesiones amargas, con olor a cerveza, de cornudos y soldados rebeldes que iniciaban la cuesta de la desilusión.

Acaso la voz de Benny me llega a través del radio del Chevrolet de 1956, blanco y verde, de mi tío Raúl, que me enseñó a nadar.

Puede que salga por las bocinas del veterano tocadiscos RCA de mis abuelos, mientras se cocinaba el arroz con pollo o los espaguetis. Un Día de las Madres o un domingo cualquiera. No estoy seguro. Sólo sé que aún mi familia era una sola y era feliz.

Me da gusto evocar así a Benny. Elijo yo que canta él. Siempre serán boleros.

 


Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente
.

IMPRIMIR



PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster