PRENSA INDEPENDIENTE
Septiembre 20 , 2005
 

ECONOMIA
La cortina de níquel

Ariel Delgado Covarrubias

LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org) - Durante la segunda mitad del siglo XX comúnmente se conoció a la ex Unión Soviética y sus satélites como países que vivían tras la Cortina de Hierro. Esa designación la popularizó el carismático Sir Winston Churchill en su famoso discurso en Felton, Estados Unidos, el 5 de marzo de 1946, que marcó el inicio de la llamada Guerra Fría, el enfrentamiento del mundo libre al expansionismo del sistema comunista internacional.

Ese término definió la política de aislamiento establecida por la URSS que sirvió como barrera a las comunicaciones y al libre intercambio de ideas, con una rígida censura y fuertes restricciones para salir del país a sus conciudadanos. Por suerte, con el derribo del Muro de Berlín la cortina de acero cayó ante el empuje victorioso de las ideas libertarias de la democracia y la economía de mercado.

Otra cortina ideológica, pero menos popularizada, fue la de Bambú, que se refería al comunismo chino de la época de Mao Zedong en su afán expansionista por el continente asiático. Y a diferencia de la de acero, que se quebró ante la ola democratizadora, la de Bambú ha cedido ante el empuje del mercado, pero dejando intacto el sistema político, debido a las reformas de Den Xiaopin, cuyo símil con la caída del Muro de Berlín lo podemos ver en la marcha del presidente Nixon en febrero de 1972 por la Gran Muralla China.

La instauración de un sistema totalitario en Cuba ha recibido también su designación. Muchos la han llamado "La Cortina de Bagazo", refiriéndose a los restos de las cañas de azúcar que han pasado por los trapiches y soltado su jugo para la fabricación del dulce. Esa designación llevaba implícita la posibilidad de que el régimen impuesto en Cuba podía resultar endeble ante la falta de condiciones favorables para la imposición de una ideología extraña al cubano y a la cultura occidental, y que por lo tanto podía ser de poca duración.

La vida demostró que siendo la menos sólida es la que más ha resistido la prueba del tiempo. Pero nos enfrentamos ahora a un nuevo problema de designación. Al perder Cuba su más que centenaria industria azucarera, ya no se puede contar con bagazo para establecer la "invencible" cortina. Quizás al Máximo Líder le gustaría que el cambio tuviera que ver con su Batalla secular y llamarla así "Cortina de Ideas". Pero tampoco hay muchas que puedan sostener la política de aislamiento en que durante décadas ha sometido al pueblo cubano.

Lo más acertado es que hoy se llame la Cortina de Níquel, dado que ese metal ha pasado a ser el principal rubro de exportación del país y el que más ingresos genera. El pasado año Cuba incrementó su producción en 7,5 % y alcanzó ingresos de más de 800 millones de dólares netos para su deteriorada economía.

El níquel es un metal duro, blanco plateado, dúctil y maleable, de amplia utilización en la industria moderna para producir aleaciones, destinándose más del 60 % de su producción total a la fabricación de aceros inoxidables. Cuba es el quinto productor mundial de ese metal, que en las minas cubanas se presenta junto al cobalto, del cual la Isla produce el 20 % de toda la producción mundial.

En los últimos años la demanda de níquel ha crecido, y su precio a llegado a más de 14 mil dólares la tonelada, por lo que la firma canadiense Sherrit Internacional ha decidido ampliar sus inversiones en la isla para aumentar su producción, y los chinos ya han firmado jugosos contratos de suministro y plantean inversiones que en total elevarán la producción de 76,000 a 120,000 toneladas anuales.

Con las reservas de ese metal, calculadas para más de medio siglo y la elevación en el nivel tecnológico de explotación de sus plantas, el gobierno cubano centra sus esperanzas económicas en ese rubro como sustitución de lo que antaño fue su primera industria, la azucarera, hoy en franca bancarrota.

Es por ello que no es aventurado decir que la nueva cortina ideológica del régimen se convierta en níquel. Muchos pensarán que de esa forma será invencible, debido a la calidad de resistencia del material. Pero si elevada es la temperatura del procesamiento del mineral, no menos lo es la que va alcanzando este pueblo, y no es de descartar que alcance los 1,453 grados Celsius que es el punto de fusión del metal, y la cortina, como sus antecesoras, se derrumbe definitivamente.


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