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SOCIEDAD
Tata, la espiritista oportuna
Ibrahim Dionisio Rodríguez, Villa
Blanca Press
CAIBARIEN, Cuba - Noviembre (www.cubanet.org)
- Aunque Tata conoce que el espiritismo es un
error que preconiza la evocación tácita
de los espíritus, lo practica, no por devoción,
sino por necesidad económica. La octogenaria
anciana no se la dejará cortar, nadie sabe
si son reales sus comunicaciones de ultratumba.
Tata mantiene en su vivienda una habitación
con elementos propicios para la ejecución
del hipnotismo. Posee vasos de agua, imágenes
de protomártires cristianos inmolados en
tiempos de Nerón y extremo silencio en
la conocida barriada del Chiguete de Caibarién.
La espiritista oportuna es visitada a diario
por sincréticos ciudadanos que desean comunicarse
con sus familiares fallecidos. Ella percibe de
cada consultante treinta pesos nacionales y en
ocasiones los honorarios llegan a sus manos convertidos
en cebadas gallinas, productos del agro y hasta
mercancías que se adquieren en establecimientos
en divisas. "Yo vivo bien con este negocio
", me comentó Tata mientras me leía
las manos, después sonrió y dijo:
"El espiritismo contemporáneo nació
del hipnotismo en Hiderville, New York en 1848.
Aunque le llaman error moderno le convendría
mejor el nombre de 'superstición o magia
moderna'".
Pude constatar el amplio conocimiento en temas
religiosos de la anciana, que no por gusto exhibe
su blanquísima cabellera con orgullo y
elevada autoestima. "En el capitalismo viví
del cuento. ¿Como no voy a sobrevivir de
las prácticas espiritistas en este sistema
que no remunera adecuadamente a los trabajadores?
Además yo estoy muy vieja", precisó
Tata en el cuarto de las consultas interiorizando
en su cofre de palabras la respuesta que me daría
al finalizar de transitar con sus redondos ojos
los gruesos surcos de mis manos. Sentí
gran consternación, no hubo vello en mi
cuerpo que no tomara posición de erección.
Tata no me hipnotizó con su vista, pero
sí con sus elocuentes temas.
La espiritista caibariense prefiere mantener
su negocio, aunque atente contra la ley de Dios
y los pasajes bíblicos. "Casi todo
está prohibido para resolver algo que ayude
a sobrevivir en Cuba", me acotó Tata.
Ella no quiere llegar al suicidio o padecer de
depresión debido al bajo poder adquisitivo
y las necesidades crecientes en la Mayor de las
Antillas.
Muchos en la Villa Blanca consideran las sesiones
espiritistas de Tata como pura ficción
y engaño, otros como verdadera comunicación
con las almas. Lo que no es fantasioso es la abrumadora
membresía que asiste a las consultas de
la espiritista oportuna, que no tiene un momento
de ocio en su vida. La tétrica problemática
cubana no agobiará a Tata. Ella seguirá
practicando el ocultismo según mejor convenga
a los que deseen conversar con sus ancestros y
consanguíneos.
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