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ECOLOGIA
Famoso sólo en Cuba
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba - Octubre (www.cubanet.org) -
Siempre me han llamado la atención esos
personajes que visitan Cuba y que de la noche
a la mañana se hacen famosos, se les publica
un libro y una página en nuestros fugaces
periódicos diarios. Es el caso del italiano
orador Vittorio di Cagno, de profesión
jurista y enviado a La Habana por la Unión
Internacional del Notariado Latino en 1994.
Según la prensa oficialista cubana, recorrió
toda la Isla en pocos días, para llegar
a la conclusión de que "la legislación
ambientalista criolla es un modelo digno de imitar
por otras naciones". Como premio a sus palabras,
la Editorial Ciencias Sociales le publicó
un libro titulado "La protección del
medio ambiente en Cuba".
Sin embargo, pese a ser un defensor del planeta
(también del régimen castrista),
no se pudo percatar de las pésimas condiciones
ambientales que sufrimos los cubanos desde hace
varias décadas. Al parecer, es más
orador que observador. Ni por casualidad observó
la destrucción de nuestro medio ambiente.
Por ejemplo, las malas condiciones higiénico-sanitarias
que sufre la ciudad de La, siempre con sus contenedores
de basura desbordados, los edificios podridos
por falta de mantenimiento, los solares yermos
abarrotados de escombros y desechos domésticos,
las alcantarillas tupidas, las inundaciones de
aguas potables y albañales, los parques
desarbolados y descuidados
¿Quiere
más el señor di Cagno? Pues hay
mucho más.
No tuvo tiempo, sin dudas, de ver las manchas
de crudo flotando en la bahía habanera,
que datan de los años sesenta. Tampoco
descubrió que los medios de estiba del
puerto, muy rudimentarios, con grúas obsoletas
y contenedores abiertos, ocasionan averías
y derrames producidos durante las descargas.
Cuando el señor di Cagno alega que vivió
envenenado con las mentiras que se dicen de Cuba
en el mundo, pienso que no tuvo buena vista para
ver la realidad de mi país, donde desgraciadamente
todo anda mal.
Pienso también que no ha tenido la oportunidad
de consultar a expertos científicos que
han investigado y analizado profundamente la destrucción
que ha sufrido el medio ambiente de Cuba durante
46 años, como por ejemplo Carlos Wotzkow
y Esteban Casañas. Estos cubanos han denunciado
durante años y fuera de su país
(desde dentro no hubieran podido hacerlo) los
daños que se han ido incrementado al medio
ambiente producto del desconocimiento de cómo
manejan los recursos naturales proyectos que afectan
esas reservas naturales y asentamientos humanos.
No se han cansado de señalar el daño
que ocasionan ciertos pesticidas, prohibidos en
muchos países y usados por la aviación
cubana, sin pensar lo que esto representa cuando
drenan por gravedad hacia lagunas y pantanos.
Sus escritos sobre la destrucción de bosques
originales en aras de proyectos turísticos
y, sobre todo, los pedraplenes, nombrando las
barreras que interrumpen la libre circulación
de las aguas marinas, no han sido atendidos en
los medios oficialistas.
Carlos Wotzkow marchó de su país
con la triste imagen de peces muertos flotando
en las orillas del mar, y la convicción
de que debido a la captura indiscriminada e ilegal
de nuestra fauna pronto desaparecerán especies
importantes de las que Cuba siempre se sintió
orgullosa.
Di Cagno se marchó de Cuba asegurando
que la enemiga del medio ambiente es la riqueza.
Al parecer, no se enfrentó a la realidad
cubana.
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