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ECONOMIA
Cuba en los Objetivos y Metas del Milenio (IV)
Oscar Espinosa Chepe
LA HABANA, Cuba - Octubre (www.cubanet.org) -
La Meta 2 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio
(ODM) establece: "Reducir a la mitad, en
2015 respecto a 1990, la proporción de
población que sufre hambre".
El gobierno cubano, con el propósito de
mostrar pretendidos logros en la lucha contra
la pobreza, en su Segundo Informe sobre el Cumplimiento
de los ODM brindó un estimado de suministro
de energía alimentaria promedio per cápita
diario entre 3,007 y 3,165 kilocalorías
para el período 1999-2003, con un riesgo
de subalimentación reducido a niveles menores
del 2% de la población.
Según el citado informe, la disponibilidad
alimentaria promedio per cápita diaria
entre 1999 y 2001 fue 3,007 kilocalorías,
mientras las referentes a 2000-2002 y 2001-2003
son e3 3,096 y 3,165 kilocalorías, respectivamente.
Hubiera sido más práctico y útil
haber presentado estas cifras por períodos
o años separados. De todas formas, indican
una impactante ingesta de calorías, superior
a casi todos los países latinoamericanos,
incluidos reconocidos productores de alimentos,
como Argentina. No obstante, si se analizan los
datos ofrecidos más cuidadosamente, inmediatamente
comienza a surgir el escepticismo sobre la veracidad
de estos consumos de calorías.
Como hemos demostrado en artículos anteriores,
basados en informaciones oficiales, la sociedad
cubana continúa inmersa en la crisis, con
una economía que todavía en sentido
general no ha rebasado los niveles de 1989, particularmente
respecto a la producción de alimentos.
En el período 1985-1989, inferior a la
crisis, con abundantes suministros de alimentos
y recursos para la agricultura y la industria
alimentaria procedentes de Europa del Este, el
consumo diario de calorías per cápita
ascendió como promedio a 2,966 kilocalorías
(Oficina Nacional de Estadísticas [ONE]
y CEPAL).
Entonces habría que preguntar ¿cómo
es posible que una nación envuelta en una
crisis y con caídas impresionantes en la
producción de alimentos, a lo que se agrega
una población en crecimiento (10.5 millones
de habitantes en 1989 a más de 11 millones
a partir de 1999) pudo haber aumentado tan extraordinariamente
la ingesta per cápita de calorías
diaria?
Si se examina con detenimiento el cuadro que
se presenta a continuación puede constatarse
que de una lista de 15 artículos alimentarios
básicos de origen nacional, únicamente
en dos -las viandas y las hortalizas- se aumento
la producción por habitante entre el comienzo
de la crisis y principios de la década
de 2000. Pueden observarse descensos espectaculares
después de aproximadamente casi 13 años
de comenzada la crisis en artículos como
la carne de res (-53%), carne de ave (-55.2%),
huevos (-59%), producción de leche de vaca
(-43%), leche pasteurizada (-64.9%) y la captura
bruta de pescado (-53.8%), entre otras reducciones
productivas de alimentos esenciales para la vida
humana.
Producción de alimentos por habitante.
Unidad: kilogramos
|
ALIMENTOS
|
1989
|
PROMEDIO
2000-2002
|
INCREMENTO
O DESCENSO PER CAPITA %
|
|
Viandas
(1)
|
96.0
*
|
149.0
**
|
55.2
|
|
Hortalizas
|
45.3
*
|
130.2
**
|
187.4
|
|
Arroz
consumo
|
23.5
|
6.7
|
-71.5
|
|
Cítricos
|
78.1
|
71.3
|
-8.7
|
|
Vacuno
(2)
|
27.3
|
12.84
|
-53.0
|
|
Porcino
(2)
|
12.0
*
|
11.4
*
|
-5.0
|
|
Carne
de ave (producción)
|
12.5
*
|
5.6
|
-55.2
|
|
Huevos
(unidad)
|
255
*
|
146
|
-59.0
|
|
Pescado
(3)
|
13.4
|
5.5
**
|
-53.8
|
|
Azúcar
(4)
|
750
|
320
|
-57.4
|
|
Leche
de vaca (producción)
|
96.7
*
|
55.0
**
|
-43.0
|
|
Leche
pasteurizada
|
64.6
|
22.7
|
-64.9
|
|
Pan
|
47.0
|
42.5
|
-9.6
|
|
Pastas
alimenticias
|
5.0
|
3.1
|
-38.0
|
|
Aceite
vegetal refinado
|
7.2
|
2.1
|
-70.9
|
(1) Incluye tubérculos,
raíces y plátanos
(2) Entregas a sacrificio en pie
(3) Captura bruta
(4) Físico
* 1990
** 2000-2001
FUENTES:
- Anuario de la Oficina Nacional de Estadísticas
(ONE)
- Comisión Económica para América
Latina y el Caribe (CEPAL)
El aumento en las viandas es el resultado de
cierta flexibilización en la política
seguida con el sector campesino, en particular
la reapertura de los Mercados Libres Agropecuarios
a mediados de los años noventa, a los cuales
los pequeños agricultores pueden concurrir
para ofertar determinados productos a precios
del mercado, después de cumplir los rigurosos
compromisos de entrega con el Estado a precios
de acopio poco estimulantes.
