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RELIGION
Los mercaderes en el templo
José Antono Fornaris, Cuba-Verdad
LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org) -
El Cardenal Jaime Lucas Ortega y Alamino llamó
a los feligreses, desde la Catedral de La Habana,
a "orar por la salud del presidente cubano".
Me imagino que se estaba refiriendo al ex gobernante
que, como todos sabemos, después de haberse
sometido "a un estrés extremo"
tuvo que ponerse en manos de los cirujanos debido
a un "sangramiento sostenido", y desde
el 31 de julio pasó todos sus cargos a
Raúl Castro.
Es bueno que el cardenal haya tomado esa iniciativa,
porque ante Dios todos somos iguales. Debido a
eso es que muchos son los llamados y pocos los
escogidos. De ahí se deriva que la santidad
es lo importante y la jerarquía, no importa
cuál sea, es secundaria.
A su vez, las enseñanzas del hijo de Dios
son tan nobles y universales, que hasta en la
Constitución socialista de Cuba de 1976
se establece que todos los ciudadanos en este
país gozan de iguales derechos y tienen
los mismos deberes. El Cardenal también
es cubano, y al mismo tiempo, pastor, lo que implica,
uniendo ambas cosas, que no debe hacer diferencias
entre las ovejas de esta isla. Así que,
seguramente, en cualquier momento lo escucharemos
pidiendo que se ore por la salud de Guillermo
Fariñas, un periodista de la raza negra
que está realizando una prolongada huelga
de hambre para reclamar que todos los cubanos
tengamos el derecho de acceder a Internet.
Lamentablemente, nunca se ha escuchado decir,
mucho menos ante la prensa nacional y extranjera,
que el cardenal Ortega haya solicitado orar por
las almas de los miles de compatriotas que han
muerto en guerras extraterritoriales.
Tampoco se le ha escuchado solicitar oraciones
a favor de los miles de cubanos cuyo sepulcro
está en los mares que rodean nuestro país.
Entre ellos hay muchos niños. Sólo
en el hundimiento del remolcador 13 de Marzo murió
más de una docena. El día de los
Santos Inocentes sería una buena ocasión
para que se ore por esos niños.
Sería grato también que Jaime Ortega
pidiera a los feligreses una oración por
Gustavo Arcos Bergnes, un católico practicante,
secretario general del Comité Cubano Pro
Derechos Humanos, fallecido el pasado martes,
y que participó junto a Fidel Castro en
el asalto al cuartel Moncada en julio de 1953.
También voy a orar por mí. No lo
voy a hacer en la Catedral, porque la posibilidad
de la comunión con Cristo la prefiero en
lugares humildes, porque creo que estoy en pecado.
Tengo la impresión que después de
más de dos mil años los mercaderes
están nuevamente en el templo.
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