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SOCIEDAD
Socialismo: hambre, miseria y explotación
Karel Castillo Pérez de Alejo, Cubanacán
Press
SANTA CLARA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org)
- En esta isla que a la vista de los turistas
parece ser el paraíso, se usa desde hace
más de cuatro décadas, un arma mortífera
que con el paso de los años ha ido degradando
la calidad de vida de sus ciudadanos: el Socialismo.
La población cubana, producto del sistema
socialista aplicado por el actual régimen,
sufre en carne propia la hambruna o la mala alimentación.
Al no existir el sector privado, la producción
responde única y exclusivamente a los intereses
de una persona. Por lo tanto se genera el robo
y el contrabando, que agudiza la escasez de los
productos alimenticios. El estado fija los precios
y los salarios, que no permiten que los trabajadores
puedan lograr una adecuada nutrición. Por
sólo citar un ejemplo, en los mercados
agropecuarios la comida de un día cuesta
80 ó 90 pesos, lo que representa aproximadamente
la tercera parte del salario básico de
cualquier trabajador. Indiscutiblemente el hambre
ha existido, existe y existirá mientras
predomine el actual sistema político.
Ahora veremos cómo se manifiesta la miseria.
Para que una persona pueda adquirir un televisor,
un refrigerador u otro equipo electrodoméstico,
tiene, como se dice popularmente, que comerse
un tren marcha atrás.
En la mayoría de los casos los cubanos
no pueden ni siquiera comerse el tren, y simplemente
viven sin las mínimas condiciones de vida,
lo que crea trastornos psicológicos, fundamentalmente
en niños y adolescentes, que añoran
la satisfacción de tales necesidades.
Con respecto a la explotación, es obvio
que el pueblo cubano se ha sentido constantemente
explotado. En el terreno de los profesionales,
vemos a médicos, ingenieros, arquitectos,
entre otros, que trabajan ocho horas diarias al
servicio del sistema y a cambio reciben míseros
salarios, lo cual no les alcanza para satisfacer
sus más primarias necesidades.
Por su parte, nuestros deportistas, luego de
representarnos en diversos torneos internacionales
y ganar numerosas preseas doradas, reciben sólo
el 10% del pago que les corresponde, ya que el
máximo líder del régimen
se queda con el resto, enriqueciéndose
cada vez más.
Si pensamos en las posibles soluciones a estas
dificultades, llegaremos a la conclusión
de que existe una sola vía que es ponerle
punto final o abolir por completo la utopía
del socialismo y sus variantes.
Sólo así podremos vivir como personas
libres del totalitarismo, de violaciones y muchas
más enfermedades que han traído
a esta Isla el Dr. Fidel Castro y su ya obsoleto
sistema de gobierno.
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