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REPRESION
El azaroso tour de Oscar Mario
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org)
- Reinaldo Arenas solía decir que los castristas
son "minuciosos en su espanto". El periodista
Oscar Mario González está realizando
un tour obligado por diversas estaciones de policía
capitalinas. La Seguridad del Estado organizó
y lleva a cabo esta novedosa y creativa forma
de quebrantar la voluntad de quien consideran
adversario político.
Dándole la razón al finado Arenas,
un prometedor -aunque imberbe- aprendiz de artesanía
represiva, le sigue en el periplo. El joven oficial
imparte charlas políticas no solicitadas.
Ha podido conocerse que el muchacho es la mar
de insistente. La evangelización que el
inefable Ministerio del Interior emprendió
contra nuestro colega es una gotita más
de espanto.
Por lo pronto, el periodista número 22
en el récord represivo del régimen
cubano ha perdido quince libras de peso. Hacen
su esfuerzo. El programa impuesto por los artesanos
represivos del departamento 21 para lograr pérdidas
de peso rápidas y espectaculares es otro
de sus aportes del viejo libro del KGB.
Con 61 años de edad, Oscar Mario puede
ser muy vulnerable a la perfidia que se emplea
en su contra. Un colega me comentaba que el caso
de Oscar Mario era kafkiano. Yo discrepé.
El régimen de Fidel Castro ha creado sus
propios horrores. No necesita pedir préstamos
a Kafka o a Orwell.
En otro orden de cosas pudimos conocer que la
esposa de Oscar Mario, Mirta Wong Sio, se dirigió
a través de una carta al Cardenal Jaime
Ortega, Arzobispo de La Habana. La Sra. Wong interesó
la solidaridad del purpurado en el caso del esposo.
Otra misiva, dirigida al Nuncio Apostólico
acreditado en La Habana, fue suscrita por el párroco,
el vicario parroquial y el diácono al frente
de la comunidad eclesial de la parroquia de la
Santa Cruz de Jerusalén, del municipio
Playa, en esta capital. Los que suscriben piden
al Nuncio que interceda por el colega González.
En la misiva exponen su carácter integral
como católico practicante.
La detención arbitraria del periodista
Oscar Mario González está siendo
objeto de denuncia y crítica por amplios
sectores de la sociedad civil cubana. La misma
es demostrativa del carácter fascista del
régimen cubano. En el caso que nos ocupa
no se trata de alguien a quien se pueda acusar
usando los ridículos argumentos de costumbre
sobre una mayor o menor convivencia con funcionarios
consulares norteamericanos o de cualquier otro
origen.
Oscar Mario González está siendo
reprimido por hacer uso de su derecho a la libre
expresión. La vendetta política
por su antigua militancia en las filas castristas
pudiera aportar nuevos elementos. De ser así,
quedaría demostrado el carácter
gangsteril en los procedimientos de la policía
política.
La práctica de este tipo de ajuste de
cuentas -más propio del trato entre bandas
criminales- da la medida de los riesgos que asumió
Oscar Mario González al abrazar este oficio
con carácter independiente en Cuba.
Una nota escrita a mano por Oscar Mario González
y dirigida a su hija que reside en el extranjero,
hace hincapié en la necesidad de solidaridad
para enfrentar el desafuero del régimen
en su contra. El obstáculo mayor a que
debe exponerse quien cae en manos de la maquinaria
represiva castrista es el sentimiento de indefensión
y soledad que imponen sus asalariados de uniforme.
Oscar Mario tiene libertad en el alma y a Dios
en su corazón. Con esto, sumado al amor
de su esposa y de sus familiares y amigos, jugará
su partida. Nosotros, sus colegas, en el afán
de informar con veracidad desde Cuba, tenemos
confianza en la fuerza de la solidaridad. Las
últimas crispaciones represivas, expresadas
en el accionar de una porra pro gubernamental
delirante y fanática, dan la medida de
la crisis presente.
El arresto del periodista Oscar Mario González,
que no milita en organización política
conocida hasta este momento, pone al desnudo el
carácter intimidador y matón del
régimen. Las normas legales que supuestamente
regulan el alcance y las condiciones de los arrestos
y las detenciones han sido violadas en el caso
de Oscar Mario.
Sólo queda esperar y continuar la brega
hasta que la libertad y la garantía de
derechos para todos vuelvan a ser realidad en
nuestra tierra.
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