PRENSA INDEPENDIENTE
Noviembre 30, 2005
 

POLITICA
Diplomacia bolivariana

Jorge Olivera Castillo

LA HABANA, Cuba - Noviembre (www.cubanet.org) - No creo probable una normalización de las relaciones diplomáticas entre Venezuela y México antes de que finalice el 2005. Vicente Fox cuenta con sobradas razones para negarse a recomponer los vínculos.

Considero que los agravios proferidos por su homólogo venezolano en el marco de la IV Cumbre de las Américas, concluída recientemente en la ciudad argentina de Mar del Plata, ilustraron no sólo un desmesurado nivel ofensivo, también las intenciones de humillar en contraposición a una crítica responsable y el énfasis en demeritar el cónclave, con un estilo espléndidamente grosero.

El talante confrontacional de Hugo Chávez, es un reflejo del autoritarismo que pretende situar más allá de sus fronteras y una de las vetas del caudillo en sus aspiraciones de fundar un imperio que en el horizonte se torna difuso y trasnochado.

En función de estructurar una gran alianza latinoamericana tiene a su favor unas reservas de petróleo a precios de lujo y ciertas aptitudes para, desde las tribunas, vender un mundo de ilusiones a las clases más desposeídas. Además de tales herramientas y enteramente convencido del éxito, no pierde la oportunidad para avivar un sentimiento que cala hondo en la conciencia de millones de pobres situados dentro de los perímetros de la América del Sur.

Chávez pretende capitalizar el desprecio contra Bush y sus políticas.
Sobredimensiona, reitera, impugna con una oratoria que esquiva la compostura. Se acomoda en la manipulación y descarta el juicio sereno y objetivo. Así actúa un hombre que se prepara para gobernar por largo tiempo. Es el autócrata exhibiendo sus dotes para el reto y la provocación. El populista con una fortuna en el bolsillo y la garganta anegada de promesas.

Vicente Fox sostuvo argumentos que podrían ser válidos o fallidos. Lo que sí queda fuera de duda es la lección de sensatez ofrecida por el mandatario azteca.

Fox se distinguió por su decencia y honorabilidad. Con su incontinencia verbal, Chávez puso sobre el tapete, como ya es costumbre, la ordinariez propia de un labriego sin alfabetizar.

Al paladín del llamado socialismo del siglo XXI le sobra petróleo para pagar la factura de una popularidad que crece en los sectores menos favorecidos. Por otro lado, sus ofertas, caracterizadas por una generosidad sin límites, han disipado las vacilaciones de no pocos gobiernos del área en brindarle, de manera explícita o marginal, algún tipo de rédito político.

Gracias a los incentivos, se mantiene en pie la utopía de un pretendido bloque que tenga entre sus miembros a los países del Caribe y suramericanos. Chávez lo cree posible, lo profetiza con vehemencia. Yo insisto en imaginarlo como una quimera.

Las elevadas cotizaciones del crudo no son eternas, tampoco la paciencia de los ofendidos, ni la de los que esperan porque se desate sobre ellos la misma catilinaria de improperios.

No solamente es el hecho de las diatribas, sino el sentido desestabilizador contra las instituciones a través del estímulo a la violencia "revolucionaria".

Puede que haya serios problemas con Elías Antonio Saca, Ricardo Maduro, Alejandro Toledo y Abel Pacheco, Jefes de Estado de El Salvador, Honduras, Perú y Costa Rica, respectivamente. Son naciones relativamente débiles que favorecen las conversaciones para el Tratado de Libre Comercio liderado por Estados Unidos (ALCA). La alternativa chavista es vista con recelo. Quizás como un ejercicio teórico y alucinante.

La apuesta por el conflicto en detrimento de las soluciones donde la moderación y el respeto ocupen un rol determinante abre las puertas al desgaste y a la pérdida de algo que debería cuidarse con esmero: el prestigio.

A estas alturas, la credibilidad de Hugo Chávez presenta un buen número de agujeros.
Un presidente que en público interrumpa el análisis de un tema sensible para entonar una pieza musical autóctona califica para ocupar una plaza en un manicomio o bajo la carpa de un circo, nunca en la máxima instancia del poder.

Es justo reconocer que se aviene un período de turbulencias en el continente adicionales a las que ya existen.

Con la ascensión, en 1998, de un ex-militar al mando de Venezuela, con una inclinación a legitimar la irresponsabilidad y decidido a utilizar los mecanismos de la democracia para permanecer indefinidamente en la presidencia, se corre el riesgo de que en la región se desencadene un proceso insoluble de ingobernabilidad que lejos de restaurar, profundice los abismos sociales.

Hay que irse acostumbrando a los desplantes de un Chávez que sueña con barrer la pobreza del hemisferio. Para hacerlo, le parece bien la dictadura del proletariado. Un producto que exporta a diestra y siniestra en sus alocuciones.

Seguirá con sus desafíos, rompiendo las reglas del protocolo y serruchándole el piso al capitalismo. Dice que es un socialista de nuevo tipo, un humilde servidor del pueblo.
A menudo se le ve con un crucifijo y con una mini-constitución que hizo a la medida de sus designios.

En 2006, es muy probable que alcance la victoria en las urnas y amplíe la nómina de los aliados que, con sus matices, se sumen a la pachanga bolivariana.

Andrés Manuel López Obrador, el candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD), de la centro-izquierda mexicana, es el favorito para sustituir a Vicente Fox en los comicios del año que viene.

López Obrador no tuvo reparos en quitarle la razón a su compatriota en el exabrupto que protagonizó con Chávez en Argentina. Sería de mucha simpleza explicar el gesto como una obvia señal oportunista.

Sin dejar de serlo, el candidato de marras envía un mensaje que establece algunas coincidencias políticas con el hombre fuerte de Caracas.

Explotar el perfil nacionalista, combinarlo con el populismo y sacar provecho del eterno diferendo con el vecino del Norte, son puntos que se asoman en la agenda del aspirante por el partido fundado por su correligionario Cuauhtémoc Cárdenas.

En breve, Bolivia y Ecuador podrían caer en la esfera de influencia de Venezuela, lo que ensancharía el margen de Chávez al contar con nuevos adherentes, claro que sin respaldos irrestrictos, y siempre en dependencia del equilibrio entre las circunstancias internas y el ambiente que prevalezca en la arena internacional.

Respecto a la entrada al Mercado Común del Sur (MERCOSUR), conformado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, esto le facilitaría el empleo a fondo del cabildeo por beneficiar al gobierno de Cuba con algún status que le aporte no tanto ganancias económicas como rendimientos políticos.

No sería fácil, pero es un asunto no subestimable del todo. La dictadura que asola a la Mayor de las Antillas necesita aliviar las consecuencias del aislamiento. Para ello tiene un benefactor que hará lo imposible por abrir una brecha.

Chávez continuará demostrando su voluntad por culminar sus proyectos integracionistas como único sabe hacerlo. Insultos, burlas, descortesías, cualquier cosa será útil ante el adversario.

Devolverlo a un cuartel sin grados ni tropas, y ponerle entre las manos en vez de un fusil, una espumadera. Esa fue la solución estimada por Heriberto, un viejo amigo que no se esconde para decir que el susodicho de Miraflores es un pichón de dictador.


Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente
.

IMPRIMIR



PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster