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ECONOMIA
Chocolatín, cafetín, arroz y huevos (II y final)
Ariel Delgado Covarrubias
LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org)
- El arroz es considerado el producto básico
de la alimentación del cubano, ya que no
puede faltar en la mesa. Según las estadísticas,
el cubano consume 54 kilogramos por año,
uno de los más altos del orbe (por ejemplo
un chino promedio consume 60 kilogramos por año).
Hasta inicios del año actual, la distribución
de arroz para su venta racionada se aplicaba a
razón de seis libras per cápita
en las provincias de Ciudad de La Habana, Santiago
de Cuba (la segunda ciudad más populosa
de la isla) y el municipio especial Isla de la
Juventud. Al resto se le asignaba sólo
cinco libras de la gramínea.
Después del paso del ciclón Dennis
las autoridades decidieron distribuir de forma
adicional y gratuita dos libras por cada consumidor.
Y con el objetivo de aumentar la ya de por sí
deficiente alimentación del cubano, se
decidió vender en la norma mensual unas
libras adicionales. Así a partir del pasado
mes se agregaron dos libras, pero a un precio
de 90 centavos la libra. Anteriormente la cuota
normada se bajó a cinco libras, por lo
que el aumento histórico real será
de una para las que antes recibían seis,
y dos para el resto del país, en total
siete libras por consumidor.
Con esta jugada, digna de un prestidigitador,
se aumenta la cantidad del producto a distribuir
para su venta normada, pero se incrementa su precio.
De 25 centavos la libra sube a 42, si se saca
el promedio de ambos precios para el mismo producto.
Para esta operación el estado dedicará
mensualmente unos 20 millones de libras aproximadamente
y por ese concepto se recaudará un poco
más del dinero circulante.
Todo esto ocurre en momentos en que la producción
nacional del grano ha alcanzado su más
bajo nivel de los últimos años,
debido en lo fundamental a la sequía que
por más de una década se ha ensañado
con los campos cubanos y los huracanes que han
afectado notablemente las cosechas. De 716 mil
toneladas recolectadas en 2003, el pasado año
sólo se alcanzaron 608 mil, y en su mayoría
producidas por los cosecheros populares (entiéndase
180 mil productores particulares), porque el desastre
estatal fue grandísimo.
Cuba nunca ha podido autoabastecerse de arroz.
Con los incrementos alcanzados en los últimos
años importaba cerca de 200 mil toneladas
anuales provenientes de China, Viet Nam y Estados
Unidos. Ahora se calcula que habrá que
comprar hasta 500 mil toneladas dado el déficit
acumulado y los pronósticos de la producción
del presente año, nada halagüeños.
Pero parece que la disponibilidad de divisas para
su adquisición y las facilidades otorgadas
lo hará posible.
Una situación parecida se presenta con
los huevos. En la dieta del cubano actual es la
fuente más barata de proteínas al
alcance popular, y de gran demanda por lo fácil
y versátil en su elaboración.
De alimento en venta liberada en 1989, su producción
decayó vertiginosamente a partir del cese
de los suministros de piensos y medicamentos provenientes
del desaparecido campo socialista. La venta normada
fue disminuyendo hasta alcanzar la cifra de 8
posturas al mes, pero sólo en Ciudad de
La Habana.
Con la paulatina recuperación de la industria
avícola y el levantamiento de las restricciones
para la venta de productos agrícolas norteamericanos
a la isla por parte del gobierno norteamericano,
la situación de ese alimento ha mejorado,
con sus altas y bajas. Así además
del normado se vende de forma liberada a razón
de 1.50 pesos la postura, pero ello encarece la
dieta básica.
Ahora se anunció que se venderán
dos huevos extras por la libreta de racionamiento,
pero a razón de 90 centavos la unidad.
Anteriormente el precio de los huevos era de 15
centavos cada uno, por lo que la cuota mensual
ascendía a 1.20. Al aumentarse la cuota
en dos unidades a 90 centavos cada uno, el precio
promedio aumenta a 30 centavos cada, es decir,
el doble del precio anterior.
Como se puede apreciar, el pretendido incremento
de la canasta básica de alimentación
del cubano lleva consigo un incremento de los
precios, que tiende a absorber a su vez el incremento
salarial de las capas de la población menos
favorecidas económicamente, entre ellos
los jubilados. Una jugada económica perfecta,
donde el aumento de salarios, pensiones y productos
alimentarios se ve neutralizado por los precios
impuestos.
De todo ello se concluye que el pretendido mejoramiento
de las condiciones casi infrahumanas que padecen
los cubanos no es más que una jugada política
que pretende contentar a incautos en medio de
la grave situación de descontento y frustración
que padece la población cubana.
El chocolatín, el cafetín, el arroz
y los huevos son sólo una muestra de la
actual política económica del gobierno,
muy lejano de incrementar los recursos de la población
y mucho menos llegar a satisfacer sus más
elementales necesidades. Faltan otros productos
que irán apareciendo en medio de la actual
política, donde al final y como siempre,
los más pobres tendrán que seguir
apretando el cinturón hasta que se queden
sin cintura.
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