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SOCIEDAD
Con amor
Shelyn Rojas
LA HABANA, Cuba -Agosto (www.cubanet.org) - Yuneisi
puede ser cualquier adolescente cubana. Pobre,
hambreada, hacinada en una casa en ruinas llena
de familiares. Todos frustrados y sin esperanzas,
como ella. Nació en Santa Clara, pero igual
pudo nacer en La Habana o Santiago.
Con 14 años entregó su cuerpo por
un poco de dinero, ropa, para comer un poco mejor
y salir en busca de diversiones, algo que le impone
la edad.
A los 15 años ya había recorrido
algunos hoteles y lugares turísticos que
sus amistades no conocían. Para conocerlos,
si no se hubiera prostituido, hubiera tenido que
ocurrir un milagro o esperar pacientemente a que
el gobierno cambie.
Esa noche no la olvidará jamás.
Eran tres españoles. En el hotel Cohíba
bailó y tomó hasta la madrugada.
Sintió un mareo poco común, aunque
había aprendido a beber sin perder la cordura.
Habilidades de su oficio. Fue al baño,
deseaba irse pero los españoles le pagarían
bien. Vivía alquilada en La Habana. La
pobre pensión de sus padres y su forma
de vida necesitaban ese dinero. Al subir al carro
perdió la noción del tiempo, no
recuerda casi nada. Unas luces, una cámara
y tres hombres. Sólo eso.
Por la mañana al despertar, no reconocía
el lugar, mareada aún por las drogas. ¿Qué
otra cosa podría se?, afirmam, y
sus ojos se humedecen.
Miró hacia la mesa de noche, al lado de
la cama. Había un sobre. Lo abrió.
Contenía 200 dólares y una nota.
Le sorprendió. Cuando la leyó, el
mundo cayó a sus pies, destrozado: Puta
barata, bienvenida al mundo del Sida.
Para qué contar lo que hice después.
Me sentí morir, me dijo con la voz
quebrada.
Yuneisi regresó a Las Villas. Deambula
por las calles de su pueblo sin rumbo fijo. Los
ojos perdidos en un horizonte de polvo y humo.
No le gusta que le hablen del futuro. Tampoco
del presente. Mucho menos si es el gobierno el
que habla. Hace tiempo que no cree en promesas
ni milagros.
Ella sabe que va a morir. Sólo desea que
todo cambie y que otras muchachas no sean víctimas
de tanta miseria y desesperanza. Que puedan reír,
pasear, conocer lugares bonitos y amar sin interés.
Sólo amar.
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