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DESDE
LA CARCEL
El silencio de los lobos
Ricardo
González Alfonso prisionero de conciencia
condenado a 20 años.
LA HABANA, Cuba - Hospital Nacional de Reclusos,
Prisión Combinado del Este - Octubre (www.cubanet.org)
- El dios Crono aguarda en la Red Avispa. El Onceno
Circuito de la Corte de Atlanta estudia la apelación
de la Fiscalía, como antes hizo con la
de los abogados de la defensa.
Por ahora el laberinto jurídico tiene
dos salidas: se hace firme el fallo condenatorio
del Tribunal de Miami o comenzará en otra
ciudad de la Florida la vista oral y pública
contra cinco de los miembros de la Red Avispa:
Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René,
acusados de espiar en Estados Unidos a favor del
gobierno de La Habana.
Se acepte la petición fiscal o no, esos
cinco nombres continuarán repitiéndose
de comentario en discurso, de pancarta en camiseta,
de verso en canción, con progresión
geométrica, con la perseverancia de Goebbels,
dictaminando la inocencia, augurando el retorno.
La prensa oficial cubana asegura que la campaña
se propaga de Jatibonico a Nueva Delhi.
Si el juicio se reanudara, otra vez recibiremos
informaciones contradictorias. Debatiremos vaticinios
certeros o erráticos e indagaremos hasta
dejar satisfecha nuestra adicción a la
veracidad.
Pero el dios Crono aguarda. Esta espera es un
antídoto contra la parafernalia informativa,
que hace olvidar que las raíces noticiosas
también se ocultan en el subsuelo. Momento
idóneo para reflexionar, para cavar en
el pasado y juzgar a los mutiladores de la noticia
que, como el Ave Fénix, resurge en un cerrar
y abrir de siglo, en un abrir o cerrar de juicio.
Los miedos cubensis de desinformación
masiva podan la realidad a su imagen y semejanza.
Desde 1998 omiten los nombres de otros miembros
de la Red Avispa. Como decreta la canción,
"ausencia -en este caso de fidelidad- quiere
decir olvido". Los voceros del régimen
de Cuba pretenden demostrar que cinco más
cinco es igual a cinco, lo cual no es un dislate
aritmético, sino un total totalitarista.
Resulta inútil. Como afirmó Abraham
Lincoln, "podrás engañar a
todos durante algún tiempo; podrás
engañar a alguien siempre; pero no podrás
engañar siempre a todos".
No obstante, los castradores castristas de los
hechos no tienen opción. Conocen que una
verdad develada produce cataclismos ideológicos.
No olvidan los efectos de la glasnost.
Los premios Nobel y los intelectuales de una
izquierda pasada de centuria y comparsa, tan proclives
a ser ecos de consignas, también lo saben.
Pero quizás desconozcan que en Cuba, el
periodismo oficialista:
- Tardó 33 meses y 10 días para
informar a los cubanos sobre los arrestos de Gerardo,
Ramón, Antonio, Fernando y René.
(Después de 103 audiencias judiciales y
que la defensa y la fiscalía concluyeran
sus alegatos ante el jurado. ¿No se confiaba
todavía en la fidelidad de este quinteto?)
- Nunca se ha referido a Nilo y Lina Hernández,
Joseph Santos, Amarilis Silverio y Alejandro Alonso,
miembros también de la Red Avispa y detenidos
el 12 de septiembre de 1998, el mismo día
que los llamados cinco héroes. Ocultó
así que este grupo de "innombrables"
en octubre de ese año se declaró
culpable de espiar para Cuba, y que varios reconocieron
que su objetivo era infiltrar las fuerzas armadas
norteamericanas.
- Tampoco ha informado a nuestra opinión
pública sobre el arresto el 21 de septiembre
de 2001 de Ana Belén Montes, la especialista
de más alto rango sobre Cuba en el Pentágono,
quien confesó que trabajó durante
17 años para el Servicio de Inteligencia
de la Isla.
Dos hechos que destruyen el argumento de que
el gobierno cubano sólo espía a
las organizaciones de la llamada "mafia cubano-americana"
y no a las fuerzas militares estadounidenses.
No son las únicas omisiones. La relación
es extensa, pero las citadas bastan para probar
-una vez más- que la prensa del régimen
de La Habana se autodescalifica al no informar
la verdad -la verdad toda- al pueblo cubano.
Los voceros del gobierno de Cuba, con su afición
al cinismo -perdón, al cinema- realizan
simultáneamente dos remakes, pero a la
criolla, y tan bien mezcladitos que tergiversan
los títulos: Danzan los corderos y El silencio
de los lobos.
¿Quién le tiene miedo al cataclismo
ideológico? Que cada quien aprenda la lección
de su elección.
El dios Crono volverá a andar hacia un
nuevo juicio o hacia la ratificación de
las sentencias dictadas por la jueza Joan Lenard
en la Corte de Miami.
Mientras, los adictos a la veracidad esgrimimos
el postulado de Lincoln. Contra todas las censuras,
la verdad siempre resurge. Como el Ave Fénix.
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