|
CORRUPCION
La corrupción tolerada
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Octubre (www.cubanet.org) -
Las Fuerzas Armadas tomaron militarmente el puerto
de La Habana. El interventor militar nombrado
por el número 2 del régimen es el
general Moisés Sio Wong. Si hubiera diez
justos en todo el generalato castrista, no caben
dudas de que el austero general Sio Wong ocuparía
el primero o el segundo lugar, en una escala del
1 al 10.
Como vivimos en un espacio en que el rumor es
amo y señor de la escena, corre uno muy
inquietante sobre este particular. Sucede que
se dice que fue robado un contenedor en el puerto.
Este contenedor contendría pistolas automáticas.
Se comprende el apuro y la urgencia por poner
el puerto en manos de alguien en quien la cúpula
pueda confiar.
El gobernante Fidel Castro echó mano a
los flamantes trabajadores sociales -último
aporte de la ingeniería humana castrista-
para tomar los establecimientos de venta de combustible.
Los muchachos provienen en su gran mayoría
de la región oriental del país.
Así es también con el grueso de
la fuerza policial en la capital.
Ambas medidas están dirigidas a controlar
la corrupción galopante que envenena al
régimen. Digo controlar, no eliminar. Para
eliminar la corrupción habría que
profundizar mucho, y eso no sería muy conveniente.
Por obra y gracia del régimen de Fidel
Castro, la corrupción ha descendido y filtrado
a todas las capas poblacionales en Cuba. Las medidas
de carácter político impuestas obligan
a delinquir para sobrevivir a toda la población
activa en la Isla. Quien delinque se siente desmoralizado.
Las personas a las que se priva de su moral difícilmente
reclaman sus derechos.
Para los ingenieros del pensamiento, al servicio
de la dictadura castrista, es mejor así.
Una masa privada de sus más elementales
derechos que se siente moralmente por debajo es
fácil de reducir.
Esta sería la razón de la sinrazón
para muchas cosas al parecer inexplicables. Por
poner un ejemplo, sería la explicación
de la forma singular en que las autoridades asumen
la ley. Las maneras misteriosas en que ésta
se aplica y a quién.
El régimen de Fidel Castro ha impuesto
varios niveles de aplicación o no de la
ley. Esta es una de las formas que adopta la doble
moral. Sin embargo, yo lo llamaría amoralidad
a secas. Por razones de carácter político
se mantiene a ultranza un sólido y floreciente
mercado negro.
Es el mercado negro o bolsa negra quien se encarga
de satisfacer las necesidades elementales de la
población. En Cuba "quien no delinque
no come", y quien delinque está desautorizado
moralmente para exigir.
Una casta político-militar muy celosa
de sus prerrogativas se sostiene contra la voluntad
popular afirmada a esta premisa. La casta cuenta
hasta con su versión del derecho de pernada.
Esta sería una de las variantes más
socorridas. Denunciar abusos que a título
personal comete la casta conlleva un riesgo cierto.
La ciudadanía vive aterrorizada por esta
casta. Se conoce de un militarote que asesinó
a un vecino que le denunció. Para un profesor
puede resultar peligroso reprobar a un hijo de
papá. Tener una mujer hermosa que despierte
el deseo de uno de estos felones también
conlleva riesgos.
Me refiero a casos que son de dominio público.
Casos de los que se habla a sotto voce. Por llamar
por su nombre a situaciones de esta índole
una veintena de mis colegas cumple largas penas
de prisión. Otro nutrido grupo se encuentra
en "capilla ardiente".
La mala noticia es que muchos podemos ser conducidos
a prisión por denunciar estos hechos. La
buena y esperanzadora es que tenemos un relevo
digno, porque aún la casta no logró
sepultar la vergüenza y el amor por esta
tierra y por su gente en un grupo que, pese a
todo, crece.
Como bien escribió un colega: "Obtuvieron
raros seres, sentimentales, pecaminosos y libertarios".
Gente rara dispuesta a decir alto y claro. En
este contexto debe analizarse el caso de la joven
abogada Niurka Brito Rivas. A la luz de los últimos
acontecimientos, no es fácil comprender
por qué se la hostiga. A fin de cuentas,
lo único que hizo fue denunciar otro episodio
de corrupción.
Una reacción tan desproporcionada da que
pensar. Quizás Niurka, sin saberlo, destapó
uno de los métodos elegidos para distribuir
leche a la población. O quizás son
tan intocables que ningún paria está
habilitado para hacer la denuncia de personas
de ese nivel. O quizás sea lo más
sencillo, la leche sucia no afecta las finanzas
del estado en una forma sensible.
Nadie tiene respuestas a mano. Queda la afirmación
de uno de los jefes de la omnisciente Seguridad
del Estado, expresada a la joven abogada Niurka
Brito: "Tienes razón, pero no vamos
a dártela porque recurriste a la prensa
extranjera, a la prensa del enemigo y a la oposición".
Sin comentarios.
Va tomando cuerpo la idea de que existe una corrupción
tolerada de la que no se habla. Una corrupción
colegiada. Un arma más para la Batalla
de Ideas o para la guerra contra todo el pueblo,
que al final perderán.
|