|
REPRESION
Vía crucis por una carta a Fidel Castro
Virgilio Delat La O, APLO
PALMA SORIANO, Cuba - 4 de octubre (www.cubanet.org)
- El pasado 19 de septiembre, temiendo por la
vida de su hermano, José Daniel Ferrer,
quien se encontraba en huelga de hambre en la
prisión de Kilo 8 en Camagüey, Ana
Belkis Ferrer y su esposo se dirigieron al Consejo
de Estado a entregar una carta para el propio
Fidel Castro, haciéndolo responsable por
los abusos contra los prisioneros y por lo que
pudiera pasar con José Daniel.
Belkis vive en Palmarito, un pequeño pueblito
de la provincia de Santiago de Cuba, a unos 800
kilómetros de la capital, donde radica
el Consejo de Estado. A pesar de las dificultades
con el transporte, que se encuentra prácticamente
paralizado, pudieron llegar a las oficinas de
Atención a la Población de dicho
Consejo, donde fue atendida por un funcionario
que se dio a conocer como René Montes de
Oca, quien después de recoger la carta
que llevaba le informó que se había
comunicado con la Dirección Nacional de
Cárceles y Prisiones y que José
Daniel recibiría la atención médica
requerida, pero que se recordara que él
era un preso más y que debía someterse
a las normas y disciplina de la prisión.
Cuenta Bellkis Ferrer que le expusieron todas
las razones por las que su hermano se había
declarado en huelga de hambre, que las cartas
anteriores dirigidas al señor Fidel Castro,
la primera hace un año y la segunda hace
cuatro meses, imponiéndolo de los abusos
y de los tratos cruelos y degradantes a que estaban
siendo sometidos los presos políticos y
que hasta la fecha no se había recibido
respuesta alguna. El funcionario dijo- según
Belkis- que las quejas estaban en proceso de investigación,
que retornaran a su provincia de origen y que
recibirían notificación.
"Cuando íbamos atravesando la Plaza
de la Revolución", continuó
Ana Belkis, "un auto marca Lada casi se nos
viene encima; se bajaron del auto tres individuos
vestidos de civil que se identificaron de inmediato
como policías y de igual forma nos exigieron
nuestros carnet de identidad. Luego llamaron por
teléfono y rápidamente se montó
un operativo policial, dos carros patrullas y
una moto, todos procedían del sótano
del Consejo de Estado. Bajo una intensa lluvia
nos introdujeron en uno de los carros y nos trasladaron
para la Estación de policía de Zapata
y C".
Añadió Ana Belkis: "A mí
me pusieron en un calabozo inmundo en un sótano,
sin agua ni luz en ningún momento y acompañada
por otras tres mujeres y un sinnúmero de
cucarachas, en un espacio sumamente reducido.
A mi esposo lo pusieron en un calabozo con 12
detenidos más, por lo que su situación
era peor".
"Nuestras amistades en La Habana se alarmaron,
y al ver que no regresábamos pusieron sobre
aviso a nuestros familiares en Oriente. Mi madre,
Amelia Garcías Vega, según supimos
después, ante la embarazosa situación
decidió plantarse en la puerta de la sede
del Comité Provincial del Partido Comunista
en Santiago de Cuba, con mis tres sobrinos, una
de 7 años, uno de 2 y una bebita de 4 meses,
junto a Belkis Cantillo Ramírez, esposa
de José Daniel.
"Al llegar al lugar fueron detenidas y llevadas
a el Departamento de Enfrentamiento de la policía
polaca en el Reparto Vista Alegre, donde fueron
amenazadas de tomar represalias contra mí,
que también podía ser encarcelada.
Ante la actitud firme de mi madre y mi cuñada,
de seguir adelante sea como sea, en defensa de
sus hijos y su esposo, en el caso de Belkis decidieron
enviarlas para la terminal de ómnibus para
que se embarcaran hacia Palmarito.
"Mientras tanto, nosotros en La Habana fuimos
liberados el día 20 al anochecer. Nos abrieron
los calabozos y nos dijeron que teníamos
que retirarnos, que venía un ciclón
y no podían mantenernos allí. Que
teníamos que firmar un acta de advertencia
antes de irnos. Cuando le inquirimos el por qué,
nos respondieron que por inmigrantes ilegales.
A lo que le respondí: '¿Inmigrantes
ilegales en nuestro país? Eso es el colmo,
ilegales son ustedes', y nos marchamos".
Así terminó un capítulo
más de la odisea de esta familia cubana,
mientras en Kilo 8, en Camagüey, José
Daniel después de concluir 16 días
en huelga de hambre, sigue en una posición
contestataria, no acepta la comida del penal,
sólo se mantiene con los alimentos que
posee en su jaba y riega a diario proclamas con
el texto: Cara A (en grande) "ABAJO FIDEL".
Cara B "Lo que la dictadura de Fidel Castro
ha traído al pueblo cubano, hambre, miseria,
esclavitud, falta de todo, transporte, medicina,
viviendas, etc
", según informó
en una llamada telefónica, que finalmente
fue interrumpida por su reeducador.
|