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SOCIEDAD
Provincia probeta
Rafael Ferro, Abdala Press
PINAR DEL RIO, Octubre (www.cubanet.org) - ¿Qué
esperan las amas de casas pinareñas para
el cierre del año en curso? Ninguna quiere
las sorpresas que se anuncian y que por razones
lógicas (al ser anunciadas) han dejado
de ser sorpresas.
Las autoridades cubanas no se cansan de hacer
promesas a costa de las bondades chavistas. Cambiando
médicos por petróleo va dando buenos
resultados el negocio para los que mandan. Al
fin y al cabo los que mandan en Cuba son quienes
siempre se llevan la mejor tajada.
Pero las amas de casas pinareñas no ven
ventajas de ningún tipo en las promesas
que vendrán. Pinar del Río es la
provincia escogida para el experimento y ya se
está trabajando para que a finales del
año en curso en todas las viviendas dejen
de cocinar con gas licuado y se proceda a cocer
los alimentos con equipos eléctricos.
Hay asignación planificada de un fogón
eléctrico por núcleo y ollas arroceras
(también eléctricas). Alguien poco
conocedor de la realidad cubana puede ver esto
como buena noticia para las amas de casas, pero
la realidad es otra. Los apagones en la isla son
sucesivos y prolongados, hay un sistema eléctrico
nacional casi colapsado. La población que
padece estas calamidades no confía ya ni
en la palabra electricidad.
"Nosotros los cubanos nos asustamos cuando
pasan más de dos días y no hay apagones",
dice un viejo que hace cola para recoger la olla
arrocera asignada. Entonces una mujer que sale
de la tienda después de comprar el utensilio
doméstico le responde al viejo:
"Esto no es nada, mi viejo. Prepárese
para lo que viene a fin de año. La cosa
se nos va a poner bien fea cuando nos quiten los
fogones de gas y nos obliguen a cocinar con los
eléctricos. Nos vamos a tener que tirar
para el monte a cocinar con leña para no
morirnos de hambre".
Hubo una risa casi general en la cola. Digo casi
general porque hubo personas que no se rieron
y reflexionaron en silencio. Aquella mujer jugaba
con la verdad trágica sin darse cuenta.
Quien escribe estas líneas estaba allí
y fue de los que no rieron.
Lo cierto es que siguen los apagones cotidianos
y los pinareños se mantienen en el limbo
de la impotencia y a merced de la incertidumbre,
por obra y gracia (desgracia) de un experimento
que da a la provincia la cualidad de probeta.
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