|
La
batalla informativa contra Castro
Ernesto Betancourt, El
Nuevo Herald, 15 de octubre de 2005.
La oficina de diplomacia pública en el
Departamento de Estado, encabezada por Karen Hughes,
inicia una tarea a largo plazo. Vender la democracia
al mundo musulmán llevará décadas,
no meses o años.
Sin embargo, hay una batalla de información
en que los resultados pueden producirse a corto
plazo y en la cual, hasta ahora, Estados Unidos
ha abdicado el campo de batalla: revelar la verdad
sobre Castro. Recientemente, hice una revisión
de diversos aspectos de la política exterior
de Estados Unidos hacia Cuba. Descubrí
que surgía un patrón: en todos los
casos le habíamos dejado el campo libre
a Fidel en lo informativo. Ya fuera relacionado
con el embargo, los espías del Pentágono,
el tráfico de drogas, la lucha contra el
terrorismo o el lavado de dinero, las agencias
involucradras toman medidas en sus campos respectivos,
pero nunca confrontan la desinformación
castrista. Veamos algunos ejemplos.
Todos los años Cuba nos acusa en Naciones
Unidas de un bloqueo cuyo costo acumulado hasta
el 2004 aducen asciende a más de 82,000
millones de dólares. Eso sirve de base
a la campaña promoviendo la resolución
para que levantemos el embargo. Siempre perdemos
el voto en la Asamblea General por mayorías
abrumadoras. Además, sirve de tema para
una campaña de desinformación que
nosotros no refutamos.
En septiembre de 1998, el FBI arrestó
a los espías de la Red Avispa cuando interceptó
mensajes con instrucciones para volar hangares
y aviones en bases militares en la Florida. Fidel
inmediatamente declaró que sus espías
nunca habían espiado a los militares americanos,
sino a los terroristas en Miami. El jurado encontró
a los espías culpables. La corte de apelaciones
de Atlanta resolvió que el juicio estuvo
viciado por la hostilidad de Miami hacia Castro,
aunque no hubo cubanoamericano alguno en el jurado.
Castro tiene montada una campaña mundial
alegando que esos ''héroes'' sólo
luchaban contra el terrorismo, y del espionaje
militar, cero. Nosotros no lo refutamos. Sin embargo,
en septiembre 21 del 2001, diez días después
del ataque a las Torres Gemelas, el FBI arrestó
en su oficina de la DIA a Ana Belén Montes.
Ella aceptó su culpabilidad y negoció
una sentencia de 25 años en prisión,
sin posible reducción de pena. Tanto Justicia,
como el Pentágono han ocultado el análisis
de daños ocasionados por esta agente castrista.
En julio de 2005, Alberto Coll, Director de Estudios
Estratégicos en el Colegio Naval, negoció
una pena risible, un año de libertad condicional
y $5,000 de multa, por mentir en sus razones para
viajar a Cuba. Iba a ver a su amante, arma frecuente
del espionaje de Castro. De nuevo, se ha ocultado
el daño a nuestra seguridad. Esto revela
que Castro sí espía a nuestros militares.
En su libro sobre el narcotráfico, José
Antonio Friedl relata el desconcierto de autoridades
latinoamericanas con quienes compartía
la abrumadora evidencia que había acumulado
sobre la participación de Castro en el
narcotráfico ante la pasividad de las autoridades
americanas. Finalmente, pregunta: ¿Seguirá
la segunda administración de Bush con el
denominador de tantas otras que nunca llegaron
a fondo para denunciar públicamente a Fidel
Castro y su cúpula totalitaria por lo que
son, narcotraficantes?''.
Fidel y Chávez nos acusan de terrorismo
por dar asilo a Luis Posada Carriles. Nosotros
ni los refutamos, ni mencionamos las muchas acciones
terroristas planificadas y ejecutadas por Castro
contra EU.
Pasando al lavado de dinero. La Tesorería
de EU y el Grupo de Acción Financiera Internacional
(GAFI) tomaron medidas efectivas en el 2004. Castro
tuvo que suspender la aceptación de billetes
de dólar del narcotráfico porque
no podía depositarlos. Esto lo ha privado
de varios cientos de millones de dólares
de ingresos. Pero, a pesar de los esfuerzos de
Ileana Ros--Lehtinen y Mario y Lincoln Díaz--Balart,
el silencio de la Tesorería permitió
a Castro disfrazar este revés como una
victoria de la revolución.
El fracaso del régimen en satisfacer las
necesidades básicas del pueblo ha agotado
el embrujo carismático de Fidel en lo interno.
Ahora trata de revivirse como amenaza regional
con el apoyo de Chávez y China. Ha llegado
la hora de retarlo en el campo de la información
internacional. Destruyamos su embrujo carismático
externo.
La oficina de Karen Hughes debe coordinar las
acciones informativas de Justicia, la DEA, el
Pentágono, la Tesorería y cualquier
otra agencia que tenga que ver con Cuba, así
como Radio y TV Martí, para asegurar que
damos batalla a Castro en el campo de la información.
Los hechos y los medios existen. Sólo falta
coordinarlos efectivamente.
|