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El
mayor pianista del jazz afrocubano
Chucho Valdés, mañana
y pasado mañana, en el Opera El mayor pianista
del jazz afrocubano. Viene a presentar su último
disco, "New Conceptions", un trabajo
innovador en materia rítmica
César Pradines, La
Nación Line, Argentina, 15 de septiembre
de 2005.
Es uno de los pianistas con mayor vuelo en la
música actual. Si bien su trabajo tiene
una fuerte raíz jazzística con elementos
afrocubanos, Chucho Valdés es un artista
de variados lenguajes con los que puede desarrollar
diferentes propuestas musicales, que van desde
formas estilísticas clásicas hasta
su último trabajo, "New Conceptions".
Valdés se presentará mañana
y pasado mañana, a las 21.30, en el teatro
Opera, con su cuarteto, integrado por Lázaro
Rivero Alarcón en contrabajo, Giraldo Piloto
Grunz en batería, Yaroldy Abreu Robles
en percusión y su hermana Mayda Caridad
Valdés como cantante invitada.
El pianista propondrá uno de los caminos
más novedosos en términos de dinámica
musical dentro de uno de los estilos más
emblemáticos: el latin jazz. "Mi música
se orienta hoy hacia una forma menos clásica
de trabajar sobre la rítmica de la música
de jazz afrocubana. Estamos explorando sobre formas
irregulares. Ese es el nuevo concepto, el cambio
en la propuesta", señalo Valdés
durante la charla con LA NACION.
Para Valdés, el trabajo en "New Conceptions"
planteaba una evolución que debía
ser genuina, es decir, tomar el principal factor
del "afrocuba jazz", que es el ritmo.
"Otra forma de proponer un cambio no hubiese
sido legítima. Trabajamos sobre el corazón
del estilo, es decir, el ritmo, y del tradicional
4x4 pasamos a medidas irregulares. La música
presenta cambios en sus compases que salen de
lo clásico para introducirse en formas
diferentes. Sobre estas líneas tocamos",
expresó Valdés, que de Buenos Aires
viajará a Madrid para encontrarse con su
padre, Bebo, con quien hará un concierto
a dos pianos.
El músico se siente optimista con su actual
trabajo, al que define como una nueva estructura
rítmica para el estilo. "Cambian el
tumbao´ y la definición de las vueltas.
En algún punto modifica la manera de tocar,
y eso es importante porque nos provoca otras sensaciones",
admite el músico.
Dentro de los cambios que señaló
Valdés se encuentra también su aporte
sobre la forma pianística, en la que el
juego de la mano izquierda recobra un mayor protagonismo.
"El juego de las manos es muy contrapuntístico,
pero mientras que la mano izquierda trabaja casi
específicamente sobre el modelo rítmico,
la derecha es la solista. Bueno, en la presentación
que haremos podrán ver que la mano izquierda
se desata del ritmo para rehacer figuras de orden
más melódico, en tanto que la derecha
contesta también desde la figura armónica.
Es decir que el ritmo en el piano pierde ese vigor
reconocido porque la propuesta así lo define",
explicó Valdés.
Viene de grabar un disco por los 30 años
del grupo Irakere, del cual fue fundador, y estimó
que este trabajo tiene un origen sentimental.
"Queríamos grabar esos temas históricos
nuevamente, era un placer y también el
motivo casi convocante de este trabajo de los
treinta años del grupo", añadió
Valdés.
Hacia las raíces
Por cierto, su formación, basada sobre
una sección rítmica de jóvenes
cubanos con experiencia, tiene un sonido a cuero,
como si hubiesen logrado a través de una
cuestión tímbrica acercarse más
a las raíces afrocubanas. El sonido produce
una conexión inmediata con ese mundo isleño,
pleno de matices polirrítmicos y en el
que el corazón está puesto en la
cadencia.
"Logramos un buen ensamble, que tiene fuerza
y equilibrio junto con una natural fluidez rítmica",
comentó el músico.
Valdés tiene un sinfín de planes
musicales que incluyen un dúo con el pianista
Michel Legrand, ambos artistas del sello Blue
Note, de ahí que hayan surgido propuestas
para hacer discos de piano y otro de dos pianos
con orquesta.
Mientras Valdés repasa sus trabajos surge
la fuerza que tiene el movimiento musical en Cuba,
al que define como en pleno florecimiento. "Hay
jóvenes muy talentosos que están
haciendo música muy interesante, como es
el caso del pianista Horacio López Nusa,
Aldo López, Tamara Castañeda y el
trompetista Carlos San Luis, que parece Freddie
Hubbard. Son nombres que se harán conocidos
por su gran calidad", reflexiona Valdés.
El pianista señaló que este encuentro
con el público de Buenos Aires servirá
también para desarrollar una retrospectiva
sobre la música grabada para Blue Note.
"De todas mis propuestas traje a la Argentina
la más jazzística, pero desde una
mirada muy afrocubana", concluye Chucho Valdés.
Este cubano, de 63 años, comenzó
a tocar el piano a los tres años llevado
por la mano de otro gran artista: Bebo, padre
y mentor musical.
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