PRENSA INDEPENDIENTE
Septiembre 2, 2005
 

ECONOMIA
Economía de guerra (II y final)

Ariel Delgado Covarrubias

LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org) - A inicios de la década de los noventa, con la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética, en Cuba se decretó el llamado "Período Especial en Tiempo de Paz" (nótese la influencia militar para designar la crisis económica que se avenía).

Como buenos militares, el Estado Mayor de la Nomenclatura se atuvo a garantizar lo mínimo indispensable para la supervivencia, y como en todo ejército, existen normas establecidas en lo referido al aseguramiento militar y logístico para las contiendas.

Así, las normas establecidas en cuanto a la alimentación de la población y todas sus necesidades se vieron reflejadas en escuálidas cifras para garantizar un mínimo nivel de subsistencia, ya que la consigna del momento era "Resistir es Vencer".

Esas normas alimentarias, medidas en calorías, carbohidratos y proteínas, tuvo su crisis flagrante cuando se desarrolló la epidemia de Neuropatía Periférica, que costó el cargo al entonces Ministro de Salud, después de reconocer que era por carencias alimentarias, en especial la insuficiencia del complejo vitamínico B, de alto déficit en la dieta del momento.

La planificación estatal de los alimentos racionados y subsidiados incluían cantidades de azúcar y arroz aparentemente suficientes para garantizar un mínimo alimentario. Estadísticamente, si se ubicaba al cubano en una economía en crisis de un país verdaderamente subdesarrollado, por las cifras gozaban de un nivel muy superior al medio de los desgraciados de esas regiones del mundo hambriento.

Es por ello que el Estado Mayor de la Nomenclatura siempre haya declarado como prioridad máxima el garantizar la venta de esos productos. Se tiene en cuenta que para la población económicamente activa del país, en especial la vinculada a centros de trabajos estatales y la población infantil, existe el llamado "consumo social", que aparte de los alimentos entregados por la libreta de abastecimientos, amplía el consumo de esa parte de la población, los "mejores soldados".

Pero en nada se ha tenido en cuenta los gustos y preferencias de las personas a la hora de escoger sus comidas. Ni tampoco la pésima elaboración de la destinada al "consumo social", que ve reducida sus normas por el robo continuado que hacen los que la elaboran. Año tras año, con el lento e inseguro incremento de la economía, el plan ha sido "mantener los productos de la canasta básica (los normados) y a lo sumo mejorar en algo su calidad". Toda una proyección de Período Especial en Tiempo de Paz.

En conversaciones y encuestas informales con diversos estratos de la población se ve que el principal reclamo es "que vendan más alimentos por la libreta, como era antes". En fin, más comida subsidiada, porque los salarios de hambre no dan para más. Total, la paga de los soldados nunca ha sido significativa en los ejércitos totalitarios, donde el reclutamiento permanente es forzoso.

Y es así que cuando a finales de 2004 el Caudillo Verde Olivo anuncia la salida del Período Especial de Tiempo de Paz, sus soldados ven atónitos que la alimentación continuaba igual o peor que en épocas anteriores, ahora agravado con una crisis energética -que el Caudillo anunció resolver- que no permite conservar los pocos alimentos de que se disponen.

De ahí surgen las telepromesas del cafetín puro, el chocolatín y algunas mejoras planificadas y no anunciadas todavía, con la esperanza de cocer el arroz y los frijoles en ollas eléctricas y en cocinas eléctricas que no se saben durante cuánto tiempo en el día podrán funcionar. Promesas que no han podido calmar el malestar que se vive en este atormentado pueblo de soldados sitiados por cuatro décadas por un enemigo que no ha atacado "todavía".

Como resistir es vencer, parece que el ejército resistirá, porque las insubordinaciones son férreamente castigadas y reprimidas, como han hecho con los disidentes, en acción profiláctica para evitar que por contagio se extiendan a otras unidades de soldados de civil. Paciencia pide el Comandante, y sabe que paciencia ha tenido, y mucha, este pueblo. Esperanzas, pocas, pero sabe que en medio de la situación actual algo habrá. No tiene opciones a la vista, pero ya el trágico verano pasará.

Pero volviendo a las cifras económicas, se podrán aceptar las de la CEPAL y sus tecnócratas o las ofrecidas por el destacado economista Carmelo Mesa Lagos brindadas en su conferencia La Economía y La Situación Social de Cuba de Hoy: Mitos y Realidades, publicado recientemente, donde presenta a partir de datos ofrecidos un cuadro más realista. Pero la que nunca se podrá aceptar es la ofrecida por Castro en su discurso del 26 de julio pasado.

La economía podrá crecer, pero sólo será en el sentido de disponer de más dinero para los planes del gobierno. Una economía de guerra que en muy poco beneficiará a la población, el ejército obligado del sistema. Pero vale recordar una frase del Apóstol al Generalísimo Gómez en una memorable carta: "General, una República no se funda como se dirige como un campamento".

Economía de guerra (I)

Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente
.

IMPRIMIR



PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster