PRENSA INTERNACIONAL
Agosto 14, 2006
 

Chávez, el último mecenas de Cuba

El crudo que Venezuela vende barato se ha convertido en el soporte económico de la isla

Ángel Sastre. La Razón Digital, España, 13 de agosto de 2006.

Buenos Aires- La relación entre Fidel Castro y Hugo Chávez ha permitido que Cuba remonte la dura situación económica después del colapso de la Unión Soviética y que pueda respirar frente al embargo comercial norteamericano. Mientras los venezolanos reclaman una mejora en sus condiciones de vida, Chávez prefiere invertir ingentes sumas de dinero en la isla. Raúl Castro se hizo cargo del Gobierno cubano, y probablemente tenga un problema menos con el que enfrentarse: el estado de la economía. Si bien no es vigorosa, los datos del Gobierno muestran un crecimiento de más del 10% en 2005, la cifra más alta desde que la revolución socialista triunfó en la isla caribeña hace casi 50 años.

De esta manera, el régimen cubano parece haber superado la fuerte dependencia del comercio con el bloque soviético y los subsidios recibidos durante más de cuatro décadas del mundo comunista. Aunque muchos dudan de la veracidad del dato de crecimiento, otras fuentes norteamericanas calcularon que no había sido menor al 8%.

Crecimiento dirigido. La economía crece, más que nada, gracias al subsidio del petróleo venezolano y los servicios de los más de 20.000 médicos cubanos contratados por Venezuela, además de los ingresos que generan el turismo, las remesas de efectivo de cubanos exiliados y las inversiones chinas en la industria de extracción y venta de níquel. Además, Cuba tiene un as en la manga: las futuras ganancias que podría obtener si se concretan los planes de utilizar el azúcar para producir etanol. A todo esto hay que sumar para La Habana la firma de enormes proyectos de construcción -viviendas y hoteles mayormente- que se hacen con inversiones provenientes de Europa y China, pero también de otros países como Canadá.

Sin acercarse a la relación que hubo con la Unión Soviética, el régimen cubano todavía espera mucho de países como Rusia, India y los emergentes del extremo oriente en su implicación con la actual realidad iberoamericana. En este contexto, no sería ajena la gira que el presidente Chávez acaba de realizar por distintos países orientales.

Chávez se ha transformado en el principal aliado estratégico de Fidel extendiéndole un certificado de supervivencia en forma de 90.000 barriles de petróleo subsidiado a un tercio del valor internacional (cuando el precio estándar ronda los 80 dólares por barril, Cuba se lo paga a Venezuela a 25) y créditos baratos, así como asistencia en la renovación de infraestructuras críticas para Cuba. Los acuerdos entre ambos países son un verdadero dolor de cabeza para los funcionarios en Washington. Un informe publicado el mes pasado por la Comisión de Asistencia para una Cuba Libre informaba de que "el régimen actual en La Habana está construyendo, con países afines, especialmente Venezuela, una red de apoyo político y financiero diseñado para impedir cualquier tipo de presión externa para hacer cambios en la isla". Wayne Smith, un ex diplomático en La Habana señaló, "y en el medio está Chávez y Venezuela, otorgando asistencia a la isla y también formando una alianza". "Eso vuelve locos a los funcionarios de Bush", concluye.

Este año, la relación se ha intensificado: en abril crearon una empresa mixta petrolera, PDV-Cupet, controlada en un 51% por Cuba y en el 49% restante por Venezuela. El primer proyecto es reactivar y modernizar una refinería de petróleo en Cienfuegos, a 250 kilómetros de la capital cubana, abandonada desde la caída de la Unión Soviética. Con la renovación venezolana procesará hasta 70.000 barriles diarios de crudo.

Pero la gran fuerza del Gobierno cubano reside en un nuevo marco iberoamericano. Con Hugo Chávez en la presidencia de Venezuela, dirigiendo una inmensa reserva de petróleo a los precios actuales, el régimen cubano tiene un espléndido complejo de relaciones en los principales países del continente. Todo esto quedo patente en la cumbre de Mercosur celebrada en Córdoba.

Además, hace tiempo que las cancillerías de Brasil y Buenos Aires trabajan con la de Caracas en la creación de un muro de contención de los intereses norteamericanos en Cuba para el momento de la sucesión de Fidel Castro. De la mano de Chávez, Cuba está ahora ingresando a la alianza regional. Con la llegada al poder del cocalero Evo Morales en Bolivia, el nuevo eje iberoamericano busca nuevos populistas que accedan a la presidencia en otros países. El primer objetivo del eje era la victoria de López Obrador en México.

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