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POLITICA
Fidel no es tan malo
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba - Octubre (www.cubanet.org) -
En una emisora radial extranjera le escuché
decir a un izquierdista: "Fidel no es tan
mala persona como lo pintan", y se refirió
a otros gobernantes que han hecho barbaridades.
Es posible que este señor tenga razón.
Comparado con Saddam Hussein, Fidel Castro no
ha sido tan malo. Saddam, que fue encontrado escondido
en un hueco bajo tierra después de varios
meses en su ciudad natal, y levantó los
brazos, muerto de miedo, pidiendo negociar para
que no lo mataran, lleva en sus espaldas a miles
de prisioneros políticos asesinados aún
sin aparecer. Muchos más que los que tiene
Fidel Castro que, por cierto, sí se sabe
en qué pedazo de tierra se encuentran.
Lo del lamentable fusilamiento de los tres ciudadanos
negros en abril de 2003 para dar un escarmiento,
pienso que fue un desliz. Algo que no ha vuelto
a ocurrir.
Por estos días se conmemoran 40 años
de que Fidel Castro anunciara que el puerto de
Camarioca se abriría para que familias
cubanas radicadas en Florida pudieran recoger
a todos los parientes que quisieran. De esta forma,
en poco más de un mes viajaron a Estados
Unidos cerca de tres mil refugiados, y otros dos
mil que habían quedado pendientes, en avión.
Saddam Hussein los hubiera matado antes de subir
a los yates, y torturado para disfrute de Udai,
su hijo mayor.
En aquella oportunidad, para que vean que Fidel
Castro siempre se preocupa por quienes se quieren
ir del país (casualmente sus opositores),
hizo una insólita propuesta al gobierno
de Lyndon Johnson: liberar a 70 mil presos políticos
que permanecían en las cárceles
cubanas a cambio de lograr la libertad de cientos
de cubanos insurgentes detenidos en numerosos
países latinoamericanos. La proposición
fue rechazada. La negociación debía
hacerse directamente con los gobiernos implicados.
No importa que a través del canje propuesto
se conociera la oposición masiva que existía
en la Isla, debidamente encarcelada, y además,
las acciones subversivas que el propio Fidel Castro
propiciaba en América Latina.
Más tarde (otra prueba más de su
bondad) aceptó los Vuelos de la Libertad,
los que en poco tiempo trasladaron hacia Miami
a más de 260 mil cubanos. Especificar de
qué forma se han marchado más de
dos millones de personas nos llevaría mucho
tiempo. Baste decir que el éxodo de los
cubanos por el mundo no tiene comparación
con el judío, ni tampoco con los que huyeron
de los países socialistas después
de la Segunda Guerra Mundial. El caso de la emigración
cubana es único en la historia.
Saddam Hussein los hubiera matado a todos. Pinochet,
Hitler y Stalin, también. Sin embargo,
los dos millones y tantos cubanos que andan de
peregrinos (hasta en Alaska) están vivos
y no por puro milagro, sino gracias a Fidel. Los
miles que han muerto en el pelotón de fusilamiento
o en el Estrecho de Florida no nacieron con suerte.
Cosas del destino.
Es más, si cuando comenzaron a caer las
bombas sobre Irak el enojo de Fidel Castro lo
llevó a encarcelar a 75 opositores pacíficos
y periodistas independientes, hay que reconocer
que fueron solamente 75. Ni uno más, ni
uno menos. Señores, ¿qué
son 75 al lado de los millones que Stalin mandó
a la Siberia, de donde sólo unos pocos
regresaron? En el CAMBIO, no perdamos esto de
vista, millones de cubanos podrán volver
a su país vivitos y coleando, gracias a
Fidel Castro.
El izquierdista de la radio tiene razón:
Fidel no es tan malo como lo pintan. Podía
ser peor.
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