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REPRESION
El horno no está para pastelitos
Ariel Delgado Covarrubias
LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org)
- Las altas temperaturas de este verano político
comenzaron a elevarse desde la primavera, cuando
en mayo una peligrosa tempestad amenazó
el futuro de la oposición pacífica
cubana. El desenlace con la celebración
exitosa de la Reunión General de la APSC,
lejos de aclarar el panorama, lo hizo más
nebuloso al punto de no interpretarse claramente
la decisión gubernamental de permitirla.
Ya hoy se puede apreciar que en la balanza del
interés político del gobernante
cubano pesó más el interés
de no opacar su campaña mediática
internacional acerca del intento de asilo en Estados
Unidos de Posadas Carriles. Pero quedaba la incógnita
de cuál sería su futura reacción
ante las triunfantes filas asamblearias en su
afán de ganar más terreno político.
La conmemoración del crimen del 13 de
julio, cuando 40 víctimas inocentes perdieron
la vida en el infausto remolcador 13 de marzo,
inició la esperada respuesta de las autoridades.
Una marcha de opositores pacíficos permitida
por las calles de La Habana vieja llegó
al litoral habanero para rendir el merecido homenaje
y ya a la altura del Parque Maceo fueron ferozmente
agredidos por las turbas gubernamentales, con
los primeros detenidos y golpeados.
La decisión de las autoridades francesas
de invitar a su fiesta nacional al canciller cubano
y con ello no recibir en la misma a los representantes
de la disidencia motivó un fuerte disgusto
en los dirigentes de la oposición, No bastó
que la Embajadora recibiera el día antes
a los principales dirigentes para explicarles
la situación oficialmente y Marta Beatriz
Roque decidió organizar un acto de protesta
frente a la embajada francesa, actividad que fue
impedida con el arresto de los principales dirigentes
de la APSC por la policía política.
A partir de entonces, y tomando como premisa
los planteamientos políticos vertidos en
el discurso del pasado 26 de julio del Máximo
Líder, se han desatado una serie de actos
intimidatorios y de hostigamiento a opositores
políticos, que ya no se limitan a la APSC,
sino que se han extendido a Todos Unidos, el Movimiento
Cristiano Liberación y el Movimiento Democrático
30 de Noviembre.
Algunos de los detenidos han sido liberados,
pero permanecen tras las rejas 14 hermanos entre
los que descollan René Gómez Manzano,
vicepresidente de la APSC y el destacado periodista
Oscar Mario González, que posiblemente
enfrenten juicio por la Ley Mordaza, bajo la amenaza
de fuertes condenas. No le falta razón
al veterano opositor Elizardo Sánchez cuando
afirma que con esas acciones hemos retrocedido
15 años, al parecer por su buen conocimiento
de la forma de proceder de la policía política
del régimen.
En medio de tal situación, se comenta
en los medios de la base opositora que "el
horno no está para pastelitos". Mucho
se teme con perder lo alcanzado hasta el momento.
Es cierto que la situación socio político
y económica del país es adversa
para el vetusto dirigente verde olivo. Ya desde
principios de año, seguro que por los informes
del "estado de opinión del pueblo",
la crisis se veía venir. Si las promesas
de las ollas arroceras, el cafetín puro
y el chocolatín menguaron en algo el descontento,
la mala jugada de las centrales eléctricas
y después los destrozos infligidos por
Dennis exaltaron nuevamente los ánimos
de los descontentos, engrosando su membresía.
Es por ello que a nadie debe sorprender la reacción
gubernamental ante el reclamo a ejercer legítimos
derechos de la oposición organizada. Al
régimen se le puede acusar de cualquier
cosa menos de suicida, y tales actos los realiza
en "legítima defensa" de su supervivencia.
Para nadie es un secreto que la oposición
cubana esta dividida. Del 2003 a la fecha ha experimentado
un lento proceso de reorganización y ha
ido ganando parte importante del terreno perdido
en tan luctuosas jornadas. El único que
la presenta como un todo unido es precisamente
el Presidente cubano, para mostrarlos como un
atajo minoritario de mercenarios y anexionistas
vendidos a la potencia enemiga. Y ello en su afán
de poder reprimirlos a todos por los pecados de
algunos, total, justos pagan por pecadores.
Y en medio de ello cada día son más
las dudas e interrogantes que surgen, hasta llegar
al desconcierto. ¿Por qué si se
participa en la reunión con la Embajadora
francesa y se escuchan sus razones, se pretende
organizar una manifestación frente a su
sede en un país donde ese tipo de actividades
está totalmente prohibido y es violentamente
reprimida? ¿Por qué de los tres
dirigentes de la APSC que fueron detenidos sólo
dejan en prisión a Gómez Manzano,
cuando más fácil era revocar la
licencia extrapenal de la principal líder
y organizadora de tan desatinado acto?
Duro trabajo tiene la oposición por delante.
El más importante y actual, sobrevivir,
mantener sus fuerzas e incrementarlas con las
multitudes descontentas y enajenadas por tantas
mentiras estatales, que van perdiendo la paciencia
y el miedo a manifestarse. Pero nadie quiere ir
a prisión cuando el momento definitivo
no ha llegado. Para ese momento ni siquiera la
oposición esta preparada. Prepararse para
ello es la tarea del momento y debe ser un trabajo
paciente e inteligente, sin dejarse caer en provocaciones
que sólo desatarían represiones
victoriosas para el gobierno.
Es verdad, el horno no está para pastelitos,
y ojalá su calor no queme a la oposición
completa.
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