PRENSA INDEPENDIENTE
Septiembre 22 , 2005
 

ECONOMIA
Chocolatín, cafetín, arroz y huevos (II y final)

Ariel Delgado Covarrubias

LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org) - El arroz es considerado el producto básico de la alimentación del cubano, ya que no puede faltar en la mesa. Según las estadísticas, el cubano consume 54 kilogramos por año, uno de los más altos del orbe (por ejemplo un chino promedio consume 60 kilogramos por año).

Hasta inicios del año actual, la distribución de arroz para su venta racionada se aplicaba a razón de seis libras per cápita en las provincias de Ciudad de La Habana, Santiago de Cuba (la segunda ciudad más populosa de la isla) y el municipio especial Isla de la Juventud. Al resto se le asignaba sólo cinco libras de la gramínea.

Después del paso del ciclón Dennis las autoridades decidieron distribuir de forma adicional y gratuita dos libras por cada consumidor. Y con el objetivo de aumentar la ya de por sí deficiente alimentación del cubano, se decidió vender en la norma mensual unas libras adicionales. Así a partir del pasado mes se agregaron dos libras, pero a un precio de 90 centavos la libra. Anteriormente la cuota normada se bajó a cinco libras, por lo que el aumento histórico real será de una para las que antes recibían seis, y dos para el resto del país, en total siete libras por consumidor.

Con esta jugada, digna de un prestidigitador, se aumenta la cantidad del producto a distribuir para su venta normada, pero se incrementa su precio. De 25 centavos la libra sube a 42, si se saca el promedio de ambos precios para el mismo producto. Para esta operación el estado dedicará mensualmente unos 20 millones de libras aproximadamente y por ese concepto se recaudará un poco más del dinero circulante.

Todo esto ocurre en momentos en que la producción nacional del grano ha alcanzado su más bajo nivel de los últimos años, debido en lo fundamental a la sequía que por más de una década se ha ensañado con los campos cubanos y los huracanes que han afectado notablemente las cosechas. De 716 mil toneladas recolectadas en 2003, el pasado año sólo se alcanzaron 608 mil, y en su mayoría producidas por los cosecheros populares (entiéndase 180 mil productores particulares), porque el desastre estatal fue grandísimo.
Cuba nunca ha podido autoabastecerse de arroz. Con los incrementos alcanzados en los últimos años importaba cerca de 200 mil toneladas anuales provenientes de China, Viet Nam y Estados Unidos. Ahora se calcula que habrá que comprar hasta 500 mil toneladas dado el déficit acumulado y los pronósticos de la producción del presente año, nada halagüeños. Pero parece que la disponibilidad de divisas para su adquisición y las facilidades otorgadas lo hará posible.

Una situación parecida se presenta con los huevos. En la dieta del cubano actual es la fuente más barata de proteínas al alcance popular, y de gran demanda por lo fácil y versátil en su elaboración.

De alimento en venta liberada en 1989, su producción decayó vertiginosamente a partir del cese de los suministros de piensos y medicamentos provenientes del desaparecido campo socialista. La venta normada fue disminuyendo hasta alcanzar la cifra de 8 posturas al mes, pero sólo en Ciudad de La Habana.

Con la paulatina recuperación de la industria avícola y el levantamiento de las restricciones para la venta de productos agrícolas norteamericanos a la isla por parte del gobierno norteamericano, la situación de ese alimento ha mejorado, con sus altas y bajas. Así además del normado se vende de forma liberada a razón de 1.50 pesos la postura, pero ello encarece la dieta básica.

Ahora se anunció que se venderán dos huevos extras por la libreta de racionamiento, pero a razón de 90 centavos la unidad. Anteriormente el precio de los huevos era de 15 centavos cada uno, por lo que la cuota mensual ascendía a 1.20. Al aumentarse la cuota en dos unidades a 90 centavos cada uno, el precio promedio aumenta a 30 centavos cada, es decir, el doble del precio anterior.

Como se puede apreciar, el pretendido incremento de la canasta básica de alimentación del cubano lleva consigo un incremento de los precios, que tiende a absorber a su vez el incremento salarial de las capas de la población menos favorecidas económicamente, entre ellos los jubilados. Una jugada económica perfecta, donde el aumento de salarios, pensiones y productos alimentarios se ve neutralizado por los precios impuestos.

De todo ello se concluye que el pretendido mejoramiento de las condiciones casi infrahumanas que padecen los cubanos no es más que una jugada política que pretende contentar a incautos en medio de la grave situación de descontento y frustración que padece la población cubana.

El chocolatín, el cafetín, el arroz y los huevos son sólo una muestra de la actual política económica del gobierno, muy lejano de incrementar los recursos de la población y mucho menos llegar a satisfacer sus más elementales necesidades. Faltan otros productos que irán apareciendo en medio de la actual política, donde al final y como siempre, los más pobres tendrán que seguir apretando el cinturón hasta que se queden sin cintura.


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