PRENSA INDEPENDIENTE
Septiembre 2, 2005
 

POLITICA
Partido único

Tania Díaz Castro

LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org) - En Cuba, si de partidos se trata, no podemos escoger entre la rosa y el clavel. La Constitución de 1976 así lo dice: sólo se reconoce la existencia de un solo partido político. No puede haber dos. Mucho menos tres, porque Fidel Castro sólo necesita uno.

No es, dicen, un partido electoral, pero desde que Fidel Castro se apropió del poder, ahí está su partido, que no propone ni elige a ningún candidato. Se trata, ni más ni menos, de un partido que ha creado una nueva clase que impone sus criterios, y en el que sus altos dirigentes gozan de los privilegios que antes poseía la burguesía criolla.

El Partido Comunista de Cuba (PCC) tiene 896,119 militantes. Una minoría, en comparación con los que se han marchado de Cuba y componen el exilio más próspero de la historia mundial. Si hubiera dos partidos y uno de esos dos favoreciera la libertad económica y la libertad en general, podría salir electo fácilmente su candidato, contando con los dos millones de cubanos del exilio, más los cientos de miles de cubanos de la isla que insisten en imponer al régimen la libertad económica.

En los centros laborales, sin excepción alguna, los jefes superiores representan al PCC. Hacen las funciones de dueños, capataces, administradores, gerentes. Imparten órdenes. Pobre de aquél que no les cumpla.

Aunque nuestro José Martí jamás haya nombrado herederos de su Partido Revolucionario Cubano (no podía haber creado dos, ni tres, porque sólo necesitaba uno), el Partido Comunista de Cuba se considera continuador y albacea del partido del Apóstol.

En 1965, seis años después que Fidel Castro tomara el poder tras la huida del dictador Fulgencio Batista, tres organizaciones de izquierda se fusionaron para que una de ellas encabezara y controlara el poder político. No fue precisamente el viejo Partido Comunista, presidido durante décadas por Juan Marinello y Blas Roca, sino otro de nueva creación que pudiera respaldar el poder de Fidel Castro.

Con este jaque mate del gobernante cubano la organización "13 de Marzo" y el antiguo Partido Socialista Popular desaparecían de la vida política cubana. Tampoco era necesaria la organización "26 de Julio", cuya estrategia de lucha había sido el terrorismo.

La fórmula para alcanzar el dominio total de un país está clara: implantar un solo partido. Sólo así un gobernante podrá aspirar al poder más allá de lo normal.

Me pregunto de qué forma un país con un solo partido puede hacer posible un proyecto de democracia, independencia y desarrollo (Cuba fue subsidiada durante 30 años por la desaparecida Unión soviética y hoy por Venezuela), si democracia es admitir y respetar la diversidad de ideas políticas de los ciudadanos.

En Cuba, cualquier otro partido que surja al calor del pensamiento libre es llamado "partido de bolsillo". Así exclamó Fidel Castro el 26 de julio de 1988, cuando recibió la noticia de la fundación del Partido Pro Derechos Humanos, presidido por Ricardo Bofill; partido que aún existe en Cuba de forma ilegal porque no podemos escoger entre el clavel y la rosa.


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