El cultivo de las hortalizas y vegetales también
fue incentivado con la apertura de los Mercados
Libres Agropecuarios. Además, ha ayudado
la creación de huertos agropónicos
y parcelas individuales destinados al cultivo
de hortalizas y vegetales en terrenos baldíos
de ciudades y pueblos, mediante la aplicación
de incentivos laborales y métodos de gestión
novedosos en Cuba, experiencias que ya habían
sido ensayadas con cierto éxito en las
Fuerzas Armadas. Se desconoce el grado de rentabilidad
económica de esos experimentos, pero resulta
innegable que, por lo menos, en estos rubros agrícolas
han existido avances demostrativos de los beneficios
de las medidas dirigidas a la liberación
de las fuerzas productivas, el incentivo laboral
y el libre juego de la oferta y la demanda, aunque
en estos casos han sido aplicadas en dosis muy
limitadas.
Podría pensarse que ante el calamitoso
escenario de la producción nacional de
alimentos, el gobierno pudo haber suplido el déficit
resultante mediante las importaciones. Sin embargo,
dada la exigua capacidad de compra en el exterior,
esta variante no pudo ser concretada. De acuerdo
con las estadísticas publicadas por la
ONE, en los años 1985-1989 las compras
de alimentos ascendieron como promedio anual a
870.3 millones de pesos, a precios corrientes.
En iguales condiciones, en el período 1999-2001
fueron de 771.3 millones de pesos, es decir, un
descenso del 11.4%. En términos de volumen
físico, la caída debió ser
superior si se tiene en cuenta la pérdida
del poder adquisitivo de las monedas con el tiempo,
el hecho de que la inmensa mayoría de los
comestibles adquiridos antes de 1990 provenían
de Europa del Este a precios subsidiados, y los
"acuerdos fraternales" con esta área,
muy beneficiosos para Cuba -intercambio de leche
en polvo por levadura torula con la RDA o el de
una tonelada de papa de Cuba por dos toneladas
de la RDA, entre otras ayudas y donaciones constantemente
recibidas en la Isla.
Debe agregarse que a la significativa reducción
de disponibilidad de alimentos se suma una alta
dependencia del exterior respecto a los nutrientes
asequibles. El 55% de las calorías, el
50% de las proteínas y el 90% de las grasas
consumidas por la población provenían
de las importaciones a fines de los años
noventa, según lo informado en el V Congreso
de la Asociación Nacional de Economistas
y Contadores de Cuba (Juventud Rebelde, enero
2002). Esa situación no parece haber variado
sensiblemente.
Desde que la administración Bush autorizó
las ventas de alimentos y medicinas a Cuba en
diciembre de 2001, se han comprado más
de 130 millones de dólares en el primer
rubro. Estas ventas ciertamente han representado
un rudo golpe adicional al ficticio embargo, únicamente
útil para dar argumentos y pretextos a
los sectores más reaccionarios del gobierno
cubano, pero no han significado un incremento
real en el suministro de alimentos a la población
por tratarse, generalmente, de desvíos
de compras anteriormente efectuadas en otros mercados.
Como puede apreciarse, tanto las fuentes internas
como externas de alimentos se han minorado, circunstancia
agravada en los últimos cuatro años
por el azote de seis intensos huracanes, que junto
a otros fenómenos meteorológicos
han ocasionado daños por cientos de millones
de dólares, a lo que se agrega una fuerte
sequía desde 2003 que afecta todavía
a zonas orientales de la Isla, con pérdidas
hasta fines de mayo estimadas en más de
1,200 millones de dólares. Adversidades
con consecuencias especialmente desastrosas en
el sector agropecuario, en particular las producciones
de carne y leche ya desde antes muy golpeadas
por la crisis.
Aunque desde 2001 no existen datos estadísticos
sobre el monto de la masa vacuna (4 millones de
cabezas) podría estimarse que actualmente,
con los factores negativos adicionales enunciados,
la cantidad de reses pudiera estar en un entorno
de 3.7 millones. Cuba, a mediados de los años
sesenta, era una de las naciones del mundo con
mayor índice de vacunos por habitante,
con una masa ascendente a 7.2 millones, con alimentación
y condiciones de atención aceptables, diferentes
al desmedrado estado del ganado hoy, que va desapareciendo
de forma lenta y continuada.
Otros aspectos del complicado y preocupante problema
de la alimentación de los cubanos serán
tratados en un próximo artículo.
Cuba
en los Objetivos y Metas del Milenio (III)
Cuba
en los Objetivos y Metas del Milenio (II)
Cuba
en los Objetivos y Metas del Milenio (I)
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