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SOCIEDAD
Quejas para tomar con pinzas
Richard Roselló
LA HABANA, Cuba - Octubre (www.cubanet.org) -
El tema me lo cuenta Ángel Mederos, vecino
del municipio capitalino de Habana Vieja, quien
trae una denuncia con mucho fundamento. Comenta
el afectado que existen ciertas unidades gastronómicas
de su localidad y Centro Habana que sirven los
productos con las manos.
Y no sólo con Ángel. También
nosotros, la prensa independiente, hemos sido
testigo de esa deficiencia donde se manipulan
los alimentos por una supuesta falta de pinzas
o platos en la red gastronómica.
Aquí la evasiva incorrecta es la misma
para de siempre. "No tenemos", dicen
con voz tímida, conmiserativa.
Lo cierto es que el cliente tiene que recorrer
de una cafetería a otra un largo trayecto
de desilusiones desagradables y repugnantes.
Al final, el consumidor tiene que convertirse
en juez a falta de inspectores que multen severamente
esas repudiables manifestaciones acomodaticias
de indisciplina.
Pero este hecho pertenece al abanico de maltratos
(desprotección al cliente, falta de higiene,
servicios lento, deterioro de los insumos, inestabilidad
en la disponibilidad del producto, refrescos calientes),
que emplean algunos establecimientos de servicios
comerciales de la capital.
Y Ángel desde luego no comprende cómo
después de creados los mecanismos de leyes
y normas que protegen al consumidor, no funcionen
en muchas unidades.
Y se pregunta cuál es el concepto de eficiencia
con que laboran en el servicio. Además,
cuestiona qué hay detrás de esos
alimentos que se reciben de una mano a la suya.
¿Acaso el empleado gastronómico
acababa de salir del baño y por una acostumbrada
falta de agua en esas unidades no se lavó
las manos después de haberlas pasado por
las partes más pudendas del cuerpo? Tampoco
sabríamos en qué estado están
esas partes, se pregunta Mederos.
Pero "no sólo hace falta voluntad
administrativa y respeto al prójimo para
que desaparezcan esos maltratos al cliente por
problemas creados por esa misma entidad, sino
que funcionen las leyes que castiguen y pongan
coto a esa cadena de indolencia y negligencia
que dejan mucho que decir", afirmaba un veterano
del ramo gastronómico, que prestó
más de medio siglo de servicio en tiempos
en que la eficiencia del oficio acuñaba
aquel slogan de que, "el cliente siempre
tiene la razón".
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