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SOCIEDAD
Titulares rojos
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org)
- El titular rojo del diario Granma, órgano
oficial del Partido Comunista de Cuba, así
lo dice: "NO MENOS DE 100,000 VIVIENDAS POR
AÑO A PARTIR DEL 2006 acaba de ser aprobado
por la Asamblea Nacional".
Esto debe recordarnos a aquella zafra de los
diez millones que no se cumplió. También
al famoso Cordón de La Habana y su café
caturra, del que jamás pudimos probar ni
un buchito.
O a las vaquitas enanas, señores, que
de tan pequeñas que resultaron apenas se
ven. ¿Y qué me dicen del chocolatín,
ofrecido hace más de seis meses, un poquitín
de chocolatín por núcleo, seguramente,
que según dice Radio Bemba está
por cosecharse, y los más optimistas por
envasarse?
Pero el ofrecimiento de las ollas arroceras es
lo que más duele, según he podido
esucchar. Sobre todo desde que se sabe que el
gobierno cubano busca afanosamente proveedores
internacionales para cumplir lo prometido a la
población, porque al parecer con China
comunista no se puede contar.
Lo de las ollas duele porque sólo han
llegado a pocos lugares. Un verdadero disloque.
Incluso las primeras 250 mil ollas que se han
vendido estuvieron durante meses retenidas en
el puerto habanero por falta de crédito
por parte del gobierno de la Isla, y la empresa
privada de la China Popular lo exigía.
Entre paréntesis, me pregunto: ¿Qué
ocurrirá con las ollas arroceras decomisadas
en la Aduana a particulares, cuando el gobierno
tenía el criterio de que consumían
más energía eléctrica de
lo pensado, porque aún no habían
descubierto los beneficios de este utensilio de
cocina que usa la población mundial hacer
más de medio siglo?
Ahora viene el ofrecimiento de las viviendas,
las que si se logran nunca serían verdaderamente
propias. Porque en Cuba nadie es dueño
del inmueble donde vive. Ni puede alquilarlo libremente
ni mucho menos venderlo cuando lo necesita. Todas
las viviendas son propiedad estatal. Papá
Estado le pone precio y la adquiere del modo que
más le convenga.
Por si las moscas, Ricardo Alarcón aclaró
que para el logro de este ambicioso proyecto de
construir 100 mil viviendas cada año está,
más que todo, la población. Es el
pueblo el que debe esforzarse. O sea, que si el
plan no se cumple, ya se sabe quién es
el culpable.
En dicho proyecto también está
contemplado un trabajo de reparación de
casas y edificios en mal estado. 380 mil anuales.
Un número insignificante ante el grave
deterioro que sufren los inmuebles del país.
Me consta que la gente está cansada de
tantos titulares rojos en un país donde
el obrero no recibe el fruto de su trabajo, donde
los jóvenes tienen como proyecto futuro
marcharse de Cuba, negados a recibir de salario
diez o quince dólares mensuales, pero en
pesos cubanos. En un país donde los ancianos
se dedican a la venta clandestina porque la jubilación
no alcanza ni para diez días de alimentos.
En un país donde los escritores y periodistas
están obligados a obedecer al régimen
y no escribir por cabeza propia.
Si no se cumpliera el proyecto de las cien mil
viviendas, el mayor de su historia, ya sabemos
de antemano que el culpable sería el Imperialismo.
Fácil de decir y difícil de creer.
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