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SOCIEDAD
Domingos alegres (leyendo El Nuevo Herald)
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Octubre (www.cubanet.org) -
El último regalo que hizo el embajador
James Cason a la sociedad civil cubana consiste
en la circulación del diario floridano
El Nuevo Herald. El esfuerzo se afirma en la reproducción
del periódico con los medios limitados
de la sede diplomática norteamericana en
La Habana.
Los ejemplares así obtenidos pasarán
de mano en mano. Entonces una mayor cantidad de
personas conocerá de primera mano al medio
de prensa más repudiado y calumniado por
el gobierno de Fidel Castro.
Junto a The New York Times y The Washington Post,
El Nuevo Herald se convirtió en el medio
de prensa más citado por los canales oficiales
cubanos. El programa Mesa Redonda Informativa
ha dedicado más de una de sus emisiones
a desacreditar al Herald. Ha sido calificado como
"libelo de la mafia anexionista de Miami".
Sus periodistas tienen vedada la entrada a la
isla. Para el gobierno de Fidel Castro y sus asalariados
en los medios, es el enemigo número 1,
hablando de medios de prensa radicados en los
Estados Unidos.
La nueva medida lo unirá a un ambicioso
esfuerzo informativo. Este ha descansado hasta
el momento en Diario las Américas. Aunque
también circulan, con sus altas y sus bajas,
las revistas Cartas de Cuba, Enepecé y
el boletín y la revista de CubaNet.
Esto se suma a los libros que se distribuyen
a las bibliotecas independientes. Todo en su conjunto
representa otra banderilla sobre el lomo de la
bestia. Otra grieta en el bloqueo del gobierno
contra el pueblo.
El Nuevo Herald abrió sus puertas a opositores
y periodistas independientes que desarrollan sus
actividades dentro de la Isla. En sus páginas
han encontrado el espacio necesario para expresarse
en libertad.
Al menos en La Habana la noticia llenó
de alegría a muchas personas. Será
lectura reservada para los domingos, cuando se
tenga la suerte de conseguir un ejemplar, o al
menos parte de alguno.
Opositores, periodistas independientes y algún
que otro oficialista tapiñado con amistades
en los dos bandos, se aprestan a disfrutar las
mañanas de domingo leyendo El Nuevo Herald
de Miami. ¡Enhorabuena!
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