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ECONOMIA
INFORMAL
Intensifican medidas contra cuentapropistas
PINAR DEL RIO, Cuba - 29 de noviembre (Rafael
Ferro Salas, Abdala Press / www.cubanet.org) -
"Ahora las visitas de los inspectores populares
son a diario. Antes les regalábamos a esos
inspectores algo de lo que vendíamos y
se iban tranquilamente. Después del discurso
de Fidel (Castro) se han puesto (los inspectores)
extremistas", dijo Lázaro Labrador
Cuesta, propietario de un kiosco donde se venden
productos alimentarios.
Recientemente Castro pronunció un maratónico
discurso contra la corrupción en la isla.
Después de la alocución comenzaron
las medidas represivas de la policía. También
se desató la arremetida de los inspectores
populares contra cuentapropistas y dueños
de pequeños comercios.
Se han intensificado también las olas
de registros a los pobladores por parte de la
policía. Nguyen Marrero estuvo detenido
por más de ocho horas en la comisaría
provincial. "La policía hizo un operativo
contra mi casa y me sacaron de mi cama a las cuatro
de la madrugada y mis padres se asustaron bastante.
Me amenazaron (los policías) porque a veces
vendo carne de cerdo. Yo compro los puercos y
después los vendo, no veo que eso sea delito.
Me levantaron un acta de 'neutralización'
y me dijeron que si vendía carne me encarcelarían.
Ahora los que mandan en Cuba quieren que los ciudadanos
carguemos con la culpa de la corrupción.
La verdadera corrupción está entre
los dirigentes", señaló.
La ola de registros y medidas extremas ha provocado
el aumento de precios en los productos que se
venden en el mercado subterráneo (negro)
y los más afectados son los integrantes
de los sectores más vulnerables con bajos
salarios.
Castro anunció también en su discurso
que los salarios serán aumentados en varios
sectores estatales, procurando el alza en el nivel
de vida de los ciudadanos que trabajan. "Eso
está por verse", dijo con escepticismo
una mujer que comentaba sobre el discurso de Castro
publicado en la prensa oficial.
Al cierre de esta información fuerzas
de la policía en la provincia llevaban
a cabo un megaoperativo en la zona residencial
conocida como La Alameda, en las afueras de la
ciudad capital pinareña.
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