PRENSA INDEPENDIENTE
Septiembre 7, 2005
 

ECOLOGIA
Río albañal, protagonista de la vía pública

Richard Roselló

LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org) - Las calles de La Habana han ido perdiendo el aprecio social que se le otorgó en otros gobiernos anteriores.

Falta de iluminación, precaria situación del pavimento, basuras, escombros, pero sobre todo, aguas albañales provenientes de edificios domésticos y entidades del Estado, campean por las calles de la capital con absoluta impunidad.

Estas aguas muestran un panorama poco atractivo para los residentes y turistas. Ennegrecidas y malolientes se extienden cada vez más desde la periferia de la ciudad hacia el centro de la misma, fluyendo por sus principales calles y avenidas como caudalosos ríos.

Pero el tema, a pesar de haber sido denunciado a varias instancias por nuestros medios independientes, e incluso oficiales, se ha convertido en una añeja indolencia, y en verdad, nadie ha podido regresar los albañales a su cauce.

También resulta que la culpa tiene nombre y apellidos, no siempre se asoman a la palestra. Y entonces, las respuestas que reciben los vecinos tras las insistentes quejas son vagas y equivocas.

"No podemos permitirlo, por el costo ambiental y de salud que tienen esos salideros", dicen con tono profético. Pero el hecho es que nadie toma cartas en el asunto para hallar solución a este problema higiénico sanitario, y el tiempo sigue pasando. Y uno se pregunta si hay que esperar a que nos enfermemos o se deterioren las casas por estar viviendo sobre aguas albañales para que aparezca una entidad responsable de acometer dichos trabajos.

Lo cierto es que hay calles que no pueden impedir las calladas miradas de reprobación de los transeúntes: Teniente Rey, Sol, Compostela, Zanja y muchas más, padecen del síndrome albañal. Te las encuentras en cualquier barrio habanero: Habana Vieja, Centro Habana, Guanabacoa y el Vedado.

Sin preferencia ni orientación, las aguas viajan e invaden los sitios históricos, turísticos, áreas de recreación, de servicios gastronómicos, incluyendo comerciales.

Evadir esos lagunatos albañales como diestro gimnasta me recuerda las viejas memorias de viajeros que durante su visita por La Habana, en el siglo XIX, no dejaron de observar un fenómeno, que en su época, no era un interés de social de las cortes sino de particulares.

Y hago esta observación, pues casi siempre son los moradores de casas y edificios los que asumen el gasto de reparación y destupición, pagando altas sumas de dinero a un empleado de servicios comunales por la morosidad y desinterés en que acometen las averías albañales de su responsabilidad.

De manera que cada día detectamos que, a pesar de los daños irreversibles que ocasionan a las estructuras de los inmuebles, calles y éstas a su vez a los vehículos, así como la generación de focos de contaminación, mosquitos sumados a la carencia de medios para reparar, estamos presenciando los inicios de una cultura albañal con soluciones a largo plazo.

Por tanto, amerita que el organismo capacitado para encauzar las heces y desechos por el canal correspondiente, intervenga con urgencia, con su criterio especializado y sus recursos técnicos, antes de que nademos los habaneros entre las heces fecales.


Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente
.

IMPRIMIR



PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster