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ECONOMIA
Economía de guerra (I)
Ariel Delgado Covarrubias
LA HABANA, Cuba - Septiembre (www.cubanet.org)
- Recientemente la CEPAL publicó un informe
titulado Estudio Económico de América
Latina y el Caribe 2004-2005 con el pronóstico
de crecimiento de los países de la región
para este año, a partir del comportamiento
de sus economías durante el pasado año
y sus debidas proyecciones económicas.
Llama la atención la afirmación
de que la región continuará por
cuarto año consecutivo su crecimiento económico,
calculado para el presente en 4.3 %. Diversos
son los aspectos positivos para tal crecimiento
analizado por los especialistas de la prestigiosa
organización económica regional.
En primer lugar consideran que la región
se ha beneficiado de un escenario externo mundial
que se caracteriza por el crecimiento del PIB
mundial, la expansión del comercio internacional,
el alza de los precios de las materias primas
y la baja de las tasas de interés. Al mismo
tiempo que un repunte de la demanda se ve favorecido
por las importaciones de bienes y servicios, creándose
nuevas oportunidades de inversión.
El aumento tanto del empleo como de los salarios
ha impulsado el consumo privado, pero no obstante
el organismo advierte que se precisa crecer a
una tasa más alta para solucionar los graves
problemas en los mercados laborales de América
Latina y el Caribe. También advierte que
la región debe estimular el ahorro y la
inversión dado que persisten riesgos como
un posible ajuste traumático de algunos
de los desequilibrios existentes en la economía
internacional y el peligro de una reacción
proteccionista.
El informe señala que los países
de mayor crecimiento serán en primer lugar
Argentina con el 7.3 % seguido por Venezuela con
el 7 %. En tercer lugar ubica a Uruguay con 6.2
% y le sigue Chile con el 6 %. En quinto lugar
se ubica Perú con el 5.5 % y le sigue Cuba
con el 5 % y Panamá con el 4.5 % para ser
los que superan la tasa media del área.
Llama la atención que entre todos los países
sólo Perú no posee un gobierno llamado
"de izquierda".
Es significativo que para la Mayor de las Antillas
el crecimiento esperado sea del 5 %, superior
al pronosticado y cumplido del año anterior,
que fue algo más del 3 %. Y como es lógico
resulta mucho menor que el anunciado 9 % por el
presidente cubano en su último discurso
del 26 de julio.
Hay una realidad: macro económicamente
la economía cubana crece, pese a todos
los pronósticos que en sentido adverso
se han venido realizando. Potencialidades tiene
porque los niveles alcanzados en los años
80 todavía resultan difíciles de
igualar. Para ello el Estado ha concentrado sus
esfuerzos y ha instrumentado algunas medidas que
le han permitido una mayor disponibilidad de divisas
y con ello una mejor base de operaciones para
su ampliación.
Papel determinante en todo ello es el suministro
petrolero de Venezuela, con la que ha constituido
un cuadro de alianza económica, política
y va en camino de lo militar, para garantizar
el vital combustible a precios preferenciales.
La fórmula "médicos y maestros
por petróleo" le ha funcionado perfectamente,
y ahora se toman medidas para afianzar a su amigo
Chávez en el poder. Y con el nuevo aliado
ya se vislumbran nuevos acuerdos millonarios para
ampliar las relaciones y lograr un crecimiento
mutuo políticamente beneficioso.
Uno de los mayores problemas con que se tropieza
en el análisis de las cifras cubanas es
su grado de credibilidad. Al margen de cualquier
intención de adulterarlas con fines políticos,
la propia metodología para su análisis
difiere en mucho de la empleada por el resto de
los países en sus informes del estado económico,
y ello conlleva una intencionalidad política
que en nada favorece un análisis serio
e integral.
Si bien el desarrollo del bienestar social es
importante para tener en cuenta el estado de una
nación, esos datos entran en otras categorías
para facilitar el trabajo y la comprensión
de los economistas a la hora de juzgar el desarrollo
económico alcanzado.
Todo parte de una apreciación, pudiéramos
llamar "estratégica", que el
gobierno de la isla tiene en cuanto a esa especialidad.
Si se analizan documentos, discursos y hasta las
leyes del país, se puede apreciar la manu
militari en todas las esferas de la vida. Sencillamente
para la Nomenclatura cubana Cuba es un país
eternamente en guerra contra la nación
más poderosa del orbe, y en consecuencia,
todo se proyecta en previsión de conflictos
de distintos grados de intensidad. Por lo tanto,
la economía cubana no es otra cosa que
una economía de guerra.
Esto se sintetiza en un eslogan tomado de la
Segunda Guerra Mundial por parte de los soviéticos:
"Todo para el Frente". Y aquí
todo se mueve en dirección a esa guerra
de nunca acabar, donde cuando no existan enemigos
se crearán, porque nada mejor para un estado
totalitario que el tener a todo su pueblo en pie
de guerra, en constante estado de sitio.
Visto así es como se puede comprender
la euforia del gobernante cubano ante la marcha
de la economía nacional. Todo se traduce
en tener dinero en sus arcas para continuar su
eterna guerra, porque como diría Napoleón,
"una guerra se gana con dinero, dinero y
más dinero".
Pero si tenemos en cuenta que la principal función
de la economía es la de participar en el
más amplio desarrollo humano y asegurar
el bienestar de cada uno de sus ciudadanos, ¿cómo
esa economía de guerra puede garantizar
esa función principal? De ahí que
en los planes del Máximo Líder el
crecimiento del bienestar ciudadano se reduzca
a las ganancias que para su economía ello
derive.
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