|
SOCIEDAD
El cartero cubano
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org)
- En Cuba (es una verdad más grande que
el cielo) desapareció prácticamente
la correspondencia privada desde la instauración
del régimen castrista. Quiero decir, desde
que cierta dirección del Ministerio del
Interior se encargó de revisar las cartas
que venían del extranjero, sobre todo de
los Estados Unidos.
El gratísimo momento de recibir la carta
de un familiar lejano, un libro o revista que
alguien nos envía, o la postal de un amigo,
es cosa de una pasado remoto. Todo eso ha desaparecido.
Los cubanos ya no se escriben, y si lo hacen
es a través de amigos o conocidos que hacen
la función de carteros. Y no es que no
tengan tiempo. No. Es que la costumbre se fue
a bolina porque todos sabemos que manos misteriosas
abren nuestra correspondencia.
En la prensa oficialista aparecen con frecuencia
denuncias de la población sobre el mal
trabajo de Correos, dependencia del Ministerio
de Comunicaciones.
Por ejemplo, desde Florencia, provincia Ciego
de Ávila, Carlos Ávila escribe a
la sección Acuse de recibo, que escribe
el colega José Alejandro Rodríguez,
para informar al gobierno que Correos de Florencia
"está pasando por una pésima
situación". Alega que los carteros
renuncian a su trabajo por carecer de estímulos;
que las bicicletas que les dan no sirven; que
en ocasiones ¡hay un solo cartero para 15
mil habitantes que tiene el municipio!
Las quejas más recientes reflejan también
la pérdida de bultos postales. Según
se dice, porque la Dirección de Correos
y la gerencia de Cambio afrontan problemas debido
a la falta de organización y fiscalización
de las normas establecidas para la actividad postal.
A Leandro Castro, de la provincia Granma, se
le extravió un paquete que contenía
veinte libras de arroz que su madre jamás
recibió. Georgina Bayona, de Pinar del
Río, reclamó varias veces un paquete
que su hija le envió desde Alemania, que
contenía ropa interior, jabones de baño,
vitaminas y un reloj de pulsera. Al cabo de mucho
tiempo lo recibió
Pedro García, de Cumanayagua, provincia
Cienfuegos, denunció que un paquete recibido
desde España no traía un pomo de
perfume que la amiga le enviaba. "Lo más
indignante -dijo- fue que le incorporaron al paquete
un viejo y sucio frasco plástico de crema,
ya obsoleto y con mal olor". La lista de
denunciantes es para nunca acabar.
Incumplimientos y violaciones se dan a diario
en el servicio, no sólo de los bultos postales,
sino de una simple carta o un telegrama. Ni despidos,
amonestaciones o simples regaños resuelven
el problema. Por lo general, es cierto que se
realizan las indemnizaciones requeridas, pero
¿qué resuelve la víctima
con el dinero cuando se trata de artículos
capitalistas como medicamentos de prestigiosos
laboratorios, o prendas de vestir de calidad"
A pesar de este desmoralizante fenómeno
de la sustracción y pérdida de bultos
postales y correspondencia en general, la Empresa
de Correos de Cuba anuncia que se reparten bolsitas,
capas para la lluvia, uniformes y pitos a los
carteros de la Isla, los que en nada se parecen
a aquéllos del pasado.
La realidad es que la correspondencia en Cuba
se entrega como en la época de los indios:
a toda voz, a gritos, ya que nuestros edificios
no cuentan con buzones personales como en los
viejos tiempos.
Para que no digan que el cartero desapareció
con el socialismo, distribuye, no con puntualidad,
la prensa a los suscriptores. Y cada mes el recibo
del teléfono.
Ah, pero cuando traen una carta es tanta la emoción,
que a grito pelado anuncian el nombre del destinatario.
Entonces se forma el alboroto en la cuadra, porque
todavía la gente espera por el milagro
de la lotería de visas del gobierno americano.
|