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POLITICA
Partido único
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org)
- En Cuba, si de partidos se trata, no podemos
escoger entre la rosa y el clavel. La Constitución
de 1976 así lo dice: sólo se reconoce
la existencia de un solo partido político.
No puede haber dos. Mucho menos tres, porque Fidel
Castro sólo necesita uno.
No es, dicen, un partido electoral, pero desde
que Fidel Castro se apropió del poder,
ahí está su partido, que no propone
ni elige a ningún candidato. Se trata,
ni más ni menos, de un partido que ha creado
una nueva clase que impone sus criterios, y en
el que sus altos dirigentes gozan de los privilegios
que antes poseía la burguesía criolla.
El Partido Comunista de Cuba (PCC) tiene 896,119
militantes. Una minoría, en comparación
con los que se han marchado de Cuba y componen
el exilio más próspero de la historia
mundial. Si hubiera dos partidos y uno de esos
dos favoreciera la libertad económica y
la libertad en general, podría salir electo
fácilmente su candidato, contando con los
dos millones de cubanos del exilio, más
los cientos de miles de cubanos de la isla que
insisten en imponer al régimen la libertad
económica.
En los centros laborales, sin excepción
alguna, los jefes superiores representan al PCC.
Hacen las funciones de dueños, capataces,
administradores, gerentes. Imparten órdenes.
Pobre de aquél que no les cumpla.
Aunque nuestro José Martí jamás
haya nombrado herederos de su Partido Revolucionario
Cubano (no podía haber creado dos, ni tres,
porque sólo necesitaba uno), el Partido
Comunista de Cuba se considera continuador y albacea
del partido del Apóstol.
En 1965, seis años después que
Fidel Castro tomara el poder tras la huida del
dictador Fulgencio Batista, tres organizaciones
de izquierda se fusionaron para que una de ellas
encabezara y controlara el poder político.
No fue precisamente el viejo Partido Comunista,
presidido durante décadas por Juan Marinello
y Blas Roca, sino otro de nueva creación
que pudiera respaldar el poder de Fidel Castro.
Con este jaque mate del gobernante cubano la
organización "13 de Marzo" y
el antiguo Partido Socialista Popular desaparecían
de la vida política cubana. Tampoco era
necesaria la organización "26 de Julio",
cuya estrategia de lucha había sido el
terrorismo.
La fórmula para alcanzar el dominio total
de un país está clara: implantar
un solo partido. Sólo así un gobernante
podrá aspirar al poder más allá
de lo normal.
Me pregunto de qué forma un país
con un solo partido puede hacer posible un proyecto
de democracia, independencia y desarrollo (Cuba
fue subsidiada durante 30 años por la desaparecida
Unión soviética y hoy por Venezuela),
si democracia es admitir y respetar la diversidad
de ideas políticas de los ciudadanos.
En Cuba, cualquier otro partido que surja al
calor del pensamiento libre es llamado "partido
de bolsillo". Así exclamó Fidel
Castro el 26 de julio de 1988, cuando recibió
la noticia de la fundación del Partido
Pro Derechos Humanos, presidido por Ricardo Bofill;
partido que aún existe en Cuba de forma
ilegal porque no podemos escoger entre el clavel
y la rosa.
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