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Chávez,
el último mecenas de Cuba
El crudo que Venezuela vende
barato se ha convertido en el soporte económico
de la isla
Ángel Sastre. La
Razón Digital, España, 13 de
agosto de 2006.
Buenos Aires- La relación entre Fidel
Castro y Hugo Chávez ha permitido que Cuba
remonte la dura situación económica
después del colapso de la Unión
Soviética y que pueda respirar frente al
embargo comercial norteamericano. Mientras los
venezolanos reclaman una mejora en sus condiciones
de vida, Chávez prefiere invertir ingentes
sumas de dinero en la isla. Raúl Castro
se hizo cargo del Gobierno cubano, y probablemente
tenga un problema menos con el que enfrentarse:
el estado de la economía. Si bien no es
vigorosa, los datos del Gobierno muestran un crecimiento
de más del 10% en 2005, la cifra más
alta desde que la revolución socialista
triunfó en la isla caribeña hace
casi 50 años.
De esta manera, el régimen cubano parece
haber superado la fuerte dependencia del comercio
con el bloque soviético y los subsidios
recibidos durante más de cuatro décadas
del mundo comunista. Aunque muchos dudan de la
veracidad del dato de crecimiento, otras fuentes
norteamericanas calcularon que no había
sido menor al 8%.
Crecimiento dirigido. La economía crece,
más que nada, gracias al subsidio del petróleo
venezolano y los servicios de los más de
20.000 médicos cubanos contratados por
Venezuela, además de los ingresos que generan
el turismo, las remesas de efectivo de cubanos
exiliados y las inversiones chinas en la industria
de extracción y venta de níquel.
Además, Cuba tiene un as en la manga: las
futuras ganancias que podría obtener si
se concretan los planes de utilizar el azúcar
para producir etanol. A todo esto hay que sumar
para La Habana la firma de enormes proyectos de
construcción -viviendas y hoteles mayormente-
que se hacen con inversiones provenientes de Europa
y China, pero también de otros países
como Canadá.
Sin acercarse a la relación que hubo
con la Unión Soviética, el régimen
cubano todavía espera mucho de países
como Rusia, India y los emergentes del extremo
oriente en su implicación con la actual
realidad iberoamericana. En este contexto, no
sería ajena la gira que el presidente Chávez
acaba de realizar por distintos países
orientales.
Chávez se ha transformado en el principal
aliado estratégico de Fidel extendiéndole
un certificado de supervivencia en forma de 90.000
barriles de petróleo subsidiado a un tercio
del valor internacional (cuando el precio estándar
ronda los 80 dólares por barril, Cuba se
lo paga a Venezuela a 25) y créditos baratos,
así como asistencia en la renovación
de infraestructuras críticas para Cuba.
Los acuerdos entre ambos países son un
verdadero dolor de cabeza para los funcionarios
en Washington. Un informe publicado el mes pasado
por la Comisión de Asistencia para una
Cuba Libre informaba de que "el régimen
actual en La Habana está construyendo,
con países afines, especialmente Venezuela,
una red de apoyo político y financiero
diseñado para impedir cualquier tipo de
presión externa para hacer cambios en la
isla". Wayne Smith, un ex diplomático
en La Habana señaló, "y en
el medio está Chávez y Venezuela,
otorgando asistencia a la isla y también
formando una alianza". "Eso vuelve locos
a los funcionarios de Bush", concluye.
Este año, la relación se ha intensificado:
en abril crearon una empresa mixta petrolera,
PDV-Cupet, controlada en un 51% por Cuba y en
el 49% restante por Venezuela. El primer proyecto
es reactivar y modernizar una refinería
de petróleo en Cienfuegos, a 250 kilómetros
de la capital cubana, abandonada desde la caída
de la Unión Soviética. Con la renovación
venezolana procesará hasta 70.000 barriles
diarios de crudo.
Pero la gran fuerza del Gobierno cubano reside
en un nuevo marco iberoamericano. Con Hugo Chávez
en la presidencia de Venezuela, dirigiendo una
inmensa reserva de petróleo a los precios
actuales, el régimen cubano tiene un espléndido
complejo de relaciones en los principales países
del continente. Todo esto quedo patente en la
cumbre de Mercosur celebrada en Córdoba.
Además, hace tiempo que las cancillerías
de Brasil y Buenos Aires trabajan con la de Caracas
en la creación de un muro de contención
de los intereses norteamericanos en Cuba para
el momento de la sucesión de Fidel Castro.
De la mano de Chávez, Cuba está
ahora ingresando a la alianza regional. Con la
llegada al poder del cocalero Evo Morales en Bolivia,
el nuevo eje iberoamericano busca nuevos populistas
que accedan a la presidencia en otros países.
El primer objetivo del eje era la victoria de
López Obrador en México.
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